Neuroprotección en la Isquemia Cerebral.
Experiencias con la Eritropoyetina Humana Recombinante
Dra. MV. Iliana Sosa Testé,1 Dr. CS.
Jorge Daniel García Salman2
1 Médica Veterinaria Facultad de
Veterinaria de la Universidad Agraria de La Habana Centro
Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio (CENPALAB).
2 Doctor en Ciencias de la Salud, Bioquímico Facultad de
Medicina Manual Fajardo Dpto. de Neurología Experimental del
Instituto de Neurología y Neurocirugía.
Resumen
Las estrategias terapéuticas actuales se
encuentran encaminadas al restablecimiento del flujo sanguíneo
cerebral y a la protección de las células nerviosas en las
enfermedades cerebrovasculares. La búsqueda de agentes
neuroprotectores se ha dirigido al bloqueo de alguno de los
eventos moleculares que acontecen en las células nerviosas como
consecuencia de la isquemia. La eritropoyetina recombinante
humana constituye una propuesta reciente, que ha mostrado
tener mecanismos de acción neuroprotectores a más de un nivel, y
que parece ser una opción prometedora a corto plazo. Su acción
eritropoyética puede representar un inconveniente para
tratamientos crónicos o en la prevención secundaria. El
uso de una eritropoyetina con bajo contenido en ácidos siálicos
–con actividad neuroprotectora pero no eritropoyética–
puede ser una buena opción. Esta molécula debiera administrarse
por una vía no sistémica como la vía intranasal, para
prevenir su degradación hepática. La administración intranasal
de una eritropoyetina recombinante humana con bajo
contenido en ácidos siálicos ha mostrado ser rápida y segura en
su acceso al encéfalo, no estimula la eritropoyesis en
tratamientos agudos y muestra eficacia terapéutica en
varios modelos de isquemia cerebral en roedores. Esta propuesta
puede convertirse en una opción terapéutica en la
enfermedad cerebrovascular.
Palabras clave: Isquemia cerebral, Neuroprotección,
Eritropoyetina, Intranasal
Abstract
The current therapeutic strategies are oriented
to reestablish the cerebral blood flow and to protect the
nervous cells during cerebrovascular disease. Searching
neuroprotective agents has been guided to block some of the
molecular events that nervous cells suffer as a consequence of
ischemia. Human recombinant erythropoietin constitutes a
recent proposal, demonstrating to have neuroprotective
mechanisms of action at more than one level, appearing to
be a short term promising option. Its erythropoietic action can
represent an convenience for chronic treatments or in secondary
prevention. The use of an erythropoietin with low content of
sialic acids –with neuroprotective activity but not
erythropoietic– may be a good option. This molecule should
be administered by a non systemic route as is the intranasal in
order to prevent the hepatic degradation. Intranasal
administration of human recombinant erythropoietin has shown to
be quick and safe in accessing the brain, it does not stimulate
erythropoiesis in acute treatments and it shows
therapeutic effectiveness in several models of cerebral
ischemia in rodents. This proposal can become a therapeutic
option in cerebrovascular diseases.
Key words: Cerebral ischaemia,
Neuroprotection, Erythropoietin, Intranasal route.
________________________________________________________________________________
Entre las enfermedades neurológicas más
frecuentes en el mundo, se encuentra la enfermedad
cerebrovascular (ECV). Constituye la tercera causa de muerte
en el mundo desarrollado y es la primera causa de
invalidez y de demencia vascular, por lo que se considera
una urgencia médica.1, 2 Afecta a un 50% de la
población mayor de 60 años. La mortalidad por esta
enfermedad se incrementa exponencialmente con la edad,
duplicándose cada 5 años.3 De acuerdo al tipo de
accidente vascular pude ser hemorrágica o isquémica.
La estrategia del tratamiento de la isquemia
cerebral, en su fase aguda, tiene dos objetivos principales:
restauración del flujo sanguíneo cerebral (reperfusión)
y la limitación del daño neuronal (neuroprotección).4
Por lo tanto, la orientación terapéutica más importante en
los pacientes con infarto cerebral se dirigirá a
mejorar el flujo sanguíneo cerebral y reducir o
bloquear las consecuencias metabólicas a nivel celular y
subcelular.5
Los aspectos más importantes relacionados con
el tratamiento de la ECV aguda son los concernientes a
cuál tejido isquémico es el blanco del tratamiento, así como
cuándo éste va a responder. Estos conceptos
nterrelacionados acerca de la zona isquémica potencialmente
reversible y de cuándo la misma podría responder a una
variedad de modalidades terapéuticas son las bases de
los esfuerzos actuales dirigidos a desarrollar
tratamientos efectivos para la ECV aguda. Uno de los
objetivos principales de las investigaciones en esta
área, es desarrollar fármacos que intervengan en la
cascada isquémica y reduzcan la cantidad de tejido dañado.
