El Abordaje Subfrontal : Es en realidad
Minimamente Invasivo?
Departamento de Neurocirugía, Hospital de la Policía Nacional, Guayaquil
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Correspondencia: Dr. Boris Zurita-Cueva,
fedez95@gye.satnet.net
Resumen:
El
abordaje subfrontal ha sido considerado durante años, mucho más
traumático que el pterional. Nosotros describimos brevemente algunos
detalles técnicos, ventajas y desventajas del abordaje. Concluimos que el
abordaje subfrontal con técnica tipo “key-hole” es tan efectivo como el
pterional si está correctamente indicado.
Abstract:
Subfrontal key-hole approach has been considered more traumatic to the
brain than the traditional pterional approach. We describe some technical
tips and make recommendations to choose this approach to some specific
target areas. We conclude that the subfrontal key-hole is as minimally
invasive as the pterional approach if it is performed in the correct
settings.
Se han
descrito múltiples abordajes quirúrgicos para la fosa anterior y media; la
característica común de estos abordajes es la exposición relativamente
grande del cerebro y retracción cerebral que a la larga nos traerá un
aumento de la morbilidad postoperatoria, no relacionada a la lesión en sí
misma. Existen abordajes que comparten el concepto de lo que se llama
cirugía mínimamente invasiva, es decir, el abordaje lo mas pequeño posible
con resultados posquirúrgicos óptimos.
Desde
el año 1974, en que Yasargil describió el abordaje pterional, la vía
subfrontal para región selar y paraselar fue quedando poco a poco en el
abandono. Los defensores de la vía pterional, preconizaban que esta brinda
una menor distancia (20mm) de la superficie craneal hasta las estructuras
de la base craneal, como son el nervio óptico, carótida supraclinoidea,
etc. La distancia por vía subfrontal es de (55mm) aproximadamente. De
este modo, se concluía que se produciría menos trauma quirúrgico por
retracción cerebral por vía pterional (Seeger) (25, 32, 35, 36).
Actualmente, con el advenimiento de la endoscopía y la vuelta a la
popularidad de los abordajes “key –hole” por parte de Perneczky y su
grupo, se pone a evaluación al cirujano entre las dos técnicas.
El
propósito de esta comunicación es dar a conocer las ventajas y desventajas
de cada abordaje, procurar dar las indicaciones del abordaje subfrontal y
sus limitaciones, para por último, concluir si realmente es invasivo o
no.
Técnica
quirúrgica
Con el
paciente en posición decúbito supino y con la cabeza girada 30 grados
aproximadamente al lado contrario de la craneotomía, se realiza una
incisión superciliar de 5 a 6 centímetros de longitud según la técnica de
Perneczky. En otros casos, optamos con una incisión semicoronal pequeña.
Se
realiza una craneotomía rectangular de 4-5 centímetros frontal lateral,
comenzando en todas las ocasiones con un trepano en el punto órbito–zigomático
o “key-hole”y centrado sobre la región superciliar a ras con el piso de la
fosa anterior; el resto de la craneotomía se continúa con sierra
pneumática para que no quede defecto óseo alguno que afecte al paciente
postoperatoriamente.
La
apertura de la duramadre se la realiza en forma horizontal a lo largo de
la base del lóbulo frontal siguiendo el margen inferior de la craneotomía;
realizamos una pequeña reclinación del lóbulo frontal sobre su superficie
orbitaria, la cual, con el techo de la órbita, toma la forma de una cueva
por lo que la llamaremos “Cueva Orbitaria”.
Colocamos un cotonoide rectangular grande sobre la base del lóbulo frontal
y con el bipolar en la mano izquierda y el aspirador en la mano derecha
pacientemente se aspira líquido cefalorraquídeo de las cisternas
periquiasmáticas.
