Introducción
Se evidencia un
crecimiento demográfico y
envejecimiento poblacional. Para
1950 la población mundial
ascendió a 2,500 millones y a
finales de 1990 llegó casi a
6,000 millones.1
Los esfuerzos socio sanitarios
ocasionaron una disminución en
la mortalidad infantil,
fecundidad y aumento en la
esperanza de vida, apareció un
incremento de adultos mayores.
Además, existe una disminución
de padecimientos
infecto-contagiosos y aumento de
los neurodegenerativos entre los
cuales destacan las demencias.1
La demencia es un
síndrome. Los síntomas más
importantes incluyen disminución
de las funciones cognitivas, que
pueden llegar a interferir con
las actividades de la vida
diaria. La incidencia y el tipo
de la demencia varían.2,3
Las demencias más frecuentes a
nivel internacional son, en
primer lugar, la Enfermedad de
Alzheimer (EA), en segundo, la
Demencia Vascular (DV) y/o su
forma de presentación mixta
(DM). En algunos países
asiáticos como Japón, la DV es
más frecuente que la EA.4
La EA es una demencia progresiva
que afecta principalmente a
mayores de 60 años de edad.2
Su incidencia en países europeos
oscila de 0.4 a 14.9; en Estados
Unidos de 1.3 a 12.09 y en Asia
de 0.1 hasta 74.3 por mil años
persona.1,2
La información
disponible en países de América
Latina es escasa, se estima que
en Uruguay, de cada mil personas
con edades de 60 años o más, el
4% presentan algún tipo de
demencia; en Brasil, esta cifra
es de 3.42% a 44.1% y en Chile,
de 5.98%; sin embargo, en países
como Guatemala, Puerto Rico y
México estas cifras no se
conocen con exactitud.5
Se consideran
distintos factores de riesgo,
entre los cuales están la edad
avanzada (mayor de 65 años),
antecedentes familiares de
alteraciones cognitivas,
hipertensión arterial,
enfermedades cardiovasculares,
depresión, infecciones,
tabaquismo, alcoholismo, abuso
de drogas, falta de actividad
física, escolaridad baja,
nutrición deficiente, falta de
vitaminas6-9
y factores genéticos.10-12
El deterioro
cognitivo leve (DCL), es uno de
los primeros síntomas que se
puede detectar; otras
manifestaciones pueden ser
alteraciones de memoria
reciente, conductas repetitivas.
Los pacientes con DCL tienen un
alto riesgo de desarrollar
demencia; se estima que la tasa
de conversión para la EA al año,
es del 10%-15%13;
sin embargo, otros estudios
realizados en países
desarrollados han reportado que
la tasa de prevalencia varía de
0.5 hasta 36%.14,15
El objetivo del
presente estudio fue determinar
la prevalencia de DCL y
demencias en pacientes mayores
de 50 años de edad, atendidos en
el Instituto Nacional de
Neurología y Neurocirugía Manuel
Velasco Suárez (INNN-MVS), por
ser esta una de las principales
Instituciones de salud a nivel
mundial que atiende a pacientes
neurológicos; se buscaron
factores de riesgo para el
desarrollo de trastornos
cognitivos y se determinó el
tiempo de conversión de la
detección de DCL a Demencia
mediante un seguimiento por 8
años.
Material y
métodos
Este estudio se
divide en dos etapas: En la
primera, la población incluyó a
los sujetos que acudían por
primera vez a la consulta
externa del INNN-MVS, con una
edad ≥ a los 50 años, de
cualquier género, durante el 1°
de febrero de 1999 al 31 de
enero de 2000. Se excluyeron a
quienes tuvieran impedimentos
físicos o alteraciones que
impidieran la realización de
pruebas neuropsicológicas, así
como al paciente cuyo familiar o
el mismo se negaran a
participar.
Enfermeras
adiestradas seleccionaron,
mediante hojas de registro
diario, a los pacientes con los
criterios de inclusión. Se
solicitó autorización por
escrito al paciente como al
familiar y/o acompañante.
Se tuvieron en
cuenta los criterios
diagnósticos de DCL propuestos
por Petersen et al (1999),16
que incluyen:
a) Alteración
subjetiva de la memoria,
corroborada por un informador
fiable.
b) Alteración de
la memoria objetivada mediante
una prueba con datos normativos
de personas de la misma edad y
escolaridad.
c) Función
cognitiva general normal.
d) Realización
normal de las actividades de la
vida diaria.
e) Ausencia de
criterios diagnósticos de
demencia.
