Aspectos Neuropsicológicos de la
Resonancia Magnética Funcional
Alma Rosa Martínez-Rosas,1 Mario
Alonso-Vanegas,2 Mario Alonso-Vanegas3
1 Unidad de Cognición y Conducta.
2 Subdirección de Neurocirugía.
3 Subdirección del Instituto Nacional de Neurología y
Neurocirugía Manuel Velasco Suárez.
Resumen
La neuropsicología cognitiva y la resonancia
magnética funcional (RMf) han marcado un período particularmente
fecundo en el desarrollo de las neurociencias, y su valor
clínico, aunque incipiente, es incuestionable. La integración de
estas dos disciplinas permite el registro de imágenes cerebrales
relacionadas con la activación neuronal de áreas específicas que
proveen información tanto estructural como funcional del cerebro
humano en condiciones normales y patológicas. La RMf tiene
importantes aplicaciones clínicas y de investigación, por
ejemplo, al indicar que áreas cerebrales deben respetarse
durante la intervención quirúrgica, o bien, al observar los
cambios neurofuncionales que se producen con un
tratamiento farmacológico o rehabilitación neuropsicológica.
También permite aumentar el conocimiento de las bases
neurofuncionales de diferentes patologías cerebrales. Es de
especial interés e importancia la selección e implementación
del paradigma de activación de la función a estudiar, condición
necesaria para la correcta interpretación de los resultados. El
procedimiento por RMf permite el estudio de un componente
específico del proceso cognoscitivo con una tarea específica, no
identifica la función como un todo único indivisible
localizado en un área cerebral, sino patrones neurofuncionales.
En este artículo, se describen los aspectos
neuropsicológicos teórico-metodológicos básicos para la
implementación de estudios por RMf.
Palabras clave: Entrevista,
Evaluación neuropsicológica, Neuropsicología cognitiva,
Paradigma, Patrones neurofuncionales, Resonancia magnética
funcional.
Abstract
Cognitive neuropsychology and functional magnetic
resonance (RMf) have marked a particularly fertile period in the
development of neurosciences. Their clinical value, although
incipient, is unquestionable. Integration of these two
disciplines allows the registration of cerebral images
related to the neuronal activation of specific areas, providing
structural and functional information of the human brain
under normal and pathological conditions. The RMf has important
clinical and research applications. For example, pointing the
brain areas needed to be avoided during surgery, or
observing the neurofunctional changes that take place with a
pharmacological treatment or neuropsychological rehabilitation.
It also permits increasing the knowledge of
neurofunctional bases of different cerebral pathologies. It
is of special interest and importance the selection and
implementation of the activation paradigm on functions to be
studied, condition that is required for the correct
interpretation of the results. The procedure for RMf allows the
study of a specific component in the cognitive process in
response to a specific task. It doesn’t identify the function as
a unique feature, but it identifies neurofunctional
patterns. In this article, the basic theoretical-methodological
neuropsychological aspects are described for the implementation
of studies by RMf.
Key words: Interview, Neuropsychological evaluation,
Cognitive neuropsychology, Paradigm, Neurofunctional pattern,
Functional magnetic resonance.
________________________________________________________________________________
Desde hace diez años la neuropsicología
cognitiva ha ocupado un sitio importante en el desarrollo de
las neurociencias. La neuropsicología cognitiva combina las
estrategias experimentales de la psicología cognitiva con
diferentes técnicas de imagen que actualmente se utilizan
para comprender la organización funcional del cerebro
humano.1
De este modo, ambas disciplinas, la
resonancia magnética funcional (RMf) y la neuropsicología,
permiten la identificación no invasiva del sustrato
neurobiológico de diferentes funciones cognoscitivas en
condiciones normales y patológicas, poniendo en
relación la actividad cerebral con las actividades
cognoscitivas durante su realización efectiva. Las
correlaciones establecidas no son solamente de naturaleza
anatomo- clínica sino que también integran la actividad
funcional cerebral.2
En el presente trabajo se revisan las
aplicaciones de la resonancia magnética funcional y se
describen los principales aspectos teórico-metodológicos de
la neuropsicología que determinan el diseño y
aplicación de un paradigma.
