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Artículos
para médicos y pacientes
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Síndrome de Rett
Revisión de la literatura y presentación de seis casos
en el Hospital Pediátrico Dr. Roberto Gilbert E.
Dr. Isaac Iván Yépez Erazo1, Dr.
Roberto García Segovia1
Resumen
El Síndrome de Rett constituye una de las causas
más frecuentes de retardo mental en mujeres. Es transmitida
genéticamente, ligada al cromosoma “X” en forma dominante, y
clínicamente asocia deterioro cognitivo progresivo, microcefalia
adquirida y retardo mental severo con pérdida del uso pragmático
de las manos y aparición de su signo más característico, que es
el movimiento estereotipado en forma de “lavado de manos.” En la
mayoría de los casos, dos genes han sido identificados en el
origen del Síndrome de Rett, que son el MECP2 y el CDKL5. El
presente trabajo expone nuestra primera experiencia en seis
pacientes con Síndrome de Rett, analizando sus principales
características clínicas, electroencefalográficas, evolutivas y
terapéuticas, a la vez que actualizamos los aspectos genéticos y
terapéuticos de esta enfermedad. Creemos con este estudio
además, colaborar con la presentación de las herramientas de
diagnóstico necesarias para su reconocimiento en nuestro medio,
su diagnóstico precoz, el tratamiento más adecuado y el
asesoramiento genético apropiado para su familia.
Abstract
Rett syndrome is one of the most common causes of
mental retardation in females. It is an X linked dominant
inherited disorder characterized by regression of language and
motor milestones, acquired microcephaly, severe mental
retardation and loss of purposeful use of hands. Its hallmark is
a repetitive “hand-washing” movement. In the majority of cases,
defects on genes MECP2 and CDKL5 have been identified. On the
following report we present our first experience involving Rett
Syndrome patients, analyzing their main clinical and
electroencephalographic features, progression of disease and its
treatment. We also make an update of genetics and treatment
options. We believe that this study will provide the necessary
tools to make an early diagnosis in our environment, reach the
most accurate treatment and the appropriate genetic counseling
for the families.
_________________________________________________________
En 1966 Andreas Rett describió, por primera
vez, una encefalopatía progresiva que afectaba
exclusivamente a niñas y que se iniciaba hacia el final del
primer año de vida, cursando con retardo mental profundo,1
trastorno que posteriormente llevaría su nombre. En 1983
recibió reconocimiento internacional al describirse en 35
familias y definirse sus principales características
clínico–evolutivas, denominándola Síndrome de Rett (SR).2
Se trata de una patología hereditaria ligada
al cromosoma “X” en forma dominante, en donde los hijos
varones afectados no llegarían a nacer vivos o morirían
debido a una encefalopatía congénita grave,3 sin embargo
algunos casos de mutaciones en varones han sido descritos.
En 1999, Amir y colaboradores encontraron, en el 60 % de los
SR, mutaciones puntuales en el gen MECP2 (Methyl– CpG
binding protein 2 gen) situado en el Xq28.3
Posteriormente, otro gen fue identificado en
casos de SR atípico con inicio temprano de su epilepsia en
forma de espasmos infantiles, encefalopatía grave y retardo
mental: el gen CDKL5 (cyclin-dependent kinase–like 5) en el
cromosoma Xp22.4
Nuestro conocimiento indica que no existen
publicaciones de estudios clínico–evolutivos sobre la
presencia del SR en nuestra sociedad. El objetivo del
presente artículo es presentar nuestros primeros seis casos
de SR, analizando sus principales características clínicas,
electroencefalográficas, evolutivas y terapéuticas. A la vez
intentamos actualizar los aspectos genéticos y terapéuticos
de esta rara enfermedad.
Material y métodos
Se revisaron las historias clínicas de 6 pacientes femeninas
que cumplieron todos los criterios principales y algunos de
soporte establecidos para el diagnóstico de SR por el grupo
de consenso de Baden Baden (Alemania) en 2002 (Tablas 1 y
2), vistas en el Servicio de Neurología y Unidad de
Epilepsia del Hospital Pediátrico “Dr. Roberto Gilbert E.”
desde marzo de 1999 a enero de 2007. Todas las pacientes
fueron sometidas a electroencefalograma (EEG) bajo sueño
inducido con hidrato de cloral al 10% en dosis de 40 – 50 mg/kg.