De este modo se podrá obtener un mejor resultado clínico,
traducido no sólo en sobrevida, sino también en la
calidad de vida de los pacientes que sufren eventos
vasculares agudos.4
Muchos agentes neuroprotectores se han
estudiado, por ejemplo, barredores de radicales libres,
antagonistas ácidos, hipotermia, barbitúricos, bloqueadores
de calcio, factores de crecimiento, y se han
investigado otros por varios años. Aunque muchos de
estos agentes evidencian efectos terapéuticos en
estudios preclínicos con modelos de isquemia (ratas,
ratones, o gerbos), ninguno de éstos ha probado
concluyentemente efectos correspondientes en humanos.6 Las
causas probables por las cuales esto sucede son variadas,
como son: la elección del modelo animal específico donde se
planea evaluar el agente farmacológico, la ventana
terapéutica, y la dosis empleada.
Una de las mayores dificultades que enfrenta
el desarrollo de un neurofármaco para su aplicación es que
llegue al sistema nervioso central (SNC), es decir, que sea
permeable a la barrera hematoencefálica (BHE). Una
estrategia lógica para encontrar una solución a esta
dificultad pudiera ser el uso de las mismas moléculas
que el cerebro utiliza ante diferentes injurias, con
el objetivo de mantener la homeostasis.7, 8
Generalmente los productos neuroprotectores
sintetizados son para se administrarlos por vía
intracerebroventricular y parenteral. No obstante a esto, se
estudia en la actualidad la vía intranasal, por grupos de
investigadores que han demostrado un eficiente acceso al SNC
de muchos neurofármacos por esta vía.
Algunas propuestas recientes van más allá de
resolver parcialmente el problema de la cascada isquémica e
invocan terapias combinadas y el uso de moléculas propias de
la neuroprotección endógena.9, 10, 11, 12 Un buen candidato
de este tipo podría ser la eritropoyetina humana
recombinante (rHu-EPO), que se ha empleado en el tratamiento
de la anemia por insuficiencia renal y en el cáncer. Desde
la última década, se investiga el efecto de la rHu- EPO en
la protección de las células cerebrales frente al daño
isquémico.13, 14, 15
El presente trabajo argumenta –a partir de
los resultados de la literatura reciente sobre la isquemia
cerebral y algunos aspectos sobre la neuroprotección– la
alternativa de utilizar la rHu-EPO como un neuroprotector
para la isquemia cerebral. Dentro de esta alternativa,
argumentamos los beneficios de administrar por vía
intranasal una rHu-EPO con bajo contenido de ácidos siálicos.
Desarrollo
Accidente cerebrovascular isquémico Un accidente
cerebrovascular isquémico ocurre cuando una arteria que
suministra sangre al cerebro queda bloqueada, reduciendo
repentinamente, o interrumpiendo el flujo de sangre y, con
el tiempo, ocasionando un infarto en el cerebro.
Aproximadamente un 80% de todos los accidentes
cerebrovasculares son de tipo isquémico. Los coágulos son la
causa más común de bloqueo arterial y de infarto cerebral.16
La isquemia cerebral puede producirse por diferentes causas
que disminuyan el flujo sanguíneo cerebral por debajo de un
nivel crítico (desde 55ml/100g/ min hasta menos de
12ml/100g/min). La consecuencia primaria es la falta de
oxígeno y glucosa necesarios para el metabolismo cerebral.17
Al producirse la cascada de procesos durante
la isquemia, comienzan los síntomas clínicos que
caracterizan la ECV.3, 18 La obstrucción de un vaso
sanguíneo cerebral ocasiona un gradiente de flujo de sangre
en el territorio vascular afectado que da lugar a una zona
central severamente hipoperfundida (núcleo isquémico), en
tanto que en la periferia se establece una isquemia menos
pronunciada (penumbra isquémica). La región de penumbra
isquémica, donde el flujo residual es inferior al flujo
normal e insuficiente para el mantenimiento de la función
celular, permanece viable debido a la eficacia de la
circulación colateral. En el núcleo isquémico, con un flujo
inferior al umbral del infarto, se produce una muerte
celular aguda, principalmente por necrosis.5 La presencia de
la zona de penumbra en la isquemia aguda, en animales y