Para la
evaluación de la función
cognitiva general se fijó la
obtención de una puntuación
superior al punto de corte para
demencia en el Mini.-Mental
State Examination (MMSE) igual o
mayor a 18 en pacientes sin
escolaridad e igual o mayor de
23 en sujetos escolarizados.
Estos puntos de corte mejoran la
sensibilidad y especificidad del
instrumento en población
mexicana.17,18
Como criterio relacionado con la
independencia de la vida diaria,
se consideró la puntuación menor
de 4 en escala Global
Deterioration Scale (GDS).19
A los sujetos con
DCL se les administró la batería
de pruebas neuropsicológicas
CERAD que evalúan la función
cognitiva global, la adquisición
de nueva información, memoria,
funciones del lenguaje y praxis
constructiva.20
La interpretación
de estas pruebas se realizó con
criterios establecidos y
validados y se complementó con
datos clínicos y con el Manual
Estadístico de Desordenes
Mentales (DSM-IV).21
Los pacientes con problema de
memoria más alteración en dos
funciones mentales (afasia,
apraxia o agnosia) se
consideraron altamente
sugestivos de demencia y se les
realizaron pruebas de
laboratorio, estudios de
gabinete y neuroimagen; un
neurólogo realizó la valoración
clínica integral para definir el
tipo de demencia; para catalogar
el diagnóstico de EA en
probable, posible o definitiva
se emplearon los criterios de
NINCDS/ADRA,21
se seleccionaron los casos con
diagnóstico de probable EA.
Todos los
pacientes, independientemente de
tener o no DCL, respondieron un
cuestionario sobre: antecedentes
heredo familiares de
padecimientos neurológicos,
psiquiátricos, metabólicos y
cáncer, antecedentes personales
patológicos de enfermedades
neurológicas tales como
epilepsia, enfermedad vascular
cerebral, parkinson,
neurocisticercosis, demencias,
ataxia cerebelosa; enfermedades
metabólicas y endocrinológicas
(diabetes, enfermedad de la
tiroides); cardiovasculares
(cardiopatías), hipertensión
arterial, infarto agudo al
miocardio, antecedentes
oncológicos, traumatismos
craneoencefálicos (con pérdida
del estado de alerta), consumo
de bebidas alcohólicas y
tabaquismo, y factores
reportados como asociados con EA
y otros tipos de demencias.22
En la segunda
etapa, todos los sujetos que
aceptaron participar en la
primera fase y a quienes se les
realizaron las pruebas
neuropsicológicas, fueron
seguidos por un periodo de 8
años; se les contactó de manera
anual, pero para fines de la
presentación de resultados se
realizaron dos grandes periodos
de corte en 2004 (a los 5 años
de iniciado el estudio) y 2007.
De manera anual,
se revisó cada uno de los
expedientes clínicos, se
contactó por teléfono con el
paciente o familiar y se les
invitó nuevamente a acudir al
INNN para la realización de las
pruebas neuropsicológicas. Como
medio para incrementar su
interés en participar y tener
mayor respuesta se les ofreció
una valoración nutricional y
orientación dietética, cuyos
resultados forman parte de otro
estudio.
Análisis
estadístico
Se obtuvieron
frecuencias simples y medidas de
tendencia central. Se calcularon
medidas de asociación entre las
diferentes variables mediante la
Razón de Momios de Prevalencia e
intervalos de confianza al 95%;
se obtuvo la significancia
estadística (valor de “p”) con
la ayuda de la χ² de Mantel y
Haenszel y con la prueba exacta
de Fisher. Se obtuvieron
diferencias de proporciones con
la χ².
Resultados
Se evaluaron 239
sujetos, de los cuales 125 (52%)
fueron mujeres y 114 (48%)
hombres; el 55.6 % provenía del
Distrito Federal, el 23.8% del
Estado de México y el 20.5% de
algún lugar de provincia. En
cuanto a la edad, 102 (43%) se
encontraban dentro del rango de
50-59 años, 71 (30%) de 60-69
años, 55 (23%) de 70-79 años y
11 (4%) tenía una edad de 80 o
más años.