Los EEGs fueron realizados con un equipo digital Nihon
Kohden Neurofax EEG 9000 de 16 canales, y la aplicación de
electrodos siguiendo el esquema internacional 10–20. En
todos los casos se obtuvo estudios de imágenes por
tomografía axial computarizada (TAC) y/o resonancia
magnética de cerebro (RM). En 5 pacientes se realizaron
estudios metabólicos de alto riesgo con perfil de
acilcarnitinas, aminoácidos plasmáticos y urinarios por
cromatografía. En 5 pacientes se obtuvieron niveles de ácido
láctico, amonio, CPK, gasometría arterial, función tiroidea,
función hepática y renal. Todos nuestros pacientes
presentaron epilepsia y fueron medicados con diferentes
drogas antiepilépticas (DAE). En ningún paciente fue posible
realizar estudios por biología molecular para las mutaciones
conocidas.
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Tabla
1: Síndrome de Rett: Criterios esenciales |
Resultados
Las principales características
clínico–electroencefalográficas y de imágenes son
presentadas en la tabla 3. Se trata de seis pacientes
femeninos con un tiempo de seguimiento entre los 10 meses y
los 7 años, (media de 3.8 años y mediana de 3.2 años). La
edad de inicio de los síntomas varió entre los 8 y 18 meses
de vida con una media de 16.3 meses y mediana de 15 meses.
La edad de inicio de la epilepsia osciló entre los 18 meses
y 5 años, con una media de 3 años. Los tipos más frecuentes
de crisis fueron las crisis parciales complejas y las
tónico–clónico generalizadas. En cuatro de seis pacientes se
registraron episodios de bradipnea con cianosis, seguidas
por hiperventilación. En uno de ellos se realizó EEG sin
mostrar alteraciones paroxísticas, por lo que fueron
interpretadas como episodios de disautonomía. En los 5
pacientes que se realizó estudio metabólico completo, éste
resultó normal, a excepción de un paciente que presentó
niveles aumentados de homocisteína en orina sin clínica de
discrasia sanguínea, evento vascular agregado, alteración
ocular, esquelética o cardíaca, y que se encuentra
actualmente en investigación.
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Tabla
2: Síndrome de Rett: Criterios de soporte |
Por factor económico, una paciente no se
realizó ningún estudio en sangre. En 3 de 6 pacientes, el
EEG mostró lentificación del trazado de base, y en 3 de 6
pacientes se registraron espigas en regiones fronto–centrales
uni o bilaterales, sincrónicas o asincrónicas. En 4 de 6
pacientes, los estudios de imágenes fueron normales, y en 2
de 6 se encontró atrofia difusa a la edad de 5 y 6 años
respectivamente. En 4 pacientes fue utilizado el ácido
valproico como DAE en monodroga con buen control de las
crisis, y en un paciente se lo utilizó como terapia
combinada con topiramato, asociación que permitió el buen
manejo de una epilepsia de difícil control. Un paciente
recibió fenitoína con igual resultado. En el último control,
solo un paciente –de 9 años de edad– mantiene una marcha
torpe, lenta y francamente atáxica. Todos nuestros pacientes
presentaron una microcefalia adquirida, pero por
dificultades en la recolección de la información, no fue
posible identificar la edad de inicio de la misma. Todos
tuvieron gran compromiso del lenguaje, y en dos de ellos, su
lenguaje expresivo es prácticamente nulo, con emisión
únicamente de sonidos guturales. Sin embargo, son capaces de
responder al llamado con fijación ocular. Todos presentaron
el típico movimiento estereotipado de las manos en forma de
“lavado” o torsión, con pérdida de su uso dirigido a un
propósito. Solo en un caso, la paciente es capaz todavía de
asir objetos con una mano pero por muy corto tiempo, para
luego efectuar el típico movimiento.
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Tabla
3: Síndrome de Rett: Presentación de principales
características |
Discusión
El SR pertenece, probablemente, a los trastornos del
desarrollo del sistema nervioso central más que a las
encefalopatías degenerativas,5 puesto que no hay evidencia
patológica de degeneración y después de varios años existe
una estabilización clínica. Constituye una de las causas más
frecuentes de retardo mental en niñas,6 aunque en nuestro
medio se vería superada por aquellos pacientes con retardo
mental secundario a hipoxia perinatal.