humanos, se ha establecido por varios estudios de tomografía
por emisión de positrones y de imágenes de resonancia
magnética. En la penumbra, la función neuronal eléctrica
esta abolida, pero se conserva una actividad metabólica
mínima que preserva su integridad estructural durante algún
tiempo, hasta que la producción de ATP cae por debajo del
50% de los niveles normales. Se ha sugerido que la muerte en
la zona de penumbra tiene características de apoptosis en
lugar de necrosis.5
Lógicamente el periodo de tiempo durante el
cual la penumbra persiste, representa una ventana potencial
de oportunidad terapéutica.2, 20 La viabilidad de las
células en la zona de penumbra tiene un tiempo limitado ya
que la disminución de las reservas de oxígeno y glucosa
desencadena diversos procesos patológicos que pueden
conducir a la muerte celular.21 De manera que la zona de
penumbra constituye el blanco principal para la mayoría de
las intervenciones médicas agudas aplicadas entre las 3
y 6 horas post-ictal.22
Con la manifestación de necrosis del tejido
después de 4-6 h de la isquemia, se produce el paso de las
proteínas séricas del plasma al líquido intersticial. Con
esta perturbación comienza el edema tipo vasogénico. Este
tipo de edema se presenta 1-2 días después del ataque de
isquemia, y causa un incremento de volumen de
alrededor de 8 mL. Si el infarto del cerebro es grande, el
volumen del tejido cerebral aumenta y se puede producir el
fenómeno de herniación de las estructuras cerebrales. En
condiciones clínicas, este proceso se considera maligno; es
la complicación más peligrosa de proceso agudo y una
indicación para aplicar terapia de descompresión.23
Tratamiento de la isquemia cerebral
Actualmente, el tratamiento de la fase aguda de la isquemia
cerebral comprende solamente medidas generales, ya que los
tratamientos específicos todavía no están bien establecidos.
Como primera pauta está la atención inmediata,
controlando aspectos generales como las funciones
respiratoria y hemodinámica (deshidratación, control
de la tensión arterial, mantenimiento de la función
cardiaca). Para el tratamiento activo del edema
cerebral se emplean diuréticos osmóticos como el
manitol al 20%, aunque su uso está justificado solamente por
trabajos y observaciones empíricas. De manera que en
la mayoría de los casos el tratamiento depende de los
síntomas generales del paciente.3
El período durante el cual los cambios
isquémicos pueden ser reversibles constituye la ventana
terapéutica.18, 24 Para los neurólogos una ventana
terapéutica aceptable para un neuroprotector está entre 4 y
6 horas. Teniendo en cuenta la fisiopatología del ictus se
pueden derivar tres posibles estrategias en el
tratamiento orientadas a minimizar las consecuencias
del accidente cerebrovascular isquémico: 1. Incrementar las
reservas energéticas de las células (tratamiento
profiláctico exclusivamente). 2. Minimizar el daño
restableciendo la perfusión lo antes posible (terapias
trombolíticas), y 3. Neuroprotección propiamente
dicha. La restauración temprana de la reperfusión del área
afectada (terapia trombolítica) se ha demostrado como una
terapia farmacológica efectiva tanto en modelos animales
como en ensayos clínicos,25 y la única aprobada para
su uso en clínica. Se debe tener en cuenta también que
si la isquemia es lo suficientemente prolongada, el
tratamiento trombolítico no sólo no resulta efectivo, sino
que exacerba el daño por reperfusión. Por último, la
neuroprotección consiste en impedir o limitar
farmacológicamente la progresión de la cascada isquémica en
el tejido cerebral, una vez que ésta se ha iniciado.26
Según su mecanismo de acción primario, las
estrategias neuroprotectoras se pueden clasificar en los
siguientes grupos27:
1. Moduladores del sistema de aminoácidos excitadores.
2. Moduladores del flujo de calcio.
3. Activadores metabólicos.
4. Agentes anti-edema.
5. Inhibidores de la adhesión leucocitaria.
6. Secuestradores de radicales libres.
7. Promotores de la reparación de membranas e inhibidores de
su degradación.
