Neurogénesis en el Cerebro Adulto: Promesas y
Posibilidades en la Enfermedad de Parkinson
Dr. Oscar Arias-Carrión
Resumen
La dopamina es uno de los neurotransmisores
implicados en la regulación del humor, motivación y movimiento.
En la presente revisión, presentamos los datos que sugieren que
además de ser un importante neurotransmisor, la dopamina también
juega un papel en la regulación de la neurogénesis que se
presenta en el cerebro adulto de mamíferos. Además, nos hacemos
una pregunta muy polémica: ¿Podrá el cerebro humano adulto
utilizar la neurogénesis endógena para reemplazar las neuronas
dopaminérgicas de la sustancia nigra que degeneran en la
enfermedad de Parkinson?
Palabras clave: Dopamina,
Enfermedad de Parkinson, Neurogénesis, Sustancia nigra, Zona
subventricular.
Abstract
Dopamine is an important neurotransmitter
implicated in the regulation of mood, motivation and movement.
Here, we have reviewed recent data suggesting that dopamine, in
addition to being a neurotransmitter, also plays a role in the
regulation of endogenous neurogenesis in the adult mammalian
brain. In addition, we approach a highly controversial
question: can the adult human brain use endogenous neurogenesis
to replace the dopaminergic neurons in the substantia nigra that
are lost in Parkinson’s disease?
Key words: Dopamine, Parkinson’s Disease, Neurogenesis,
Substantia nigra, Subventricular zone.
________________________________________________________________________________
El descubrimiento de que nuevas neuronas
continúan generándose en el cerebro adulto ha modificado el
concepto de plasticidad cerebral y ha revelado nuevos
mecanismos que garantizan la homeostasis del sistema
nervioso. La neurogénesis, proceso que involucra la
generación de nuevas neuronas, ha sido demostrada en
el hipocampo y en el bulbo olfatorio de mamíferos adultos.
Los precursores primarios se han identificado en zonas
especializadas denominadas nichos neurogénicos. De forma
interesante, la célula que da origen a las
nuevas neuronas en el cerebro adulto expresa marcadores de
células glíales, un linaje celular diferente al de las
neuronas. Trabajos realizados durante el desarrollo
del cerebro, han demostrado que la glía radial no solo
origina astrocitos, también neuronas, oligodendrocitos
y células ependimales.
Además, se ha reportado que la glía radial es
la precursora de las células troncales/progenitoras
neuronales del cerebro adulto. En conjunto, estos datos
soportan la idea de que las células troncales/progenitoras
se desarrollan de un linaje neuroepitelial-glía
radial-astrocítico. Es así que la identificación de
los precursores primarios, tanto en el cerebro en
desarrollo como en el cerebro adulto, es fundamental
para comprender el funcionamiento del sistema nervioso y
posiblemente desarrollar estrategias de reemplazo
neuronal en diversos procesos neurodegenerativos.
La enfermedad de Parkinson [EP], descrita por
James Parkinson en 1817, es uno de los trastornos
neurodegenerativos más frecuentes y mejor estudiados.
Clínicamente se caracteriza por escasez y lentitud de
movimientos [bradicinesia], aumento del tono muscular
(rigidez), rostro inexpresivo y un temblor
característico (4 o 5 por segundo) en reposo. También
destaca, la marcha festinante [arrastrando los pies],
así como una postura flexionada y un equilibrio inestable.1
Los defectos en la función motora se deben a
una degeneración progresiva de las neuronas dopaminérgicas
de la sustancia nigra pars compacta (SNc), una población de
neuronas en el mesencéfalo que se proyecta hacia sus
blancos en el estriado, principalmente el núcleo caudado
y putamen, por lo que su muerte representa un déficit de
dopamina en estas estructuras (figura 1).2 En algunas
neuronas que sobreviven, se observan inclusiones
citoplasmáticas eosinófilas llamadas cuerpos de Lewy,
formados por ubiquitina y alfa-sinucleína.3
Los síntomas de la enfermedad, aparecen
cuando la pérdida de las neuronas dopaminérgicas excede el
umbral crítico: 70-80% de las terminales
dopaminérgicas en el estriado y 50-60% del perikarion en la
SNc. Una vez que aparecen los primeros síntomas, la
muerte neuronal continúa y los trastornos motores
progresan lentamente.
