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Artículos
para médicos y pacientes
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Características Clínicas del Temblor Esencial en México
Dr.
Enrique Otero-Siliceo (*), Dr. Nicasio Arreaga-Mendicoa(**)
Clínica de Movimientos Anormales (*) y División de Neurocirugía (**), Instituto
Nacional de Neurología y Neurocirugía de México.
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RESUMEN: Se evaluaron las características clínicas y genéticas del temblor
esencial (TE) en pacientes de la clínica de Movimientos Anormales del Instituto Nacional
de Neurología de México para determinar las principales características clínicas del
mismo así como los patrones de aparición del temblor en base a la herencia. Todos los
pacientes contaron con estudios de laboratorio (pruebas metabólicas y endócrinas),
electrofisiología y neuroimagen, para descartar otras patologías causales de desordenes
de movimiento. Se incluyeron 100 pacientes por cumplir con los requisitos necesarios para
ser considerados como casos de TE definitivo (67 mujeres y 33 hombres). La edad de inicio
para todo el grupo fue de 45.92 años (40.92 años en hombres y 48.4 años en mujeres). El
tiempo de evolución desde el inicio del temblor a la fecha del diagnóstico fue de 10.60
años (13.71 en hombres y 9.07 en mujeres). El 56% de los pacientes tuvieron antecedentes
familiares de temblor, siendo el tipo de herencia prevalente la autosómica dominante. Se
detectó edad de inicio menor en sujetos con herencia materna (35.61 vs 46.11, p>0.05).
En el 5% de los casos hubo incapacidad casi total para la escritura y actividades finas y
precisas. En nuestro estudio encontramos que el TE puede estar influido por el tipo de
herencia presentándose a edades más tempranas en los casos con herencia materna.
También se corroboró un importante grado de incapacidad hasta en el 5% de los pacientes
afectados, por lo que enfatizamos la necesidad de un diagnóstico y tratamiento temprano
para disminuir la incapacidad producida por este desorden.
ABSTRACT: We studied the clinical and genetic characteristics of 100 patients
with definite diagnosis of essential tremor (ET), evaluated at the clinic of movement
disorders of the National Institute of Neurology of Mexico. All patients hab laboratory
(metabolic and endocrine tests), neurophysiologic studies, and neuroimaging studies to
evaluate the presence of other potential causes of movement disorders. The study included
100 patients with definitive diagnosis of ET, 33 men and 67 women. The mean age at the
time of diagnosis was 45,92 years (40.92 in men and 48.4 in women). Mean time from the
onset of tremor to diagnosis was 10.60 years (13,71 in males and 9.07 in females). Family
history of tremor was found in 56% of the patients. Patients with maternal inheritance had
lower age of onset (35.61 years vs. 46.11 years, p<0.05). Five percent of the patients
exhibited almost a total lack of capacity in writing and in fine and precise activities.
This study showed that patients with ET inherited frim the mother exhibit a lower age of
onset. A narrow relationship between the sex of the progenitor and ET probably exists, The
torpid evolution of the tremor was noted in 5% of the cases, emphasizing the need for
early therapy before deterioration becomes incapacitating.
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El temblor esencia (TE) se define como un desorden benigno y monosintomático
caracterizado por la presencia de un temblor cinético o postular. Es particularmente
frecuente en las extremidades superiores y se hereda de forma autosómica dominante con
penetrancia variable describiéndose también formas esporádicas. Es el más común de
los desordenes del movimiento, con una prevalencia muy diversa, situándose entre 0.5 y
1,700 por cada 100,000 habitantes en la población general y de 400 a 5,500 por cada
100,000 entre la población mayor de 40 años. Cuando existe historia familiar del mismo
se le denomina temblor familiar y cuando ocurre en forma espontánea se le denomina
temblor esencial benigno. El TE se ha considerado tradicionalmente como un desorden
benigno y monosintomático, sin embargo estudios actuales han mostrado que puede llegar a
causar un importante grado de incapacidad provocando una jubilación temprana hasta en el
15% de los afectados. La tendencia del TE a presentarse en familias ha sido descrita en
múltiples estudios, variando la prevalencia de historia familiar positiva para el
padecimiento de un 17 a un 70%.
Como un aspecto clínico importante del TE se tiene la reducción del mismo con la
ingesta de alcohol, lo cual se refiere como una prueba diagnóstica del mismo.