8. Compuestos con efectos desconocidos.
Para un futuro próximo, no sólo puede
precisar de la combinación de sustancias neuroprotectoras,
sino de su asociación con fibrinolíticos, al objeto de
optimizar su efi- cacia y permitir una mayor acción del
efecto neuroprotector en el tejido recanalizado, reduciendo
el posible daño por reperfusión y, posiblemente,
ampliando en el tiempo la ventana terapéutica. En el
campo experimental, sustancias como el anticuerpo anti-CD18
(anticuerpo antiadhesión de los leucocitos), en combinación
con el fibrinolítico rt-PA, han mostrado capacidad no
sólo de reducción del volumen del infarto, sino de
ampliación de la ventana terapéutica frente a las sustancias
utilizadas aisladamente.28
Resulta importante que se utilicen, a nivel
experimental, combinaciones de sustancias neuroprotectoras,
aunque no hayan demostrado eficacia clínica por separado, ya
que la complejidad del proceso de la isquemia cerebral
reduce sensiblemente las posibilidades de éxito en
solitario.18
Neuroprotección
Bases de la neuroprotección
La neuroprotección es una estrategia de tratamiento
terapéutico o también profiláctico, cuyo objetivo
fundamental es prevenir u oponerse a la pérdida neuronal
patológica que ocurre en enfermedades del SNC de diferentes
orígenes, como por ejemplo en el ictus, neurotrauma y
enfermedades neuroinflamatorias y neurodegenerativas.29, 30
Las modernas técnicas de imagenes han
mostrado que el volumen del infarto se extiende durante
varios días en los humanos.31 La lesión del cerebro inducida
por la oclusión de la arteria cerebral media, a nivel
experimental, también madura y crece como una función
de tiempo. El área de penumbra isquémica se caracteriza por
tener un flujo sanguíneo cerebral reducido sin propiedades
de excitabilidad eléctrica, pero donde no se perturban
irreversiblemente los gradientes de iones.32 De esta manera,
la penumbra isquémica ofrece una ventana de tiempo extendida
para la terapia de neuroprotectores.
La penumbra isquémica puede visualizarse con
diferentes técnicas de imágenes, y su recuperación o
conversión al infarto, se ha documentado en los modelos
experimentales. 33 Los estudios en animales indican que si
el suministro de la sangre no se restaura y el tejido no es
protegido metabólicamente en un período de 6 horas, la
región de penumbra se deteriora y contribuye al
agrandamiento centrífugo del centro isquémico. Se piensa,
por consiguiente, que la terapia neurprotectora aguda
también pudiera ayudar a los pacientes y que los
neuroprotectores deben administrarse dentro de 6 horas.34
Por lo tanto, el objetivo fundamental de la
neuroprotección es proteger aquella zona de penumbra
isquémica, que es muy difícil de determinar en una clásica
tomografía computarizada o resonancia magnética –dada las
características funcionales de estas técnicas– y por
consiguiente, se requiere rescatar para mejorar la calidad
de vida de los pacientes afectados por un ictus
(figura 1). En este principio se basa la mayoría de los
estudios de fármacos para neuroprotección, además de
promover los factores neurotróficos que garanticen una
neuroplastidad del tejido cerebral.
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Figura 1: Enfoque de la neuroprotección. |
Neuroprotección endógena
En la isquemia también se activan mecanismos endógenos
protectores.7, 8 Hace más de una década se descubrió que, si
bien la isquemia repetitiva inducía un daño mayor que la
suma total en tiempo de los insultos, el espaciamiento
de los insultos podía inducir neuroprotección. Más tarde se
descubrió que la aplicación de un insulto subletal
induce en el tejido cambios que lo capacitan para resistir
insultos letales posteriores.
Otros estímulos, como la hipoxia y la
depresión propagada cortical, provocan respuestas similares.
Todos tienen en común la inducción selectiva de genes
específicos que actúan de forma concertada para incrementar
el potencial de supervivencia de las células nerviosas y
promover la recuperación funcional. La administración de
algunos de estos genes o de las proteínas que
codifican -entre las que se destacan los factores
neurotróficos- ha permitido la obtención de resultados
interesantes en modelos experimentales de isquemia global y
focal, que se relacionan sobre todo con la inhibición de la
apoptosis neuronal inducida por la isquemia. Estos
resultados inducen a pensar en un enfoque alternativo para
la protección neuronal, que considera la respuesta endógena
del cerebro como una opción prometedora para la
terapéutica.9
Estos mecanismos son la base molecular de la
tolerancia a la isquemia y se estudia muy en detalle por
grupos de investigadores.8, 35 Por ejemplo, un estímulo
generado por un estado hipóxico es factor 1 inducible por
hipoxia (HIF- 1). HIF-1 es uno de los sensores céntricos de
la hipoxia e induce la expresión de proteínas con actividad
angiogénica, eritropoyética y neuroprotectora.36 Se