Lo más
importante de la técnica, es que no requiere retractores cerebrales, sino
que de aquí en adelante se realizará retracción intermitente mediante
bipolar y micro aspirador, que servirá al mismo tiempo para limpiar el
campo quirúrgico y separar la base del lóbulo frontal. Llegando a este
punto, se aprecia por
transparencia los dos nervios ópticos, la carótida
supraclinoidea y condensaciones o engrosamientos aracnoideos importantes,
sobre todo el que cruza la carótida supraclinoidea al momento de la
bifurcación. Al abrir este “ligamento” se expone la bifurcación carotídea
y los segmentos M1-A1.
Se
presentan varios corredores quirúrgicos como lo son de la parte medial a
la parte lateral: el interóptico, lámina terminalis, óptico carotídeo,
retrocarotídeo, suprabifurcación.
Luego,
con la ayuda del microscopio quirúrgico y endoscopio rígido (Pernecsky),
se exploran las diferentes regiones.
Cada
corredor quirúrgico tiene determinadas regiones como puntos “targets”,
como los siguientes:
-
El corredor subquiasmático o interóptico es el mejor para
lesiones en región sellar, tallo pituitario, mesencéfalo, bifurcación de
la arteria basilar, arteria cerebelosa superior, pero siempre que se
encuentren arriba del dorso selar.
-
El corredor o espacio translámina terminalis: tercer
ventrículo, piso y pared anterior región infundibular, cara ventral del
tronco cerebral, hasta el tercio inferior de la cara ventral de la
protuberancia. Generalmente sirve para trabajar endoscópicamente con
lesiones sencillas como fenetración endoscópica de quistes, pero
mayormente como canal de visión para operar con el apoyo de otro
corredor de trabajo contiguo.
-
El espacio óptico-carotídeo, retrocraotídeo y
suprabifurcación:
región basilar, bifurcación por encima y a nivel de dorso
de la silla; por todos ellos puede observarse la cara ventral del tronco
cerebral hasta la salida de los sextos pares. Si se quiere tomarlos como
canales de trabajo para lesiones complejas deberá utilizarse la vía
trasilviana pterional, que permite más espacio para el drilado del dorso
selar y clivus superior.El cierre es con técnica habitual.
Historia
En
1908, Krause describió por primera vez el abordaje subfrontal unilateral
(10, 19). En el año 1918, Dandy se tomó la libertad de reportar un
abordaje ideado por George Heuer, uno de sus colegas más jóvenes, lo que
se llamó “Hipophyseal approach”, al nervio óptico y glándula pituitaria;
Heuer luego lo describió con más detalle y lo usó para abordar tumores de
la regíon selar y paraselar (14, 15, 16, 22).
En
1940, Dandy realizó algunas modificaciones al abordaje y desde ese
momento este tipo de técnica se comenzó a llamar en los Estados Unidos
“Dandy Flap”. En 1933, Dott por primera vez realiza un tratamiento
quirúrgico para un aneurisma intracraneal mediante un abordaje subfrontal
modificado (9). En 1941, Dandy describe un abordaje pterional para un
aneurisma de comunicante anterior (5). En 1960, Scoville y Ore proponen lo
que ellos llaman Craneotomías mediante trefinas con aperturas pequeñas con
relación a las craneotomías clásicas. El fue el primero en utilizar la
incisión supraciliar en el abordaje sufbfrontal (29). En 1962 Bronson Ray
utiliza sistemáticamente el abordaje subfrontal para realizar
hipofisectomías (26, 27).
En
1962, George Hayes, uno de los alumnos de Dandy y jefe en ese entonces del
departamento de neurocirugía del Walter Reed Army Medical Center en
Washington D.C. , utilizó el flap tipo Dandy con una craneotomia fronto
temporal. Por último, Ludwig Kempe, sucesor de Hayes en el mismo hospital,
ilustra lo que es el inicio de la craneotomía pterional en 1968 en su
atlas de neurocirugía que todos conocemos. Jhon L. Fox, aprende la
craneotomia pterional de George Hayes, Ludwig Kempe y Hugo Rizzoli, quien
fue el último residente de Dandy. En 1969 Yasargil describe la técnica
frontotemporal para los aneurismas de la circulación anterior (35, 36).