El objetivo del presente trabajo es analizar las principales características clínicas
y genéticas del TE en un grupo de pacientes afectados, así como determinar el impacto en
las actividades diarias de los enfermos.
PACIENTES Y METODOS
Se realizó un estudio prospectivo longitudinal en el cual se incluyó a todos los
pacientes con diagnóstico del TE vistos en la clínica de Movimientos Anormales del
Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía en la ciudad de México en el período
de 1992 a 1998. Para la selección de los casos se utilizaron los criterios establecidos
por Marsden para el diagnóstico de TE definitivo. A todos los pacientes, de los que se
tenía la sospecha de TE, se le realizaron estudios electrofisiológicos (potenciales
evocados de tallo, velocidad de conducción nerviosa, electromiografía), perfil tiroideo
e IRM, descartándose todos aquellos casos en que hubiere evidencia de alteraciones
estructurales (eventos isquémicos, tumores, cristicercos, etc.) o metabólicas
(hipertiroidismo, neuropatías). Se excluyeron pacientes con evidencia de otros trastornos
del movimiento tales como enfermedad de Parkinson, distonías, temblor rubral o
disquinesias tardías. A todos los pacientes se les cuestionó minuciosamente sobre la
presencia de agentes exacerbantes del temblor fisiológico (medicamentos, metilxantinas,
alteraciones metabólicas, etc.), seleccionando solo aquellos casos en que no se
encontraran ninguno de ellos o por lo menos ausencia de los mismos en un período de 3
meses antes de la consulta.
A todos los pacientes seleccionados (y por lo menos a uno de sus familiares también)
se les interrogo sobre la presencia de temblores semejantes en la familia y se les
realizó pruebas de escritura y precisión fina (sostener hojas de papel entre los dedos,
vaciar el contenido de un vaso a otro, etc.) para evidenciar la presencia y el grado de
afección producido por el temblor. En cada paciente se investigó el sitio de inicio del
temblor, tratando de determinar en forma precisa el área de involucro inicial (mano
derecha o izquierda, cefálico, etc.) o al menos el inicio en miembros superiores,
inferiores o cefálico.
Se trato también de conocer en la forma más precisa posible, la edad de inicio del
temblor, interrogando en todos los pacientes la edad aproximada en que comenzaron a
detectar el TE (esto fue difícil en muchos casos debido al inicio incidioso y gradual del
padecimiento). Las pruebas estadísticas utilizadas fueron la T de Student y la prueba de
Fisher.
RESULTADOS
Se analizaron 157 casos, de los cuales se seleccionaron 100 (67 mujeres y 33 hombres)
por cumplir con todos los requisitos para ser considerados como casos definitivos de TE.
De los casos descartados la mayor parte correspondieron a enfermedad de Parkinson,
temblores distónicos, hipertiroidismo, pacientes con eventos vasculares de tallo y
pacientes con cirugías de fosa posterior que desarrollaron el temblor después del evento
quirúrgico. La edad de inicio para todo el grupo fue de 45.92 años, con 40.92 años en
hombres y 48.4 en mujeres. El tiempo de evolución del momento en el que comenzó el
temblor a la fecha de diagnóstico fue de 10.60 años (13.71 en hombres y 9.07 en
mujeres). Se determinó el sitio de inicio en la población así como el siguiente sitio
afectado y el tiempo en que la enfermedad pasara del sitio de inicio al siguiente,
reportándose los hallazgos en la Tabla 1.
La mayor parte de los pacientes presentaron el temblor en brazos (76%), seguidos de
temblor cefálico (18%) y una afección cefálica y de brazos en un 5%. En los pacientes
que pudieron puntualizar el inicio del temblor en brazo derecho o izquierdo, esto
correspondió su extremidad predominante (diestro o zurdo) en todos los casos, con 18
pacientes que refieren haber notado el temblor en ambos brazos en su inicio. Los 18
pacientes con un inicio del temblor cefálico presentaron un temblor de derecha a
izquierda, descartándose en todos ellos en forma intencionada la presencia de distonía
cervical clínica y electromiográficamente.
En cuanto a los factores hereditarios, se encontraron antecedentes familiares de
temblores en 56 pacientes, describiendo todos ellos al progenitor afectado. De todos
ellos, 28 referían al padre como el afectado y 19 a la madre, mientras que 7 pacientes
refirieron a los hermanos como familiares afectados, no recordando el temblor en los
padres.