activan proteínas que ejercen un efecto neuroprotector en
aproximadamente el 50% de la lesión estudiada. Esta
protección incompleta sugiere que hay otros mecanismos que
también juegan un papel esencial en el
precondicionamiento de la isquemia, tales como
antiexcitatorios, antiinflamatorios, antiapoptóticos y
programas de regeneración y reparación celular.8
En los últimos años se ha progresado de forma
importante en el conocimiento de sustancias que actúan en
diferentes puntos de la cascada, que conllevan a la muerte
por necrosis o por apoptosis, y que interfieren con estos
procesos prolongando la vida de la neurona.37, 38 Estos
compuestos aparecen promisorios como neuroprotectores y son
el objeto de estudio en animales de experimentación y
ensayos clínicos en el humano.37
La comprensión de estos mecanismos nos
permitirían, en el futuro, inducir protección en pacientes
como una estrategia nueva salvaguardar el cerebro contra la
hipoxia cerebral, ya que los resultados mencionados
demuestran que las celúlas del cerebro no es sólo desafían
mecanismos deletéreos sino que también activan programas
innatos que las protegen de la isquemia.7, 8
Medicamentos neuroprotectores
Hasta el presente, no existe una droga que sea lo su-
ficientemente efectiva, específica y tenga acceso seguro al
SNC, para ser usada como neuroprotector en enfermedades
neurológicas en etapa aguda o crónica. Además, la mayoría de
los agentes o drogas utilizados como neuroprotectores
efectivos en biomodelos de isquemia fallan por no ser
toleradas clínicamente.39
El conocimiento progresivo de la compleja
fisiopatología de la isquemia cerebral, ha condicionado el
desarrollo de una gran cantidad de sustancias para bloquear,
a diferentes niveles, la cascada isquémica. Muchas de estas
sustancias han demostrado una considerable eficacia en
diversos modelos animales de isquemia cerebral,
especialmente reduciendo el tamaño del infarto. Sin embargo,
el traslado de estos resultados a la clínica humana no ha
sido exitoso.40, 41, 42 La excepción ha sido el activador
tisular del plasminógeno (tPA),25 aunque tiene una utilidad
limitada, por lo que todavía se continúa en la búsqueda de
terapias aplicables de una forma más general para el
tratamiento de la isquemia aguda y el infarto hemorrágico.40
La normalización del flujo sanguíneo cerebral
(FSC) promueve una recuperación completa solo cuando tiene
lugar muy precozmente y puede contribuir a evitar la
extensión del infarto en las primeras 3-6 h (ventana para la
reperfusión). De no ser así, la cascada isquémica se torna
imparable y es incluso potenciada por la reperfusión, que
por sí misma es responsable de otros daños. Estos efectos
pueden ser minimizados mediante citoprotectores, dentro de
un tiempo limitado denominado ventana de citoprotección,
probablemente más amplia (8-12 h), antes de que la lesión se
complete y se vuelva irrecuperable.2, 3 En la práctica, el
tiempo desde el establecimiento de los síntomas de la
isquemia y su tratamiento, es un factor crítico que
determina la eficacia de la neuroprotección.
Como se ha podido observar el conocimiento
acerca de la fisiopatología de la isquemia cerebral, su
modelación en animales y la búsqueda de nuevos medicamentos
que pudieran mejorar e incluso prevenir el daño al tejido
isquémico es fuente inagotable de preguntas para las
investigaciones en el campo de las neurociencias.
La rHu-EPO como neuroprotector
La mayoría de los agentes terapéuticos neuroprotectores
efectivos en biomodelos de isquemia fallan por no ser
tolerados clínicamente.5, 43 Una estrategia lógica para
encontrar una solución a esta dificultad pudiera ser el uso
de las mismas moléculas que el cerebro utiliza ante
diferentes lesiones44 en su lucha por mantener la
homeostasis.
La eritropoyetina humana recombinante (rHu-EPO)
es uno de los diez productos más vendidos por la
biotecnología mundial. Es una glicoproteína que se produce
fundamentalmente en el riñón y está involucrada en la
proliferación, diferenciación y maduración de los
eritrocitos y otras células hematopoyéticas,
aumentando el suministro de oxígeno a los tejidos.45, 46, 47
La observación de que la rHu-EPO es expresada
en el cerebro y es regulada por el factor inducible por
hipoxia-1 (HIF-1) (44,46) el cual es activado por una amplia
variedad de estresores, ha estimulado el desarrollo de
estudios del efecto neuroprotector de la rHu-EPO en
diferentes modelos de infarto cerebral.48, 49, 50, 51,
52
Se ha comprobado que la eritropoyetina y su
receptor (r-EPO) se expresan en el tejido cerebral, y que
esta expresión aumenta durante la isquemia cerebral, lo que
sugiere su participación en un sistema neuroprotector
endógeno en el cerebro de mamíferos.53, 54, 55 La
efectividad de la rHu- EPO como neuroprotector se ha probado
en modelos de daño del sistema nervioso en ratón,
rata, gerbo y conejo, incluyendo la isquemia cerebral focal
y global56, 57, 58, 59, 60 donde se ha demostrado que reduce
la muerte neuronal.