En 1971 Donald H. Wilson describe sus esfuerzos para operar varias
lesiones intracraneales mediante un abordaje pequeño. Fue el primero de
los neurocirujanos en usar el término “key-hole surgery” (34).
Yasargil, en el año 1975, describe su abordaje pterional, que es un
refinamiento de su craneotomía fronto temporal descrita en el año 1969. En
1978, Brock publica el abordaje frontolateral para los aneurismas de la
circulación anterior, similar al abordaje popularizado por Perneczky
posteriormente (3). Takanori Fukushima publica en 1991 el abordaje
interhemisferico tipo key-hole a los aneurismas de comunicante anterior
(12). En 1993 Perneczky describe el empleo del endoscopio como instrumento
de asistencia del microscopio en las craniotomías tipo key-hole (11, 23.
24, 31, 33).
Cohen
luego en 1995 describe el alcance de la craneotomía supraorbitaria a la
región interpeduncular (4, 21).
Discusión
La
intención de este artículo es puntualizar y dar los criterios para la
utilización segura de la vía subfrontal. Es cierto que la vía pterional,
tal como lo a concibió Yasargil, es una vía extraordinaria, pero no hay
que abusar de ella para abordar todo lo que se encuentre
supratentorialmente en la base del cráneo o base del cerebro. Es muy común
ver a colegas que realizan una craneotomía clásica pterional, para una
lesión enteramente selar y lo que terminan haciendo en un simple abordaje
subfrontal. Obviamente, para ello han realizado una incisión mas amplia,
han retirando el músculo temporal de la fosa temporal, han puesto en
riesgo la rama superior del facial, se ha realizado una craneotomia
temporal y esfenoidal con fresado de el ala menor, han necesitado abrir
la cisterna silviana sabiendo que esta maniobra no es necesariamente
atraumática, para por último tener la misma exposición por un abordaje
subfrontal simple. Nuestra recomendación no se opone a lo que dijo
Yasargil en una comunicación oral: “La cirugía tipo key–hole no tiene que
ver con la craneotomía sino con el cerebro.” Sin embargo esto no es
suficiente para explicar lo que son los procedimientos minimamente
invasivos.
Básicamente, esto es lo preconizamos en esta comunicación, la ubicación y
el abordaje más sencillo con máxima eficacia. Como se dice: “la
craneotomía debe de ser tan grande como sea necesaria y tan pequeña como
sea posible”. Es decir el abordaje justo basado en el estudio radiológico
de los posibles corredores microquirúrgicos adecuados a la lesión que nos
permitan trabajar ampliamente y con máxima eficacia sin traumatizar el
encéfalo.
Un
tópico importante a tratar, es el tamaño y situación de la craneotomía
para el abordaje subfrontal, supraorbitario o frontolateral; depende
básicamente de varios parámetros como son:
1. De
la lesión a tratarse :
A.- La
situación exacta de la lesión situada tridimencionalmente con estudios
previos radiológicos como tomografía 3d y RNM.
B.- De
la complejidad de la lesión: recuérdese la opinión de Axel Perneczky
“Lesiones pequeñas no deberían ser tratadas con megaprocedimientos, sino
más bien con microabordajes adecuados y seguros”. Es decir, un lesión
simple de tratar, con unos movimientos simples de instrumentos como
fenestrar un quiste en cisterna interpeduncular, no es lo mismo que clipar
un aneurisma en la misma zona; este último requerirá quizás un abordaje
pterional o quizás el uso de técnicas de base de cráneo para ampliar el
espacio de trabajo a lo ancho y llegar más cerca de la lesión en el
supuesto caso que el aneurisma se rompa intraoperatoriamente. Además, las
técnicas antes dichas permitirán mayor maniobrabilidad de instrumentos y
entrada del haz de luz del microscopio a la zona interpeduncular (13). La
opinión de Hunt Batjer resume lo que he querido expresar: “En cirugía
vascular intracraneal lo menos no es siempre más”, refiriendose al tamaño
y situación de la craneotomìa. (Comentario del artículo de Steiger:
Trasorbital keyhole approach to Acoma aneurysms (31).