Diversos mecanismos compensatorios, retrasan
la aparición de los síntomas.2 La degeneración y muerte de
las neuronas dopaminérgicas de la SNc, es un problema
fundamental de la EP. Esta degeneración se extiende a varios
núcleos del tallo cerebral y otras áreas del cerebro donde
hay células dopaminérgicas.2 Además, del déficit de dopamina
en el estriado, se presentan alteraciones en otros
neurotransmisores como: noradrenalina, 5-hidroxitriptamina
(5-HT), acetilcolina y ácido gamma-aminobutírico (GABA).
Actualmente, se desconocen las causas que
generan la EP. Sin embargo, se postula que el estrés
oxidativo, la disfunción mitocondrial, toxinas exógenas,
acumulación intracelular de metabolitos tóxicos, infecciones
virales, excitotoxicidad y deficiencias en el sistema
inmune, pueden ser factores que favorecen la aparición de la
EP.1, 2
Tratamiento
Los primeros esfuerzos en el tratamiento de la EP se
redujeron a una ayuda sintomática y en algunos casos
aislados, a procedimientos estereotáxicos ablativos que
interrumpen la desinhibición resultante del eje globo
pálido- tálamo-corteza hacia las neuronas motoras.4 A
mediados de los años cincuenta, Arvid Carlsson
demostró que el 80% de la dopamina del cerebro se encuentra
en los ganglios basales.5 Más tarde, Olen
Horynekiewicz descubrió que el cerebro de los pacientes con
EP tenía un déficit de dopamina en el estriado, sobre
todo en el putamen. A principios de los años 60s se demostró
que la EP se debe a la degeneración de las neuronas
dopaminérgicas de la SNc.
Con base en estos conocimientos, Walter
Britkmayer y Olen Horynekiewicz reportaron que, con la
administración intravenosa de L-dihidroxifenilalanina
(L-DOPA), la molécula precursora de la dopamina- se
lograba una corrección llamativa, si bien breve, de los
síntomas motores de la EP. La L-DOPA atraviesa la barrera
hematoencefálica y es metabolizada a dopamina en el estriado
y, de esa forma, activa los receptores dopaminérgicos.2 Así,
en 1967 George Cotzias demostró que la administración de
cantidades gradualmente mayores de L-DOPA por vía
oral, daba como resultado una mejoría significativa y
continua de los síntomas.6
Aún cuando esta terapia proporcionó un avance
significativo en el tratamiento farmacológico, incluso con
el desarrollo de fármacos antiparkinsonianos más
específicos, sólo se ha logrado controlar parcialmente
algunos síntomas de la EP, los mismos que comienzan a
desaparecer al cabo de cinco años, al tiempo que se
producen molestos efectos secundarios en forma de
fluctuaciones de la respuesta motora y discinesias
relacionadas con el fármaco.2, 4 La limitación y duración
corta del tratamiento farmacológico llevaron al
desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas. En 1979, se
propuso como una nueva estrategia, el reemplazo de las
neuronas dopaminérgicas por trasplante celular,
demostrándose resultados positivos primero en modelos
experimentales y posteriormente en humanos.7, 8
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Figura 1: Estructuras que integran
los ganglios basales en el cerebro humano. La
mayoría de los componentes se hallan en el
telencéfalo, aunque la sustancia nigra se
encuentra en el mesencéfalo y el núcleo
subtálamico está en el diencéfalo. Las
proyecciones de la sustancia nigra llegan
al estriado, principalmente al núcleo caudado y
putamen. GPe: segmento externo del globo palido;
GPi: segmento interno del globo palido;
SNc: zona compacta de la sustancia nigra; NST:
núcleo subtálamico. |
Plasticidad cerebral
Uno de los dogmas fundamentales mantenido en las
neurociencias, hasta el siglo pasado, sostenía que la
regeneración del sistema nervioso no puede ocurrir en etapas
de la vida adulta. Sin embargo, a partir de los trabajos de
Joseph Altman en la década de los 60s, utilizando la
técnica de autorradiografía con timidina tritiada
(timidina-3H) para marcar células en división, se demostró
la existencia de neurogénesis en algunas áreas del
cerebro postnatal y adulto de la rata. Específicamente
en el bulbo olfatorio (BO) y el giro dentado (GD) del
hipocampo.9 Estas observaciones recibieron poca
atención durante los años siguientes, hasta que en la
década de los 90s diversos grupos reforzaron las
investigaciones con las que se demostró que la neurogénesis
persiste en los mamíferos, incluido el humano.10, 11
Neurogénesis en el cerebro adulto
En varias especies, durante la etapa postnatal y a lo largo
de toda la vida, se ha demostrado que nuevas neuronas
continúan generándose en el BO, el GD, y posiblemente en
algunas áreas corticales10 y en la SNc.12 Cabe
mencionar que estos últimos datos han sido muy debatidos.