Aplicaciones de la resonancia magnética
funcional
Este procedimiento tiene diferentes aplicaciones
clínicas y básicas. A nivel clínico, permite localizar la
actividad funcional de un componente del proceso
cognoscitivo asociado al área cerebral afectada para la
planeación quirúrgica o la radiocirugía , indicando cuáles
zonas cerebrales deben respetarse, debido a la función
crítica que cumplen. En varios centros se han
estandarizado diferentes protocolos que permiten mapear de
forma eficiente áreas auditivas, visuales, del sistema motor
y de lenguaje.3
En el estudio de pacientes neurológicos puede
valorarse la recuperación de una función cerebral con y sin
rehabilitación neuropsicológica.4 Las lesiones cerebrales
progresivas (esclerosis lateral amiotrófica,
Parkinson, etc.), que no muestran una recuperación
espontánea, pueden ser utilizadas para estudiar lentos
procesos de readaptación a largo plazo.5 También el estudio
del envejecimiento normal informa sobre la lenta
reorganización del cerebro para ir paliando las posibles
pérdidas o disminuciones de distintos procesos.
En psiquiatría, la RMf se ha utilizado para
delinear las bases neurobiológicas de diversos déficits
cognoscitivos y conductuales. Desde esta perspectiva, la
esquizofrenia se ha usado como un ejemplo de sus
aplicaciones. Varios investigadores han examinado la
relación entre la activación cortical y el
funcionamiento cognoscitivo de estos sujetos, con la
esperanza de identificar áreas cerebrales específicas o
circuitos cerebrales anormales en la esquizofrenia.6 Los
procesos de plasticidad y reorganización en los
trastornos psiquiátricos pueden también ser estudiados
mediante el uso de agentes externos como los fármacos,
dando lugar al estudio de la “plasticidad farmacológica,”
que es aún un campo poco explorado.7
Una de las más importantes aplicaciones de la
RMf está en el estudio de los trastornos del desarrollo
infantil –por ejemplo en el autismo– donde se ha utilizado
para demostrar los circuitos corticales que operan en
la falta de interpretación de estados afectivos, que
presentan estos sujetos. En casos de dislexia, se ha
usado para identificar las alteraciones que se presentan en
las regiones cerebrales posteriores que sustentan las
habilidades para la lectura.
Algunos autores8, 9 han señalado
recientemente que uno de los usos potenciales de la
neuroimagen es la evaluación del paciente antes, durante y
después de la rehabilitación con técnicas conductuales,
farmacológicas, combinación de ambas, etc. con el objetivo
de supervisar la efectividad de los procedimientos de
rehabilitación. La RMf también ha tenido una
participación importante en la rehabilitación
neuropsicológica ya que permite evaluar los beneficios
de la estimulación cognoscitiva en torno a la recuperación
de funciones motoras, lenguaje, alteraciones de tipo
espacial y funciones sensoriales.10
A pesar de que las técnicas de neuroimagen
funcional no se usan para evaluar la recuperación de una
función de manera habitual, estos métodos tienen un gran
potencial en este campo, ya que permiten controlar los
cambios producidos en parámetros anatomo-funcionales tras la
rehabilitación neuropsicológica y física, al menos a
nivel macroscópico. 6 Pero sobre todo permite la evaluación
de la recuperación en el contexto de las redes funcionales,
más que desde el punto de vista de una estricta localización
de las funciones.11, 12
En neurociencias básicas, la RMf tiene su
aplicación en el estudio de la organización funcional en
patrones normales y patológicos ya sea en grupos de sujetos,
o bien, en casos únicos. En primera instancia, permite tener
acceso al funcionamiento cerebral sin el efecto que
provoca, por ejemplo, una lesión o un trastorno
psiquiátrico para conocer como opera el cerebro en
diferentes contextos cognitivos: comprensión verbal,
memoria de trabajo, etc. De este modo, se obtienen patrones
neurofuncionales de normalidad que permiten luego
estudiar las variaciones en pacientes con diferentes
patologías cerebrales.13
Elección del paradigma
El objetivo primordial de los estudios de RMf es lograr
una caracterización funcional precisa de la capacidad que se
desea estudiar para su correcta interpretación.