2.- De
la habilidad propia del cirujano y la experiencia de mismo en esta vía de
abordaje. El neurocirujano debe tener una experiencia amplia en el
abordaje subfrontal clásico y pterional antes de adoptar los “microabordajes”.
3.- Del
mayor o menor empleo de sistemas de endoscopia intraoperatorios.
De todo
esto se podría concluir que la craneotomía se hace más grande entre menos
experiencia tiene el cirujano con la vía, y también cuanto menos use el
endoscopio intraoperatoriamente. Es discutible que el cirujano utilice una
craneotomía más grande aduciendo que la lesión es muy “compleja”; primero
se debe preguntar si es preferible abordar dicha lesión con otro micro
abordaje como el pterional transilviano por ejemplo. Fukushima comenta el
artículo de Steiger (Trasorbital approach to anterior communicating artery
aneurysms) “ La cirugía tipo key-hole o microcirugía dirigida debería ser
realizada por cirujanos altamente experimentados en microcirugía. La
selección de un abordaje simple y seguro beneficia al paciente. Los
neurocirujanos deberían usar sus abordajes preferidos en vez de realizar
maniobras acrobáticas” (31).
Pero,
cuales son los verdaderos “targets” del abordaje subfrontal? Los de
primera línea, en los que este abordaje da su máxima seguridad, es decir
los que forman la pared anterior de la pirámide selar: nervios ópticos,
arterias carótidas internas, tercer par, techo orbitario, plano
esfenoida (28). Los que están entre esta pared y el dorso de la silla, que
corresponde a la pared posterior la pirámide selar. Hipófisis y paredes
mediales de ambos senos cavernosos. La pared posterior: el dorso sellar y
las clinoides posteriores.
Los de
segunda línea, se encuentran por detrás del dorso de la silla o por
arriba, como el caso de la región mesencefálica e interpeduncular; aquí es
más aconsejable utilizar técnicas de asistencia endoscópicas o adicionar
resección del bloque orbital para acercar la región interpeduncular a las
manos del cirujano (1, 2, 6, 7, 8, 17 ). Se necesita mucha experiencia en
técnicas microquirúrgicas para enfrentar lesiones en este lugar y por esta
vía sobre todo. Para llegar a esta región, se utiliza la combinación de la
mayor cantidad de corredores o rutas quirúrgicas: interóptica , óptico-carotídea,
retrocarotídea, traslamina-terminalis (18).
Con
respecto a esta última vía, es importante mencionar lo que dice el Dr.
John Shillito con respecto a la resección de craneofaringiomas: “Grandes
extensiones del tumor en las cisternas basales pueden ser resecadas por
esta vía, incluso hasta las situadas a nivel del foramen magno” (30). Las
ventajas de este abordaje se notan al abordar la región interpeduncular y
la región de la bifurcación cerebral media por que no se necesita una
craneotomía amplia frontotemporal, ni disección del músculo temporal, ni
disección amplia del Valle Silviano. La vía Pterional estaría indicada
cuando se precisa llegar a la cara ventral de la protuberancia en su
tercio superior fresando primero el dorso de la silla (20).
Conclusiones
1.) La
Vía subfrontal es una vía clásica que ahora con la nuevas técnicas de
endoscopia asistida puede ser utilizada en la mayoría de lesiones de la
región sellar y paraselar, sobre todo en la pirámide descrita por
Perneczky.
2.-) Es
mínimamente invasiva, incluso menos que la vía pterional, pero solamente
si esta limitada a sus “targets” anatómicos específicos.
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