Introducción
El
trasplante intracerebral
se define como el
implante de tejido vivo
neuronal o no neuronal
en el sistema nervioso
central de un huésped.
El primer trasplante de
tejido nervioso fue
reportado por W. Gilman
Thompson en 1890.1
El análisis histológico
del tejido trasplantado,
fue el objetivo
principal de los
estudios durante los
siguientes 70 años
(tabla 1). Una nueva
etapa de esta
investigación comenzó en
la década de 1960,
cuando se describieron
sus efectos funcionales,
primero en reemplazos
hormonales2
y posteriormente en un
modelo de la enfermedad
de Parkinson.3,4
Poco
después, se demostró la
recuperación del ritmo
circadiano inducido por
el trasplante del núcleo
supraquiasmático,5
así como la reversión
del hipogonadismo
determinado
genéticamente, en un
ratón mutante, a
consecuencia del
trasplante heterotópico
de bulbo olfatorio
accesorio.6
Estudios recientes han
demostrado que el tejido
nervioso trasplantado
sobrevive, se integra en
el cerebro del huésped e
induce una recuperación
funcional en modelos
animales de diversas
enfermedades
neurodegenerativas
humanas, como la
enfermedad de Parkinson,
Huntington, Alzheimer y
Narcolepsia.7-9
Por otro
lado, en los últimos
años se ha demostrado
que el cerebro adulto de
mamíferos mantiene la
capacidad de generar
nuevas neuronas a partir
de células troncales/progenitoras
neuronales.10
Las nuevas neuronas, se
integran a las redes
preexistentes a través
de un proceso denominado
neurogénesis en el
cerebro adulto.10
Este descubrimiento, ha
modificado nuestra
comprensión de cómo el
sistema nervioso central
funciona en la salud y
en la enfermedad.11
Hasta ahora, se ha
realizado un gran
esfuerzo para descifrar
los mecanismos que
regulan la neurogénesis
en el adulto, lo cual
podría permitirnos
realizar un reemplazo
neuronal endógeno en la
enfermedad de Parkinson
y en diversos trastornos
neurológicos.10-12
Terapia
celular en modelos
experimentales de la
Enfermedad de Parkinson
Desde su
inicio, la mayoría de
las investigaciones
realizadas sobre
trasplantes de tejido
nervioso, tanto clínicos
como básicos, se han
relacionado con la
enfermedad de Parkinson.11
Diversos estudios han
caracterizado el tejido
dopaminérgico
trasplantado, su
capacidad para
integrarse a las redes
neuronales
preexistentes, así como
su potencialidad para
corregir el déficit de
dopamina en el estriado
lesionado.7,13
Perlow y col.,
implantaron sustancia
nigra fetal en el
estriado de ratas
hemiparkinsonianas.14
En este trabajo, se
reportó una mejoría
significativa en el
déficit motor de las
ratas trasplantadas.
Otros estudios,
mostraron resultados
similares con otras
técnicas y tejidos.13
Por ejemplo, Freed y
col., reportaron el
autotrasplante de médula
suprarrenal, observando
una recuperación
funcional en los
animales trasplantados.15
 |
Tabla
1:
Historia
de
los
trasplantes
intracerebrales.
|
En la
década de los 80, la
mayoría de los estudios
realizados, utilizaron
como estrategia para
inducir la recuperación
de la asimetría motora,
tejido o células
cultivadas obtenidas de
la médula suprarrenal y
sustancia nigra fetal,
así se demostró una
superioridad funcional
de la sustancia nigra
fetal con respecto a las
células de la médula
suprarrenal.13
Sin embargo, los
problemas políticos y
éticos de este tipo de
donación que aún
persisten en la clínica,
dificultaron su
aplicación. Por ello, el
tejido obtenido de la
médula suprarrenal
demostró una mayor
disponibilidad, además
de sus ventajas
inmunológicas, por lo
que se desarrollaron
rápidamente ensayos
clínicos. La idea de
utilizar médula
suprarrenal en el modelo
animal de la enfermedad
de Parkinson, se basó en
el conocimiento previo
de que las células
cromafines sintetizan y
liberan catecolaminas.15
Recientemente, se ha
utilizado tejido
nervioso periférico,
células tumorales
encapsuladas, líneas
celulares modificadas
genéticamente y células
troncales embrionarias.7
 |
Tabla
2:
Tejidos
Trasplantados
en
pacientes
con
Enfermedad
de
Parkinson.
|
Trasplantes en pacientes
con Enfermedad de
Parkinson
La
aplicación clínica de
los trasplantes
neuronales se ha
enfocado principalmente
en la Enfermedad de
Parkinson.16
Otras patologías, en las
cuales se han realizados
trasplantes en humanos
son: enfermedad de
Huntington,17
dolor crónico,18
y esquizofrenia.19
El
trasplante se ha
considerado como una
nueva estrategia
terapéutica en el
tratamiento de la
enfermedad de Parkinson,
porque: 1) Se asocia con
una degeneración
selectiva de las
neuronas dopaminérgicas
de la sustancia nigra 2)
La terapia de reemplazo
dopaminérgico
proporciona beneficios
clínicos considerables.