Sin embargo, hoy en día es posible especificar que las
áreas con mayor actividad neurogénica son la zona
subventricular (ZSV) delimitando los ventrículos, y la
zona subgranular del GD del hipocampo.
En estas dos zonas del cerebro adulto de
mamíferos existen células con actividad mitótica, las cuales
pueden ser clasificadas en 2 grupos13, 14: las células
troncales (con un ciclo celular superior a 28 días) y las
células progenitoras neuronales (CPN, con un ciclo celular
de 12 horas). Las células troncales tienen la capacidad de
generar continuamente dos tipos de células:
1. Las nuevas células troncales (capacidad de
auto-renovación)
2. CPN. Las CPN al perder su capacidad mitogénica en
etapas tempranas del desarrollo dan origen a neuronas,
mientras que en etapas tardías del desarrollo originan
astrocitos y oligodendrocitos.15, 16
Es importante señalar que se ha logrado
aislar y cultivar células troncales a partir de tejido
cerebral postmortem de humanos adultos.17, 19
Las células troncales embrionarias son
pluripotentes, es decir, tienen la capacidad de originar
distintos tipos celulares en el organismo en desarrollo,
mientras que las células troncales del cerebro adulto
pierden parte de esta capacidad, volviéndose multipotentes,
lo que implica que solo pueden dar origen a tipos celulares
específicos.20
A la fecha, la mayor controversia ha sido
determinar la naturaleza de las células precursoras en las
zonas germinativas del cerebro adulto. Existen dos teorías
yuxtapuestas sobre el origen celular de las células
troncales en la ZSV:
1. Las células troncales de la ZSV provienen de
células epéndimales21, 22 que expresan nestina;
2. Provienen de células del tipo astrocítico23, 24 (GFAP+
y nestina+), también llamadas células tipo B.