El uso de paradigmas de activación de la
función explorada permite relacionar la actividad encontrada
con la función específica, por lo que, deben tenerse en
cuenta algunos aspectos básicos que son necesarios para
su selección e implementación:
1. Un paradigma, es una tarea
experimental destinada al estudio de la relación entre las
actividades cognoscitivas y el funcionamiento cerebral;
dispone de un modelo teórico preciso que explica el
funcionamiento de la capacidad estudiada y sus mecanismos
de procesamiento responsables, con la finalidad de predecir
la respuesta del sujeto ante la ejecución de una
determinada tarea. En función de la tarea que esté
realizando el sujeto, los mecanismos o procesos de
funcionamiento son unos u otros, y por lo tanto,
diferentes e independientes entre sí.14
2. La selección correcta del paradigma
se realiza con base en diferentes criterios como: la
capacidad cognoscitiva del paciente, el sitio de la lesión o
la naturaleza de los potenciales trastornos a evitar para su
tratamiento individual –ya que a partir de estos aspectos se
elige o diseña la tarea que el paciente realiza en el
magneto– y la observación del rendimiento directamente a
través de la actividad cerebral subyacente.
3. La evaluación neuropsicológica
previa al estudio de RMf es esencial, ya que mediante el
análisis cuantitativo y cualitativo de los instrumentos
aplicados se tiene una apreciación global y específica de
las funciones conservadas y las funciones alteradas. De este
modo, la propia evaluación neuropsicológica aporta
información básica sobre las capacidades y limitaciones del
paciente para realizar una tarea determinada.
Asimismo, permite obtener información sobre las posibles
relaciones anatomo-funcionales.
4. Ningún paradigma, debe aplicarse
sin el conocimiento previo del estado cognitivo del sujeto,
ya que incluso pacientes con la misma patología cerebral
pueden tener alteraciones en uno o diferentes componentes
del proceso cognitivo o en otros procesos, por lo que, sin
estas consideraciones se pueden provocar
interpretaciones erróneas.15
5. Para los estudios de RMf se debe
tener en cuenta la complejidad de las tareas. El hecho de
que exista un área de actividad en los pacientes que no
aparece en los controles conduce al problema de si esa
activación se debe a un proceso de reorganización funcional
o simplemente se debe a que la tarea es más compleja para
los pacientes que para los controles. Así, sería deseable
ajustar la dificultad de la tarea entre pacientes y
controles.16, 17
6. Previo al estudio funcional debe
realizarse una breve entrevista al paciente o sujeto
experimental para identificar problemas de claustrofobia,
ansiedad o alteraciones de la conducta, alteraciones
sensitivas o motoras severas, que impidan al paciente
cooperar y seguir las instrucciones.
El estado de algunos pacientes impide una
evaluación inicial en el momento en el que ésta sería
deseable desde el punto de vista metodológico. Estos estados
pueden variar desde una simple alteración motora – ue
impida la quietud necesaria para permanecer dentro del
aparato de RM–, la propia imposibilidad de mover una
extremidad, hasta la dificultad lingüística que impida la
comprensión de las instrucciones o incluso el control
del parpadeo. En todos estos casos hay que esperar a la
desaparición o, al menos, control o disminución del problema
para poder llevar a cabo los estudios necesarios.
Otras condiciones asociadas a la
implementación de paradigmas
Al revisar la literatura se encuentra que algunos de los
estudios sobre los cambios producidos tras la lesión
cerebral no incluyen la utilización de medidas pre y post
que permitan comparar los cambios.18 Otros, sin embargo, sí
los contemplan, lo que aporta información importante a los
resultados sobre la relación entre recuperación y cambios
funcionales.19, 20 En los estudios en los que si se utiliza
un diseño de test y retest, existen dificultades para elegir
el momento de la primera evaluación funcional, como en
el caso de pacientes postquirúrgicos, pues cierto es, que
existe una mejoría espontánea no debida a la intervención,
cuyo desarrollo máximo se centra en los primeros meses tras
la lesión.