El 60% estaban
casados o en unión libre, el 23%
eran solteros o divorciados y el
17% eran viudos. En relación a
la escolaridad, 149 (62.3%)
tenían primaria o menos, 33
(13.8%) con secundaria o carrera
técnica, 34 (14.2%) preparatoria
o carrera técnico profesional y
en 23 de los casos (9.6%) habían
realizado estudios de
licenciatura o posgrado.
En el año de
1999, del total de la población,
el 16% presentaba algún tipo de
DCL y sólo el 8% algún tipo de
Demencia. Sin embargo, al final
del estudio el porcentaje de DCL
disminuyó debido a que la
prevalencia de Demencias se
incrementó en 3.3 veces (figura
1).
En cuanto al tipo
de Demencia, se encontró que la
de tipo vascular fue la más
frecuente (33,3%), siguiéndole
en frecuencia la de tipo
Alzheimer (19%). El resto de la
distribución se puede observar
en la tabla1.
 |
Figura 1:
Evaluación
del Estado
Cognitivo.
|
| |
|
 |
Tabla 1:
Frecuencia y
Tipos de
Demencias
por Género
|
Se observaron
diferencias estadísticamente
significativas al comparar la
edad de los pacientes con
respecto a la presencia de
alteración cognitiva, se
encontró que los que tienen una
edad ≥ a los 60 años presentan
mayor riesgo de desarrollar
dichas alteraciones en
comparación con los que tienen
una edad menor; así mismo, el
riesgo es mayor para los que
tienen una escolaridad ≤ 6 años,
comparándolo con una escolaridad
mayor (tabla 2).
 |
Tabla 2:
Comparación
de sujetos
con y sin
alteración
cognitiva
respecto a
la edad,
género y
escolaridad.
|
Al analizar los
antecedentes heredo-familiares y
los antecedentes personales
patológicos de los sujetos con
alteración cognitiva, en
comparación con quienes no
presentaron ningún tipo de
alteración, no se encontraron
diferencias significativas,
excepto para el consumo de
alcohol con una p<0.05 (tabla
3).
|
 |
Tabla 3:
Antecedentes
Heredo
Familiares y
Personales
Patológicos
en Población
con y sin
Demencia.
*
Comparación
de
Proporciones
2
** Prueba
Exacta de
Fisher
|
Al analizar la
información con respecto al
proceso de conversión a través
del periodo de estudio
observamos cómo disminuyó el DCL
debido al incremento en los
casos de Demencias; la
mortalidad en los sujetos con
Demencias detectados al inicio
del estudio al finalizar el
periodo de seguimiento fue de
42%. De los sujetos sin
alteraciones al inicio del
estudio el 22% tuvo una
conversión a DCL o Demencia
(tabla 4).
 |
Tabla 4:
Evolución de
pacientes
durante el
periodo
1999-2007.
n:
Frecuencia %
Porcentaje
DCL:
Deterioro
Cognitivo
Leve Dem:
Demencia
S/A: Sin
Alteración
|
Con la finalidad
de comparar nuestros resultados
con los reportados en la
literatura se obtuvo el
porcentaje de conversión de DC a
demencia al año que fue 25.6%;
el porcentaje de conversión de
los sujetos sin de alteración
cognoscitiva a Demencia fue
3.9%; no se tuvieron casos que,
sin alteración cognitiva,
desarrollaran DC al término del
año.
Conclusiones
Consideramos que
el seguimiento que se tuvo de
los pacientes fue favorable,
únicamente se tuvo una pérdida
del 14% considerando los 8 años
de seguimiento. El seguimiento
permitió observar el porcentaje
de conversión tanto de sujetos
sin alteraciones cognitivas como
de aquellos que tenían DCL.
La prevalencia de
alteraciones cognoscitivas
(incluyendo la demencia) al
inicio del estudio fue
relativamente alta (24%)
considerando la inclusión de
sujetos desde los 50 años de
edad, esta cifra se incrementó
casi al doble (41%) al final del
periodo de 8 años. Sin embargo,
el incremento fue mayor en las
mujeres que en los hombres
(12.8% vs 9.7%), lo cual puede
relacionarse con los cambios
hormonales propios de la
menopausia y la falta de terapia
de reemplazo estrogénica, ya que
las mujeres de este estudio no
reportaron el consumo de este
tipo de medicamentos y de
acuerdo a estudios previos como
el de Kawas y Waring,23,24
estas terapias pueden retrasar
el daño neuronal y por
consiguiente el DCL.