Cabe mencionar, que las células progenitoras
del SNC y las células neuroepiteliales presentan
inmunorreactividad a la nestina. La nestina reconoce a la
proteína de tipo VI de los filamentos intermedios, expresada
en células troncales/progenitoras del neuroepitelio
primitivo, tanto in vivo como in vitro.21
La mayoría de los estudios refuerza la
segunda teoría, tanto en la ZSV como en la zona subgranular
del GD en el hipocampo. Se ha demostrado que una población
específica de la glía radial puede originar precursores
neurales, los cuáles a su vez dan origen tanto a neuronas
como a células de la glía.22, 23 Durante el desarrollo
embrionario tardío y postnatal, las células de la glía
radial generan astrocitos24, 25 y en algunas especies, la
glía radial mantiene sus propiedades precursoras aún en el
animal adulto.26 En este contexto, Merkle y colaboradores
demostraron que en el adulto las células de la glía
radial provienen de las células progenitoras de la ZSV.27
Por otro lado, los estudios realizados sobre
el origen de las neuronas corticales apuntan hacia dos
direcciones. La primera sugiere que son las células de la
ZSV las que las originan, como sucede con las nuevas
neuronas granulares y periglomerulares del BO.28, 29
La segunda teoría se basa en el comportamiento de
células troncales que presentan las células de la glía
radial, las cuales generan neuronas y células glíales.30-33
En conjunto, estos datos soportan la idea de que las células
troncales se desarrollan de un linaje neuroepitelial-glía
radial-astrocítico.22, 34
Otro punto de controversia ha sido determinar
si las nuevas neuronas originadas en el adulto provienen del
mismo tipo de células neuroepiteliales que producen neuronas
durante el desarrollo embrionario. Los tipos celulares
retenidos dentro del neuroepitelio del sistema nervioso
adulto, tales como las células ependimales o las
llamadas células de la glía radial, son probablemente los
precursores neurales equiparables a las células
neuroepiteliales embriónicas, de las cuáles son derivadas y
las que conservan propiedades que les permiten responder a
los patrones de señales que inducen neurogénesis en el
embrión.22, 35, 36 Por lo tanto, las neuronas generadas en
el adulto pueden tener distintos precursores, siendo algunos
de ellos cercanos pero no directamente equivalentes a
los del neuroepitelio embrionario. Por lo anterior, se cree
que las células troncales en el adulto pueden ser más
especializadas y solamente generar un rango limitado
de subtipos neuronales. Además, estas células son
incapaces de activar las cascadas de señalización que
utilizan las células tróncales embrionarias y que involucran
a las proteínas proneurales bHLH.
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Figura 2: Neurogénesis en el
sistema ZSV-BO. (A) La figura ilustra una vista
sagital del cerebro de una rata adulta mostrando
las CPN en la ZSV y su migración hacia el BO.
(B) Secuencia de los tipos celulares
involucrados en el linaje neuronal y sus
marcadores específicos (Modificado de ref. 20 y
56). |
Células troncales/progenitoras de la ZSV
Durante el desarrollo del cerebro de los mamíferos se forma
a lo largo de los ventrículos laterales una capa germinativa
(la zona ventricular) rica en CPN que dan origen a las
neuronas que migran hacia todas las estructuras del
cerebro. A finales del desarrollo embrionario se origina
otra capa de células germinativas adyacente a la zona
ventricular (denominada ZSV), la cuál está implicada
también en generar nuevas neuronas (figura 2). En el
desarrollo postnatal disminuye progresivamente la generación
de neuronas y finalmente, en el cerebro adulto,
desaparece la zona ventricular germinativa
manteniéndose únicamente nichos de proliferación en la ZSV.
En dichas regiones las nuevas neuronas generadas
migran a través de la vía rostral migratoria (VRM)
hacia el BO (figura 2), donde se diferencian en dos
tipos de interneuronas: las células granulares y las células
periglomerulares.37-40
Diversas investigaciones han permitido
determinar la presencia y el fenotipo de las células
troncales en la ZSV del cerebro adulto de roedores.23, 41,
42 Estudios cuantitativos indican que la tasa de
neurogénesis en la ZSV del cerebro adulto de rata es
de aproximadamente 80,000 nuevas neuronas granulares por BO,
esto representa el 1% de la población de células granulares
olfatorias por día.43 A partir de los estudios
realizados se ha determinado que en la ZSV existen al menos
cuatro tipos diferentes de células de acuerdo con su
morfología, ultraestructura, propiedades electrofisiológicas
y marcadores específicos que permiten su
identificación (figura 2). Estos tipos celulares son:
1. Células ependimales ciliadas, o células tipo E,
ubicadas hacia el lumen del ventrículo y las cuales
participan en la circulación del líquido cerebroespinal (LCE).
2. Neuroblastos proliferativos, o células tipo A, las
cuales presentan migración en cadena hacia el BO.