Entre otras condiciones, cabe señalar las que
competen al adiestramiento previo y que se sugieren para
algunas tareas de ejecución motriz. Aunque realmente no
existe un consenso sobre su implementación, en general
podría decirse que este se realiza en tareas en las que se
pretende observar la automatización yfluidez del
movimiento. Sin embargo, este aspecto es aún controversial,
sobre todo porque entre aquellos que es aceptado no hay una
homogeneización en relación a la duración del mismo, es
decir, ¿cuánto tiempo tiene el sujeto que practicar la
tarea?
Para observar si existe o no semiología
neuropsicológica en la exploración clínica se indica 15
segundos de práctica con el paciente, más 15 segundos de
observación del desempeño,21 lo cual, permite suponer que si
el adiestramiento es de un tiempo mayor puede tener efectos
de aprendizaje y estar enmascarando la función real y por
tanto, condicionar variaciones en la actividad funcional.
De ahí la conveniencia de controlar esta
variable en estudios posteriores. En otras tareas –como las
de lenguaje por ejemplo– en las que se utilizan para
determinar la dominancia hemisférica, es necesario solamente
que el paciente se familiarice con la tarea y con las
condiciones generales del estudio, para lo cual, se
obtiene una línea base utilizando items o estímulos
diferentes a los del estudio para evitar efectos de
aprendizaje.
Por otra parte, cabe señalar el escaso uso de
los paradigmas con grupos de sujetos normales. Sin ellos, no
se puede garantizar que la actividad en sujetos normales no
sea la misma que la encontrada en pacientes. Por
ejemplo, los estudios de funciones motrices muestran de
forma consistente una actividad en áreas
sensorio-motoras y premotoras, pero aparecen también
otras áreas durante la ejecución de la tarea. Una
explicación posible es la implicación de áreas de
planificación motora y control, que en los sujetos
normales no juegan un papel tan relevante. Áreas como
el cíngulo anterior y la corteza prefrontal –en
principio no relacionado con la actividad motora– se activan
en grupos de pacientes, lo que puede indicar la
participación de áreas atencionales en la ejecución de la
tarea motora, con el objetivo de compensar las posibles
pérdidas tras la lesión.19, 22
Otro punto a tener en cuenta se centra en la
selección de la muestra.17 En ocasiones se utilizan grupos
reducidos y estudios de caso único, que impiden la
generalización. Sin embargo, estos estudios, pese a
sus limitaciones, muestran evidencia de que existen
cambios, y éstos apuntan en una dirección (o al menos en
varias compatibles entre si). Sería deseable, en
cualquier caso, realizar estudios de grupos más
numerosos que permitan comprobar si efectivamente los
hallazgos encontrados son generalizables al resto de
pacientes similares, y que permitan el establecimiento de
patrones específicos.
Conclusiones
Las aportaciones de la neuropsicología cognitiva y la RMf al
conocimiento de la cognición normal han sido notables y han
marcado un período particularmente fecundo en el desarrollo
de ambas disciplinas, al permitir identificar la
organización funcional del cerebro humano en condiciones
normales y patológicas.
Es importante señalar que, el procedimiento
por resonancia magnética funcional no localiza o estudia
procesos aislados, debido a que no hay áreas cerebrales
únicas que sustenten su actividad; cada uno de estos
constituye lo que Luria, en su momento, denominó un “sistema
funcional complejo.” De acuerdo a este concepto, cada
función cognoscitiva está integrada por varios
componentes o eslabones y depende de diferentes
regiones cerebrales para su funcionamiento adecuado, en
donde cada una de éstas realiza un aporte específico,
cumpliendo funciones propias al todo dinámico.
De modo que, esta técnica permite el estudio
de un componente específico del proceso cognoscitivo con una
tarea específica; no identifica la función como un todo
único indivisible localizado en un área cerebral, sino
patrones neurofuncionales, ante lo cual, no debe de omitirse
la importancia de otros procesos que operan en paralelo al
realizar cualquier tarea, tales como, la implicación de
mecanismos atencionales, de memoria y de control
ejecutivo, que son esenciales para su realización.
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