3) Hay un área bien
definida para realizar
el trasplante. 4) Los
implantes de células
dopaminérgicas mejoran
parcialmente la conducta
observada en los modelos
animales de la
enfermedad de Parkinson.
Trasplantes de médula
suprarrenal
Los
primeros pacientes
parkinsonianos que
recibieron trasplante
autólogo de médula
suprarrenal tuvieron una
respuesta muy pobre.20
Posteriormente, el
trasplante se puso en
contacto con el líquido
cerebroespinal, lo que
incrementó probablemente
la sobrevida del
implante e indujo una
mejoría significativa de
la rigidez y la
acinesia,21
esta mejoría persistió
un año después de la
cirugía.22
Este procedimiento
propuesto en México, ha
sido utilizado por
varios grupos en el
mundo, obteniéndose
resultados variables
(tabla 2). Diferentes
cambios clínicos se han
descrito en un número
considerable de
pacientes parkinsonianos
que han recibido
trasplante de médula
suprarrenal.23-28
Esta mejoría clínica
desaparece después de 1
a 2 años del trasplante,22
sin embargo, la autopsia
realizada a algunos
pacientes trasplantados,
ha revelado que las
células sobreviven por
largos periodos.29
Trasplante de tejido
fetal
Las
técnicas utilizadas para
el trasplante de tejido
fetal son: microcirugía
abierta y cirugía
estereotáxica.30-31
El tejido fetal en todos
los casos se ha obtenido
de abortos electivos.
Estos estudios han
mostrado que las células
fetales implantadas en
el cerebro de pacientes
parkinsonianos
sobreviven 8 años
después de la cirugía,
ayudando a mejorar el
temblor debilitante de
la enfermedad (tabla 2).
A pesar de la mejoría
funcional observada, el
uso en humanos de tejido
nervioso embrionario
genera varios problemas,
en particular, la
dificultad para adquirir
tejido suficiente para
el implante (6-12 fetos
por paciente), así como
todos los problemas
éticos asociados con el
uso de tejido fetal
humano obtenido de
abortos. En la mayoría
de los países, el uso de
este tejido no se
permite o existen muchas
restricciones.
En
resumen, como se observa
en la tabla 2, desde los
primeros reportes a
finales de los años
ochenta hasta la fecha,
han sido trasplantados
aproximadamente unos 500
pacientes parkinsonianos
en todo el mundo, y de
ellos se ha obtenido un
promedio de 30-40% de
resultados benéficos, el
resto ha tenido efectos
nulos o una mejoría
modesta. Los resultados
en general sugieren que
los trasplantes
celulares al sistema
nervioso son una
alternativa en el
tratamiento de la
enfermedad de Parkinson.13
 |
Figura
1:
Terapia
celular
en
el
modelo
animal
de
la
6-OHDA.
La
figura
ilustra
las
principales
líneas
celulares
utilizadas
para
revertir
la
asimetría
motora
inducida
por
la
pérdida
de
las
neuronas
dopaminérgicas
de
la
SNc
en
roedores.
|
Células
cromafines como material
de trasplante
Con base
en estos resultados, se
continúan desarrollando
métodos para que las
células de la médula
suprarrenal se utilicen
como una fuente de
células dopaminérgicas.32,33
Algunas de estas
estrategias, van
dirigidas a incrementar
la sobrevida del
implante proporcionando
factores de crecimiento
y/o realizando co-trasplantes
con tejidos que
proporcionen factores
tróficos.32
Respecto
a las células cromafines
(CCs) presentes en la
médula de la glándula
suprarrenal, se conoce
que poseen la capacidad
de diferenciarse in
vitro en células tipo
neuronal conservando su
naturaleza
catecolaminérgica.34,35
Esta diferenciación se
incrementa cuando se
cultivan en presencia de
factor de crecimiento
neuronal (NGF).36
Además, se ha reportado
que otros procedimientos
inducen efectos
similares a los
observados con NGF.37
La estimulación con
campos magnéticos de
extrema baja frecuencia
(CM-EBF, <100 Hz)38
también induce la
diferenciación neuronal
de las CCs.39
Las CCs tratadas con CM-EBF
presentan extensiones
neuríticas con
varicosidades y
numerosos neurotúbulos.40
Los
niveles de catecolaminas
determinados por
cromatografía líquida de
alta resolución (HPLC)
in vitro muestran que
las CCs tratadas con CM-EBF
liberan más dopamina que
las no tratadas, las CCs
no tratadas liberan más
adrenalina, en ambos
casos la liberación de
noradrenalina no cambió.41
La entrada de Ca2+ a
través de canales
voltaje dependientes
tipo-L, es responsable
del crecimiento de los
procesos neuríticos
mediados por CM-EBF,42
lo cual se demostró al
inhibir su desarrollo
con nifedipina
(bloqueador específico
de los canales tipo-L de
Ca2+), mientras que la
administración de Bay
K-8644 (agonista de los
canales tipo-L de Ca2+)
incrementó el porcentaje
de células tipo
neuronal, además de
aumentar la longitud de
las extensiones
neuríticas en presencia
de CM-EBF.