Aunque todavía se investiga el mecanismo
neuroprotector de la rHu-EPO, se ha planteado que su acción
está mediada por receptores que se encuentran en las paredes
del endotelio vascular y en los astrocitos.54, 55 Los
mecanismos de la rHu-EPO como agente neuroprotector parecen
ser multifactoriales. La rHu-EPO puede mediar la
neuroprotección indirectamente restaurando el flujo
sanguíneo al tejido dañado o actúa directamente sobre las
neuronas por activación de numerosas vías de señalización
molecular. La molécula de rHu-EPO aumenta la expresión
de enzimas antioxidantes y reduce la formación de radicales
libres mediada por el óxido nítrico, a través de un
mecanismo que involucra la Janus Tyrosin Kinase 2
(JAK2) y el factor nuclear NF-κB.44, 61 Su acción
antioxidante también se sustenta en el restablecimiento de
las actividades de la catalasa citosólica y la glutatión
peroxidasa en eritrocitos, lo cual protege contra el estrés
oxidativo a través de la reducción de la peroxidación
lipídica.62
Se ha demostrado que la rHu-EPO tiene también
actividad neurotrófica, lo cual implica un efecto de mayor
latencia que la inhibición de la apoptosis60, 62 y disminuye
la excitotoxicidad neuronal, la cual se encuentra
involucrada en muchas formas de lesión cerebral.
La rHu-EPO promueve la angiogénesis como
respuesta a la hipoxia y el daño neuronal, al igual que
otras citocinas inducidas por HIF-1,63, 64, 65, 66
estimulando la formación de pequeños microvasos a través de
la interacción con su receptor en los vasos sanguíneos.54,
55
Su acción antiapoptótica está dada por la
activación mediada por r-EPO de JAK2, que conlleva a la
activación del NF-κB y la sobreexpresión de los genes
inhibidores de la apoptosis XIAP y c-IAP2.62, 63, 64, 65, 66
En el hipocampo del gerbo, la rHu-EPO es capaz de proteger
las neuronas del daño isquémico por sobreexpresión del gen
antiapoptótico Bcl-x.60 La rHu-EPO inhibe la expresión de
Bax en células PC12, e incrementa la expresión de Bcl-XL,
miembro del grupo de las proteínas antiapoptóticas Bcl-2.52,
61 Además estimula la supervivencia celular inhibiendo el
complejo MAPK y PI3K/Akt que promueve la apoptosis.60
La rHu- EPO se ha identificado como un mediador potente de
la tolerancia a la isquemia.8 La molécula actúa en las vías
de transducción de señales y activadores de la transcripción
que convergen en el efecto neuroprotector de la
familia de las proteínas BCL contra la apoptosis.60 Todo lo
anterior sugiere que sus efectos comprenden el control
del balance de expresión de moléculas pro- y anti-apoptóticas.45
La neuroprotección atribuida a la rHu-EPO
puede deberse también a su efecto antiinflamatorio.67 La
administración de rHu-EPO en el modelo de isquemia focal en
ratas disminuye notablemente la migración de células
inflamatorias al tejido isquémico, atenuando la producción
de citocinas proinflamatorias y disminuyendo el tamaño
de la lesión.18, 55, 60
La inflamación aumenta la lesión cerebral por
varios mecanismos, incluso inhibe directamente la producción
de EPO local.68 De hecho, aunque la eritropoyetina es
producida en el cerebro después de la isquemia, su expresión
es inhibida notablemente por citocinas inflamatorias y por
especies reactivas de oxígeno.61, 63 Esto podría contribuir
al conocimiento del papel de estos mediadores en la
patogénesis de isquemia y explicar por qué la administración
exógena de rHu-EPO puede ser especialmente beneficiosa.
Se plantea también que la rHu-EPO podría
ejercer su efecto antiinflammatorio por inhibición de la
señalización molecular por parte de las neuronas dañadas. En
experimentos in vitro69, 70, 71, 72 que usan cocultivos de
células gliales y neuronales donde la muerte neuronal esta
asociada con la liberación de factores que inducen la
liberación de TNF por células gliales, se han encontrado
evidencias convincentes de que la acción
antiinflamatoria de la rHu- EPO protege dichas células.
Teniendo en cuenta las propiedades de rHu-EPO,
Ehrenreich y colaboradores realizaron el primer ensayo
clínico con rHu-EPO en isquemia cerebral aguda, con una
ventana terapéutica dentro de las primeras 8 h. Los autores
reportaron una reducción significativa del área infartada en
los pacientes tratados, asociada con una notable
recuperación neurológica y una mejoría clínica, un mes
después de la isquemia.73 El incremento de los niveles de
rHu-EPO en suero y líquido cefalorraquídeo (LCR) sugieren
que la rHu-EPO cruza la barrera hematoencefálica dañada y
protege de manera efectiva ante el daño isquémico cerebral,
como ha sido reportado por otros investigadores.54 No se han
observado efectos colaterales tras el tratamiento con rHu-EPO
en la isquemia o en otras enfermedades neurodegenerativas.