En 1985, Hagberg et al,7 delinearon los
criterios de inclusión y exclusión para el SR, y que
posteriormente se redefinieron en una nueva reunión del
grupo de consenso del SR que tuvo lugar en Baden Baden.8
Básicamente esta enfermedad está caracterizada por seguir
cuatro estadios clínicos:9
Estadio 1. Consiste en un deterioro
psicomotor progresivo en niñas que se inicia aproximadamente
a los 6 meses de vida y que, hasta ese momento eran
normales, aunque puede observarse una hipotonía muscular y
un discreto retardo madurativo previo.10,11 El deterioro
psicomotor puede darse en brotes que a menudo coinciden con
infecciones triviales concomitantes, y que evoluciona
progresivamente desde los 6 hasta los 18 meses de edad. El
perímetro cefálico, normal al nacer, presenta una detención
en su crecimiento configurando una microcefalia adquirida y
el comportamiento se modifica.
Estadio 2. Esta primera fase de
estancamiento, va seguida de un deterioro rápido de las
funciones mentales adquiridas, pérdida de los elementos del
lenguaje sobre todo el expresivo y regresión autista. Luego
aparece el signo más característico de este síndrome que es
la pérdida del uso pragmático de las manos y reemplazado por
estereotipias de frotamiento o de torsión en forma de
“lavado de manos” y golpeteo (Figuras 1 a 4).
Estadio 3. Fase de estabilización
aparente, que puede durar años. Puede haber disminución de
la forma de autismo con funciones residuales que pueden
presentar cierta mejoría. En esta fase es común la aparición
de las crisis epilépticas. Una ataxia respiratoria con
alternancia de apnea y de accesos de hiperventilación es la
regla.10, 11
Estadio 4. Deterioro motor tardío, con
declinación de funciones motoras como la marcha, sin
embargo, en ocasiones las funciones mentales residuales se
mantienen conservadas. Puede durar muchos años.
Es necesario excluir que el paciente presente
antecedentes de retardo del crecimiento intrauterino,
visceromegalias o presencia de enfermedad de acúmulo,
retinopatía o atrofia óptica, microcefalia congénita, daño
cerebral debido a causa perinatal, trastorno metabólico o
existencia de problemas neurológicos debido a infecciones
graves o traumatismos cerebrales.8, 12
Sin embargo, el 15 al 20% de los casos no
sigue esta forma “clásica” de presentación clínica, sino que
lo hace en forma “atípica”, como la forma de inicio temprano
con espasmos infantiles y retardo mental relacionada con el
gen CDKL5; formas frustras en las que el deterioro
psicomotor aparece más tarde y el lenguaje puede estar
conservado; y de regresión tardía, con un retardo mental
inespecífico, y regresión con cumplimiento del fenotipo
característico entre los 10 y 15 años.13
No obstante, desde la descripción de los
primeros casos, el delineamiento de las formas típicas y el
reconocimiento de las formas atípicas, el espectro clínico
del SR parece ser mucho más amplio de lo hasta ahora
conocido. Tal es el caso de la aparición de SR en varones
con mutación en el gen MECP2.14 Igualmente ocurre con las
similitudes clínicas y genéticas con ciertas formas de
autismo,
reconociéndose que ambas patologías tienen un trastorno en
la sinaptogénesis con disminución en el número de
dendritas,15 y el hallazgo de mutaciones en el 3’UTR del gen
MECP2, aunque esto último está por confirmarse en estudios
en curso.16
Siguiendo el orden de la discusión, ante la
variabilidad de la expresión fenotípica clínica del SR como
consecuencia de las mutaciones en el gen MECP2, se pensó que
también podría tener relación con ciertas formas de retardo
mental inespecífico ligadas al cromosoma “X”,17, 18 aunque
esto fue discutido en otros estudios.13, 19, 20
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Figura 1 |
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Figura 2 |
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Figura 3 |
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Figura 4 |
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Figuras 1 a 4: Secuencia de movimientos
estereotipados de las manos en una paciente con
Síndrome de Rett. |
Por último, niñas con SR tienen
características fenotípicas similares al Síndrome de
Angelman en quienes se han encontrado mutaciones en el gen
MECP2.21 Así mismo se han detectado niñas con mutaciones en
el gen MECP2 y cambios en la región 15q11–q1322, y el
hallazgo de defectos en la expresión de los genes UBE3A/E6AP
(Angelman) y GABA3 (15q11–q13) en pacientes con mutaciones
en el gen MECP223, lo que pone de manifiesto lo
estrechamente relacionado que están ambos síndromes, y el
entrecruzamiento de los defectos de desregulación en la
expresión de estos genes en el neurodesarrollo postnatal.24
La herencia en el SR es dominante ligada al
X, siendo fatal en varones. En cambio, en las mujeres se
presentaría una inactivación de uno de los dos cromosomas X.