La
capacidad de las CCs
para diferenciarse en
células tipo neuronal al
ser expuestas a CM-EBF,
se ha demostrado en CCs
de ratas recién nacidas,39
y en CCs humanas.33
Con base en estos
conocimientos, se indujo
la diferenciación de CCs
de ratas con CM-EBF y
posteriormente, se
implantaron en ratas con
lesión unilateral de la
vía nigroestriatal,
observándose una
disminución en la
asimetría motora
inducida por la lesión.39
Por otro
lado, la eficacia de las
CCs diferenciadas con CM-EBF
se ha probado
recientemente en una
paciente con EP.33
En este estudio, el
tejido suprarrenal se
obtuvo de un donador
cadavérico de 14 años,
las CCs se cultivaron y
estimularon durante 10
días con CM-EBF.
Posteriormente, las
células diferenciadas se
resuspendieron e
implantaron utilizando
cirugía estereotáxica en
la cabeza del núcleo
caudado de la paciente.
Posterior al trasplante,
se observaron cambios
motores significativos
sobre todo en el temblor
y la rigidez, así como
una reducción en una
tercera parte de la
administración de
L-DOPA. También se
realizó el seguimiento
con tomografía por
emisión de positrones
(PET-Scan) antes y 7
meses después del
trasplante. Este estudio
reveló un incremento en
los receptores tipo D2 a
dopamina y en el
metabolismo de la
glucosa después del
trasplante. En
conclusión, este estudio
preliminar sugiere que
las CCs diferenciadas
con CM-EBF, pueden ser
utilizadas como material
de trasplante en
pacientes parkinsonianos.
Células
troncales neuronales en
el cerebro adulto
La
neurociencia había
mantenido desde Ramón y
Cajal, que el cerebro
adulto de mamíferos era
un órgano sofisticado,
pero condenado a un
declive inevitable por
el tiempo, incapaz de
generar nuevas neuronas
o regenerar después de
una lesión.43
En la última década, se
ha demostrado
repetidamente la
presencia de
neurogénesis en el
cerebro adulto de
mamíferos, incluido el
humano.10-12
Este descubrimiento, ha
modificado nuestra
comprensión de cómo el
SNC funciona en la salud
y en la enfermedad.44-46
La neurogénesis, proceso
que involucra la
generación de nuevas
neuronas, se ha
demostrado en el
hipocampo y en el bulbo
olfatorio de mamíferos
adultos.10-12
Los precursores
primarios se han
identificado en zonas
especializadas
denominadas nichos
neurogénicos.10-12
Una población de células
troncales/progenitoras
neuronales persiste a lo
largo de toda la vida,
las cuales una vez que
se diferencian, se
integran a las redes
neuronales existentes.10-12,44,46
Esta capacidad del
cerebro adulto, ha
despertado un gran
interés por las
potenciales aplicaciones
terapéuticas en la
enfermedad de Parkinson44,48
y diversos trastornos
neurológicos.11
Conclusiones
La
pérdida de neuronas
dopaminérgicas de la
sustancia nigra es una
característica
predominante de la
enfermedad de Parkinson.49
Por lo cual, tejido
embrionario de esta
región, rico en
neuroblastos
dopaminérgicos, se ha
implantado en el
estriado de pacientes
con esta enfermedad.
Estos ensayos clínicos,
apoyan la hipótesis de
utilizar como estrategia
el reemplazo celular en
el cerebro humano. Sin
embargo, existen
implicaciones éticas y
políticas para el empleo
rutinario en la clínica
de células o tejido
humano. Los problemas se
incrementan cuando el
tejido proviene de una
pequeña región del
cerebro en desarrollo,
como la sustancia nigra.
Por lo cual, el
desarrollo de técnicas
para expandir las
células troncales/progenitoras
neuronales adultas
representa una posible
solución. Estas células
troncales pueden ser
cultivadas en el
laboratorio por largos
periodos y ser
diferenciadas en
neuronas o glía cuando
se requiera.
Estudios
in vitro e in vivo han
demostrado que las
células troncales/progenitoras
neuronales adultas son
capaces de diferenciarse
en neuronas
dopaminérgicas. Por
ello, para poder
desarrollar nuevas
estrategias terapéuticas
basadas en la modulación
de los nichos
neurogénicos adultos, es
necesario terminar de
comprender estos
microambientes, así como
su regulación sistémica.
La comprensión integral
permitirá general nuevas
estrategias terapéuticas
que permitan enfrentar
la enfermedad de
Parkinson y diversos
trastornos del sistema
nervioso central.
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