47 Los resultados obtenidos por Ehrenreich y
colaboradores, indican que la rHu-EPO mejora la oxigenación
del tejido cerebral y reduce el volumen de infarto,
confiriéndole un excelente aval para su utilización como
neuroprotector contra la isquemia cerebral.
Se ha reportado el uso de rHu-EPO en modelos
de animales de hemorragia subaracnoidea,74 hemorragia
intracraneal, 75 trauma craneoencefálico76, 77, 78 y en el
daño de la médula espinal.79, 80 También se ha demostrado
que reduce el daño neuronal funcional en modelos de
encefalitis81, 82 y esclerosis múltiple,83, 84 mejora la
neuropatía del diabético85 y la isquemia de la retina.86
Recientemente se ha descrito su acción cardioprotectora en
perros,56, 87 y además su uso como tratamiento en la
esquizofrenia,88 la hipoxia perinatal89, 90, 91 y el
cáncer.92, 93 debido a sus efectos estimuladores sobre la
plasticidad neuronal, pudiera tener efectos sobre la
recuperación a largo plazo en pacientes discapacitados por
ECV o enfermedades neurodegenerativas.94
Administración intranasal de rHu-EPO con
bajo contenido en ácidos siálicos (rHu-EPOb)
Actualmente, en los estudios preclínicos y clínicos donde se
ha utilizado la rHu-EPO como neuroprotector, se han empleado
las vías intraperitoneal e intravenosa. 47,50,52,95 Esto
constituye un riesgo potencial de estimulación de la
eritropoyesis, la cual incrementaría la viscosidad de la
sangre. Una sangre menos fluida conllevaría a un
empeoramiento de la hemodinámica cerebral en la región
afectada. El tratamiento crónico con rHu-EPO en la
prevención secundaria podría elevar las cifras de
hematocrito en los pacientes, lo cual podría introducir una
complicación adicional en el caso de que se presentara un
accidente cerebrovascular. Por lo tanto, la búsqueda de
derivados de rHu-EPO sin actividad eritropoyética, pero que
conserven sus propiedades neuroprotectoras, ha sido
propuesta por varios grupos de investigadores y ha sido
coronada por el éxito en la práctica con derivados
asialilados y carbamilados.56, 96
En nuestro caso, usamos una molécula de
eritropoyetina con bajo contenido en ácidos siálicos,
similar a la eritropoyetina sintetizada en el cerebro en
condiciones de isquemia.45, 49 Esta molécula tendrá que
evadir su paso por el hígado donde sería degradada antes de
llegar al SNC. Por lo tanto, la vía intravenosa estaría
contraindicada de antemano en este caso. Una posibilidad
factible, aunque poco explorada, sería la administración
intranasal.
Existen reportes del uso de la vía intranasal
para hacer llegar moléculas al SNC.97, 98 Se ha demostrado
el paso al cerebro de otras proteínas con actividad trófica
o neuroprotectora por esta vía.99 En trabajos recientes se
ha demostrado la efectividad de la vía intranasal de la rHu-EPO
para el tratamiento del daño isquémico en modelos de
isquemia focal en rata100 y en modelos de isquemia
unilateral permanente e isquemia bilateral transitoria en el
gerbo de Mongolia, en este caso tratando con rHu-EPOb.102,
102, 103
La región olfatoria tiene atributos
anatómicos y fisiológicos únicos que definen vías
extracelulares e intracelulares hacia el SNC, que evaden la
BHE.104, 105 En la parte superior de la cavidad nasal se
encuentran las terminales nerviosas responsables de conducir
la información del olor. Por los orificios de la placa
cribiforme pasan los haces de cordones nerviosos que
constituyen el tracto olfativo del SNC, que se
extiende desde la base del cerebro a diferentes regiones
subcorticales. Esto permite que una administración de
pequeñas cantidades de rHu-EPO penetre rápidamente al
cerebro y difunda por el líquido intersticial. Por lo
tanto, la vía intranasal puede ser utilizada para el
tratamiento profiláctico y/o terapéutico del SNC.106
Estudios recientes han demostrado que la rHu-EPOb
marcada con I125 administrada por vía intranasal en el
gerbil de Mongolia llega a regiones del cerebro en al menos
5 minutos y su contenido va disminuyendo de forma gradual de
la región frontal a la caudal.107 Otra evidencia en el
primate Macaca fascicularis es que el contenido de
eritropoyetina en el LCR se incrementó en alrededor de
de 1500 veces a los 5 minutos tras la administración
intranasal, mientras que el pico de rHu-EPOb después
de la administración intravenosa fue encontrado a los
15 minutos, con un incremento de sólo 400 veces. Esta sería
una ventaja adicional del uso de la vía intranasal, que
podría ser más segura y rápida que la vía endovenosa.107