Esto último, junto al porcentaje de cromosomas X mutados,
sería el responsable de su amplia expresividad fenotípica
clínica. En el 99% de los casos, las mutaciones son de novo
o esporádicas, y en casos de recurrencia familiar pueden ser
debidas a mosaicismos germinales que pueden incluso ser de
origen paterno,25, 26 o provenir de una madre
fenotípicamente normal con una inactivación preferencial de
su cromosoma X mutado.27
Posteriormente, otro gen fue relacionado al
SR en pacientes con una forma de inicio precoz de epilepsia,
o espasmos infantiles y retardo mental severo: el gen CDKL5
(cyclin–dependent kinase-like 5) ó también llamado STK9 (serine/threonine
kinase 9) en el cromosoma Xp22.4, 28, 29, 30, 31, 32 Sin
embargo, su espectro clínico impresiona mucho más amplio de
lo que parece, pues ha sido identificado en pacientes
mujeres con esta forma peculiar de inicio precoz de su
epilepsia, retardo mental severo sin fenotipo de SR.33
Un tercer gen ha sido identificado en un caso
de SR con mutación autosómica, localizado en el cromosoma 1p
denominado Netrin G1(NTNG1) o “Laminet1”,34 aunque un mayor
número de casos serían necesarios para su consideración como
gen candidato.
Por factor económico, en nuestro estudio no
pudimos realizar análisis molecular para alguna de estas
mutaciones.
La epilepsia es muy frecuente en el SR. Está
presente en más del 50% de los casos, aunque este porcentaje
puede sobrepasar el 90%, como en la serie presentada por
Steffenburg y colaboradores (2001) en pacientes entre los 5
y 55 años de vida con SR.35 En nuestros casos, la epilepsia
estuvo presente en el 100% de ellas. Las crisis aparecen
alrededor de los 4 años de vida y los tipos más frecuentes
de crisis constituyen las crisis parciales complejas,
tónico–clónicas, tónicas y mioclónicas. Las crisis parciales
complejas y generalizadas están presentes en más del 60% de
los casos, y la refractariedad a drogas antiepilépticas
puede sobrepasar el 50%. La severidad del cuadro epiléptico
tiende a disminuir después de los 20 años de vida.35
Las manifestaciones electroencefalográficas
han sido plenamente detalladas en numerosos estudios
publicados anteriormente.36-47 Básicamente se resumen en lo
siguiente:
Período 1. Por lo general el EEG es
normal, aunque puede encontrarse, bajo sueño, alguna
actividad
epileptiforme.
Período 2. Enlentecimiento del trazado
de base con aparición de elementos focales en áreas
centrales o centro–temporales, con características
morfológicas muy parecidas a las de la epilepsia benigna de
la niñez con espigas centro–temporales.
Período 3. Mayor enlentecimiento del
trazado de base con aparición de ondas agudas multifocales.
Período 4. La actividad epileptiforme
se hace mucho más frecuente, especialmente durante el sueño,
aunque en algunos pacientes puede desaparecer.
El trazado de base es aún mucho más lento.
En cuanto al tratamiento con DAE, un reciente
estudio analizó el efecto de tres drogas como monoterapia en
110 pacientes con SR: carbamazepina, sulthiamo y valproato,
encontrando resultados estadísticamente significativos a
favor de la carbamazepina y, en segundo lugar, del sulthiamo
en el control de las crisis.48 Este mismo estudio, además,
recalca el hecho de que el valproato por su vía de acción
relacionada fisiopatológicamente con el gen MECP 2 por un
fenómeno de hiperacetilación de las histonas, podría agravar
el estado de la enfermedad. Esto explicaría igualmente la
baja eficacia de la politerapia en el SR, en donde muy
frecuentemente estaría incluído el valproato como droga
añadida.
Curiosamente, en nuestra casuística, cinco
pacientes recibieron ácido valproico con buen control de las
crisis y sin experimentar deterioro o empeoramiento de su
estado neurológico. Sin embargo, el número pequeño de casos
y el poco tiempo de seguimiento de los mismos, no nos
permite elaborar una conclusión al respecto.