Encontramos
diferencias significativas entre
los sujetos con y sin demencia
con respecto a la edad de
inicio, que confirma y apoya que
a más edad mayor el número de
casos con alteraciones
cognitivas.
El tipo de
demencia más frecuente al final
del periodo de seguimiento fue
la DV (33.3%) y en segundo lugar
la EA (15%) tal y como ocurre en
Japón, donde la alta prevalencia
de trastornos cardiovasculares
como la hipertensión arterial y
la obesidad puedan estar
influyendo en su desarrollo.25,26
Cuando analizamos
los antecedentes
heredo-familiares y los
personales patológicos no se
encontraron diferencias entre
los sujetos con y sin alteración
cognitiva; excepto, para el
antecedente de alcoholismo. Esto
refuerza lo encontrado por otros
autores, 7 quienes reportaron
una relación entre el consumo y
abuso del alcohol y su
influencia en el DCL. Autores
como Aguilar-Navarro7
en el año 2007, mencionaron la
importancia de generar mayor
conocimiento sobre esta relación
como un problema más de salud
pública, principalmente por las
consecuencias sociales,
funcionales y actualmente
cognitivas en el anciano
mexicano. No obstante, existen
quienes reportan que el consumo
de alcohol en dosis bajas es un
factor protector para las
demencias,27
por lo que, este es un campo de
estudio en el cual se debe
profundizar.
El porcentaje de
conversión al año, de los
sujetos con DCL a demencia, que
fue de casi el 26%, concuerda
con lo reportado por varios
autores (0.5%-36%)14,15,28;
y este proceso progresa con el
tiempo; sin embargo, es notorio
como tanto en hombres como en
mujeres, más de la mitad de los
casos desarrollaron la demencia
antes de los 5 años tal y como
se observa en el tabla 4.
Es necesario
considerar que en la realidad
las cifras de DCL y demencias
pueden estar subestimadas ya que
la mayoría de las personas que
presentan algún tipo de DCL o
demencia leve son personas de
edad avanzada y sus familiares o
ellos mismos consideran que los
olvidos son parte del
envejecimiento normal y no lo
consideran importante y no
acuden a recibir atención médica
a menos que la sintomatología
sea muy aparatosa o interfiera
con las actividades de la vida
cotidiana. Por lo que, lo más
pertinente y aconsejable es
realizar estudios a nivel
poblacional.29
Por otro lado, es
importante identificar aquellos
factores o causas que pudieran
ser reversibles y tratables que
contribuyan a mejorar el DCL o
proceso demencial. La etiología
multifactorial favorece la
búsqueda de condiciones
genéticas intentando implementar
estrategias, formas de
prevención y quizá tratamientos
con mejores alternativas, sobre
todo, considerando el evidente
envejecimiento demográfico. Este
envejecimiento implica un
aumento de las enfermedades
crónicas y neurodegenerativas,
en particular la demencia y ello
condiciona un incremento de la
dependencia funcional e
institucionalización, con sus
importantes repercusiones en las
políticas de salud de los
diferentes países.30
Es importante
tener presente que el DCL y la
pérdida de la memoria a pesar de
que se trate de personas de edad
avanzada, es un síntoma que debe
ser tomado en consideración
tanto por los familiares de los
individuos afectados como por el
personal de salud.31
La prevalencia de
alteraciones cognitivas al
inicio del estudio fue alta,
24%, considerando que se
incluyeron a sujetos con edades
desde los 50 años de edad. Al
final del estudio, el 41%
presentó algún tipo de
alteración cognitiva, mientras
que el tipo de demencia más
frecuente fue la de tipo
vascular seguida de la demencia
tipo Alzheimer, tal y como
ocurre en países asiáticos.
A los cinco años
del estudio, prácticamente el
50% de los sujetos con DCL
habían progresado a Demencia,
mientras que en la población sin
alteraciones el 22% desarrolló
algún tipo de alteración
cognitiva en un lapso de 8 años,
que fue lo que duró el estudio;
hubo un incrementó de 3.3 veces
en la prevalencia de pacientes
con demencias en el INNN. Lo
cual significa que este tipo de
padecimiento debe ser
considerado y tratado con
medidas encaminadas a la
detección oportuna y prevención
de factores de riesgo para
evitar su aparición, o retardo
de la misma sobre todo en
personas que muestran una mayor
susceptibilidad.
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