El edema del hemisferio correspondiente a la
oclusión permanente de la carótida no fue observado cuando
la rHu-EPOb fue aplicada por la vía intranasal en el gerbo
de Mongolia. En el mismo modelo, se logró una reducción
significativa de la mortalidad, así como de los signos
clínicos de infarto a las 24 h, obteniéndose una
supervivencia de 66% en hembras y de 73% en machos al
tratarlos con rHu-EPOb, contrastado con un 47% y un 57% al
tratarlos con vehículo, respectivamente.103
La incidencia de eventos histopatológicos en
el tejido cerebral a los 7 días de la oclusión unilateral de
la carótida fue significativamente menor en animales
tratados con rHu- EPOb por vía intranasal, durante los 4
días posteriores a la oclusión.108 En el modelo de oclusión
bilateral de las carótidas durante 6, 8 y 10 min, el
tratamiento con rHu-EPOb logró disminuir la muerte neuronal
retardada en el sector CA1 del hipocampo.101 En ambos
modelos se ha encontrado un efecto preservador de la
conducta de habituación en la actividad exploratoria
espontánea, en animales tratados con rHu-EPOb, lo cual
evidencia la conservación de la integridad estructural en
las regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la
memoria a corto y largo plazo.108
Además han sido investigadas por nuestro
grupo las potencialidades del tratamiento con rHu-EPO
intranasal en el modelo unilateral permanente del gerbo de
Mongolia, retardando el comienzo del tratamiento por 6, 12 y
18 horas. Se registró la mortalidad asociada a la isquemia
durante los 7 días posteriores a la cirugía. Se comparó la
actividad exploratoria espontánea antes de la oclusión y 7
días después. Los resultados muestran una supervivencia
mayor en los grupos de animales que recibieron el
tratamiento inmediatamente y con un retardo de 6 y 12 horas,
que los que recibieron vehículo. En todos los grupos
tratados se observa una conducta de habituación mayor
en la actividad exploratoria a los 7 días que antes de la
oclusión, indicando una integridad de los procesos de
aprendizaje y memoria, mientras que el grupo tratado con
vehículo no hubo diferencia.
A los 7 días se encontró una pérdida de la
habituación en el grupo tratado con vehículo, respecto al
grupo control no isquémico, lo cual no fue hallado en
ninguno de los grupos tratados. Los resultados sugieren una
ventana terapéutica del tratamiento utilizado de al menos 12
horas para los eventos agudos de la isquemia hemisférica,
que pudiera extenderse a las 18 horas en animales con un
daño menos severo (resultados no publicados).
En el modelo de oclusión de la arteria
cerebral media en ratas durante 2 horas, los animales
tratados con rHu- EPOb por vía intranasal mostraron menores
volúmenes de tejido isquémico y un mejor estado clínico a
las 48 horas (resultados no publicados). Los resultados
obtenidos por nuestro grupo en roedores, muestran eficacia
terapéutica tanto en la fase aguda y crónica de la isquemia,
como en modelos de isquemia reperfusión, sugiriendo la
presencia de efectos neuroprotectores en la estructura y la
función cerebral. Estos resultados constituyen
evidencias indirectas del paso de la molécula de rHu-EPOb
por la vía intranasal en condiciones de isquemia y en
cantidades equivalentes a la dosis terapéutica. En la
actualidad, la seguridad es una de las mayores exigencias
que tiene cualquier producto biotecnológico. En el caso de
la vía intranasal, se ha demostrado en ensayos muy
recientes, que la rHu-EPO con bajo contenido de ácidos
siálicos -estudiado por nuestro grupo- no estimula los
factores hematopoyéticos en ratones B6D2F1 y en el M.
fascicularis no se modifican los parámetros sanguíneos de
hemoglobina y hematocrito a 14 días de la administración de
rHu-EPOb intranasal (resultados no publicados).
En conclusión, la estrategia de neuroproteger
en el ictus es actualmente muy discutida entre los clínicos.
Sin embargo, es una propuesta de la investigación en las
neurociencias –con una fuerte base teórica y resultados
preclínicos– la utilidad de algunas moléculas como la rHu-EPO,
cuyo uso ha resultado ser muy importante en enfermedades
cerebrovasculares y degenerativas, convirtiéndose en un
excelente candidato como citoprotector en el humano. La
administración por vía intranasal de rHu- EPOb constituye
una vía alternativa viable y prometedora para futuros
estudios clínicos, donde su utilización crónica en la
prevención de accidentes cerebrovasculares es una
posibilidad potencial.
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