La lamotrigina también ha sido utilizada como
monoterapia o en combinación con resultados favorables.
Uldall y colaboradores, (1993) reportaron cuatro pacientes
con SR, tres de ellos con medicación concomitante y el
restante con lamotrigina en monoterapia. Todos
experimentaron una reducción al menos del 50% de las crisis,
pero ninguno estuvo libre de crisis.49 Posteriormente
Stenbomy y colaboradores, (1998) reportaron 12 niñas con SR
en quienes, 5 de ellas únicamente presentaron epilepsia, el
resto fue medicado con lamotrigina para evaluar su efecto
sobre las funciones motoras. De estas, cinco pacientes
medicadas con lamotrigina, en combinación o como monoterapia,
presentaron un efecto favorable en el 48% y 59%
respectivamente.50
Topiramato es otra DAE empleada en el SR ya
sea en monoterapia o en combinación, tal como lo reporta un
estudio sobre ocho pacientes,51 con resultados favorables en
todos ellos. La dieta cetogénica igualmente ha sido
utilizada en el SR con efectos alentadores.52, 53
Finalmente, la estimulación del nervio vago fue utilizada en
7 niñas con SR y epilepsia refractaria. Seis niñas
presentaron, al año de seguimiento de haber sido
implantado el dispositivo, una reducción del 50% de las
crisis, mejorando su calidad de vida.54
Por otro lado, hasta la fecha, no existe un
tratamiento específico para el SR, que sea capaz de evitar
la pérdida de pautas madurativas o la instalación de su
cuadro conductual con deterioro cognitivo. Sin embargo, se
ha probado con ciertas drogas que pueden tener algún efecto
benéfico sobre la calidad de vida o evitar desenlaces
fatales. La suplementación con L–acetilcarnitina, en un
estudio comparativo en niñas con SR, demostró tener un
efecto benéfico sobre la frecuencia cardíaca y podría tener
un efecto preventivo sobre la muerte súbita, debido a la
disautonomía frecuentemente vista en el SR.55
Los episodios disautonómicos de ataxia
respiratoria y taquipnea, que llevan a una hipocapnea
responsable de episodios paroxísticos no epilépticos (vacant
spell), han sido tratados con éxito usando carbogen, una
mezcla de 5% de dióxido de carbono y 95% de oxígeno,
evitando dichos eventos catalogados como “episodios
anormales de activación espontánea del tronco cerebral”.56 Y
los trastornos del sueño han sido tratados con Pipamperona
(5- hidroxitriptófano), un antagonista de los receptores
tipo 2.
Otro estudio demostró bajos niveles en
líquido cefalorraquídeo de 5–metiltetrahidrofolato (5MTHF)
en 8 de 16 pacientes con SR y epilepsia, mientras que en 4
de ellos sin epilepsia mostraron niveles normales de 5MTHF.
Seis de los ocho pacientes con epilepsia fueron medicados
con ácido folínico, mejorando notablemente su cuadro
epiléptico.57
Por último, la melatonina, una hormona
fisiológica del sueño, administrada entre 3 y 5 mg/día al
momento de acostarse, mejoró drásticamente los ciclos del
sueño en pacientes con SR, e indirectamente incidió sobre un
mejor control de las crisis epilépticas.58
Conclusión
El presente trabajo constituye nuestra primera experiencia
en el seguimiento de un grupo de pacientes con SR, y
pensamos que sería importante presentarlo a nuestra
comunidad recalcando en sus manifestaciones clínicas, pero
así mismo dejando claro nuestras limitaciones en la
ejecución de estudios por biología molecular. Creemos
importante continuar con el seguimiento de nuestros
pacientes tratados con valproato y estar atentos a la
aparición de signos de empeoramiento de su cuadro.
Igualmente consideramos interesante la suplementación con
ácido folínico en aquellos casos de SR asociado a epilepsia
de difícil control hasta que la dieta cetogénica sea una
realidad en un futuro cercano en nuestra Unidad de
Epilepsia.
Finalmente, nuestro objetivo ha sido
colaborar presentando los instrumentos que creemos
necesarios para el reconocimiento del SR en nuestro medio,
su diagnóstico precoz, el tratamiento más adecuado y el
asesoramiento genético apropiado para su familia.
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