La evolución del temblor vario en base al progenitor afectado, con 46.11 en los
pacientes con herencia paterna y 35.61 años que presentaron herencia materna. Esta
diferencia en la edad de inicio fue estadísticamente significativa (p<0.05). Los datos
al respecto aparecen en la tabla 2.
Dentro del estudio inicial de los pacientes se trató de determinar en todos ellos la
respuesta al alcohol, por ser ello una prueba prácticamente diagnóstica. De todo el
grupo de pacientes se pudo determinar la respuesta al alcohol en 95 de ellos (los 5
restantes no ingerían bebibas alcohólicas por motivos religiosos, culturales, etc.).
Encontramos que 74 pacientes (88%) presentaron una disminución importante del temblor al
ingerir bebidas alcohólicas, de los cuales 55 pacientes (74%) presentaban temblor en
brazos, 13 (17.56%) cefálico, 5 (7%) en brazos y cabeza y un paciente piernas. De los 21
pacientes (22%) que no disminuyeron el temblor con la ingesta de alcohol, 17 de ellos
presentaban temblor en brazos y 4 cefálico. No se encontró diferencia estadísticamente
significativa entre el sitio de afección del temblor y la respuesta al alcohol.
En cuanto al grado de afección producido por el temblor encontramos que 14 pacientes
tenían incapacidad importante para la escritura, no pudiendo realizar actividades finas;
8 de los pacientes eran mujeres y 7 hombres, con una edad al momento del diagnóstico de
52.3 (DE 7.45) años y una evolución de 8.81 años (DE 4.34). De este grupo de pacientes
12 tenían temblor de brazos y 2 de ellos temblor cefálico y de brazos. Todos ellos
refirieron una incapacidad importante para realizar sus labores habituales,
abandonándolas parcialmente (jubilación temprana, abandono de empleo, ayuda para
realizar ciertas labores domésticas como cocinar), considerándose a esta afección
laboral como el principal parámetro para juzgar la incapacidad producida por el temblor.
De este grupo de 15 pacientes, 5 de ellos (2 hombres y 3 mujeres) estaban totalmente
incapacitados para escribir necesitando incluso de ayuda para poder ingerir alimentos.
Ninguno de estos pacientes presentó rigidez, bradicinesia, hipomimia o cualquier otro
dato sugerente de enfermedad de Parkinson. Todos tenían un temblor de gran amplitud y
frecuencia como única manifestación.
En cuanto a los antecedentes genéticos de este grupo de pacientes, 8 pacientes los
tuvieron (5 maternos y 3 paternos), no encontrando diferencias estadísticamente
significativas entre el número de pacientes afectados seriamente en el grupo con
antecedentes familiares y el grupo de casos "esporádicos". Otro dato importante
que encontramos es que 16 de los pacientes que fueron diagnosticados como casos
definitivos de TE (7 de ellos con temblor incapacitante), habían sido tratados
anteriormente como enfermedad de Parkinson, recibiendo L-Dopa y anticolinérgicos sin
tener respuesta al tratamiento.
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Tabla 1.Correlación entre el sitio de inicio del
temblor con la edad y sexo de los pacientes incluidos en el estudio. |
Inicio
Cefálico
Brazo Derecho
Brazo Izquierdo
Ambos Brazos
Cefálico y Brazos
Piernas
|
Pacientes
18
51
7
18
5
1
|
Hombres
5
9
1
16
1
1 |
Mujeres
13
12
6
32
4
0 |
Edad Dx
64.16 (7.63)
57.9 (12.41)
59.85 (14.59)
52.66 (18.78)
52.81 (20.78)
50
|
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Tabla 2. Diferencia en el tiempo de evolución de
acuerdo con el progenitor afectado por el temblor. |
Tipo de Herencia
Paterna
Materna
Hermanos* |
Casos
28 (9M,19F)
19 (8M, 11F)
7 (2M, 5F) |
Edad de Inicio
(años)
46.11 (DE 10.24)
35.61 (DE 9.05)
49.47 (DE 14.91) |
Evolución
(años)
10.81 (DE 13.86)
18.7 (DE 14.28)
10.17 (DE 10.74) |
|
DE= Desviación Estándar, M= Masculino, F= Femenino
*
Estos pacientes no lograron identificar al progenitor afectado (paternidad desconocida,
orfandad, etc.). |
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Tabla 3. Efectos del alcohol sobre el temblor esencial
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Respuesta al
Alcohol
Desconoce
Reduce temblor
Ninguna |
Casos
5
74
21 |
Edad de Inicio
(años)
39.55 (DE 12.23)
45.84 (DE 15.91)
47.42 (DE 6.89) |
Evolución antes del
Diagnóstico (años)
8.85 (DE 7.73)
11.28 (DE 12.89)
8.61 (DE 6.89)
|
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DE= Desviación Estándar. |
DISCUSION
El TE se ha considerado tradicionalmente como un trastorno benigno, pero estudios
actuales muestran que un porcentaje importante de los pacientes puede presentar una
incapacidad importante con edades tempranas de jubilación, dependencia importante de
familiares así como grados variables de depresión a consecuencia del temblor. Al ser el
TE un padecimiento hereditario en forma autosómica dominante, es importante reconocer las
familias afectadas para poder detectar nuevos casos dentro de las mismas a edades cada vez
más tempranas y oportunas. Dentro del grupo de paciente que estudiamos, se detectó el
inicio del temblor a una edad media de 46 años, acudiendo los pacientes a consultar por
dicho problema 10 años después de iniciado, momento en el cual muchos de ellos
presentaban una afección importante (la principal queja era dificultad para la escritura
e incluso problemas en los bancos por alteraciones en la firma), con serias repercusiones
laborales.
Aunque no se ha detectado aún el gen responsable del TE, nosotros encontramos una
susceptibilidad mayor en aquellos pacientes que heredaron el TE por vía materna con una
edad de inicio menor en más de 10 años, aunque sin incapacidad mayor al momento del
diagnóstico en comparación a los pacientes con herencia paterna.
También se comprobó la respuesta del temblor al alcohol, con una reducción del mismo
en el 88% de los casos. Esto es importante puesto que puede utilizarse como prueba
diagnóstica para diferencial al TE de otras disquinesias como la enfermedad de Parkinson
que no presenta cambios con el uso de alcohol.
Uno de los datos más importantes encontrados fue la incapacidad producida por el
temblor en el 14 % de los pacientes, con imposibilidad total para actividades de
precisión fina en el 5 % del total de casos estudiados. Estos pacientes acudieron a
consulta luego de varios años de evolución y una edad promedio de 56 años, refiriendo
que el TE había sido el principal condicionante de un cese prematuro de sus actividades
laborales.
A pesar de que un 14% de los pacientes fueron clasificados como TE incapacitantes, se
observó también un compromiso variable de las actividades diarias en el resto de los
pacientes caracterizado principalmente por incomodidad en eventos sociales (efecto de
titubeo producido por el temblor) lo cual incomodaba suficientemente a los pacientes como
para dejar de asistir a reuniones, ocultar las manos, etc. Aunque estas alteraciones
pudieran parecer sutiles, varios autores las encontraron como responsables de depresión,
ansiedad y retiro laboral.
Es difícil precisar el porcentaje de pacientes que desarrollarán una incapacidad
importante con el progreso de la enfermedad, pero nuestros hallazgos coinciden con los de
Rajput en Rochester quien encontró que cerca del 15% de los pacientes afectados con el
temblor se ven forzados a dejar su trabajo y el 3% presenta una incapacidad total, de la
misma manera Busenbark encontró que la incapacidad de los pacientes con TE fue
significativamente mayor a la de sujetos sanos al aplicar un cuestionario sobre el impacto
del temblor en las actividades de la vida diaria a sujetos sanos y pacientes con TE. Las
áreas con mayor afectación en estos pacientes fueron las psicosociales, la de sueño y
trabajo, no habiendo una diferencia tan marcada en el aspecto físico.
La falta de conocimiento preciso sobre el TE, dio como resultado una confusión de una
entidad con otras disquinesias, ya que un 16% de los pacientes habían sido tratados como
enfermedad de Parkinson por médicos generales, internistas y aún neurólogos. Esto fue
especialmente cierto para los casos muy incapacitantes de temblor, en los que una buena
exploración neurológica puso de manifiesto la índole del padecimiento.
El conocimiento más preciso del TE y la detección de casos en que se comporta en
forma "maligna", deben hacer cambiar el concepto previo que restaba importancia
a esta entidad, puesto que la detección oportuna y el tratamiento temprano con
medicamentos seguros y de buena efectividad (propanolol, primidona, metazolamida) que
reducen significativamente el TE en el 70% de los casos y brindan al paciente la
oportunidad de un mejor desempeño social y de una actividad laboral más prolongada.
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