3. Células astrocíticas de proliferación lenta, o
células tipo B
4. Células transitorias amplificadoras, o células
tipo C, con proliferación activa y que forman cúmulos
espaciados entre las cadenas constituídas por las células
tipo A en toda la ZSV.44
La división de las células tipo B (astrocitos
monociliados de la SVZ) y C (células transitorias
amplificadoras) sugiere que uno o ambos tipos celulares
están implicados en la generación de nuevas neuronas
(células tipo A o neuroblastos). Sin embargo, las células
tipo A son incapaces de auto-renovarse in vitro.45
A pesar de que se propuso que las CPN de la
ZSV podría ser células tipo E, los trabajos de Doetsch y
colaboradores23 y más recientemente Spassky y
colaboradores,46 contradicen esta hipótesis y muestran
a las células astrocíticas como las protagonistas de la
neurogénesis en la ZSV (figura 2). En los experimentos
de Doetsch se observó que la administración del antimitótico
citosina-β-D-arabinofuranósido (AraC) elimina a las células
tipo A y C pero no a las células tipo B. Una vez que cesa el
tratamiento con AraC, la población de células tipo C se
regeneran y posteriormente se observa la formación de
neuroblastos.
Así, se sabe que las células tipo B son las
células precursoras de las nuevas neuronas y que son capaces
de generar neuroesferas (cúmulos de células troncales y CPN),
tanto in vivo como in vitro, que expresan receptores
de diversos factores de crecimiento.23, 24 La capacidad de
generar neuroesferas in vitro también ha sido observada
en los astrocitos extraídos de cualquier área cerebral de
animales jóvenes (menos de diez días), capacidad que se
pierde con el desarrollo postnatal tardío y con la
maduración cerebral.24 Estos resultados demuestran el
potencial neurogénico de las células tipo B presentes en la
ZSV del cerebro adulto y explica parcialmente el origen del
linaje de las neuronas y la neuroglía. Con base en
estos resultados se ha propuesto un modelo neurogénico
en la ZSV, en el cual las células tipo B dan origen a
las células tipo C y éstas a su vez a las células tipo
A (figura 2).
No obstante, hasta fechas recientes no se
conocía el origen exacto de dichos precursores neuronales.
Con los trabajos de Merkle y colaboradores se ha descubierto
que los astrocitos neurogénicos de las etapas adultas
derivan de glía radial que persiste en la pared de los
ventrículos laterales de ratas recién nacidas.27 Al
utilizar marcadores moleculares en estas células se observó
que las células de la glía radial del neonato
dan origen a neuronas, astrocitos, células ependimales y
oligodendrocitos y posteriormente, desaparecen a pocos
días del nacimiento. En la VRM se observó la presencia de
neuroblastos marcados en todas las etapas de la edad adulta
e incluso, se encontró que nuevas neuronas continúan
generándose a partir de los precursores derivados de la glía
radial. Con este trabajo se concluyó que la glía radial es
la célula precursora de neuronas y células glíales en la
etapa neonatal, además de que genera a las células tipo B de
la ZSV, las cuales continúan generando nuevas neuronas a lo
largo de la vida adulta.
Las células tipo A, formadas a partir de los
astrocitos subventriculares (células tipo B) migran una
distancia considerable, alrededor de 5 mm en roedores y
hasta 20 mm en primates, durante un período de 6 a 15 días
para alcanzar el BO (figura 3). A pesar de que se ha
sugerido que el BO puede tener un carácter quimioatractor,
su participación en la proliferación, migración y
diferenciación de las células recientemente formadas
permanece incierta. Al alcanzar la parte media del BO
las nuevas neuronas se separan de las cadenas formadas
por las células tipo A y migran radialmente para dirigirse a
la capa granular y periglomerular (figura 3). Ahí
llegan como neuronas inmaduras, las cuales extienden
ramificaciones dendríticas y más adelante se diferencian en
interneuronas GABAérgicas y dopaminérgicas.47
Con base en estas investigaciones, podemos
definir a la neurogénesis en la ZSV del cerebro adulto como
el proceso mediante el cual las células troncales/progenitoras
neuronales proliferan en la ZSV, originan neuroblastos que
migran en cadena al BO, donde se diferencian en
interneuronas que se integran a la red neuronal, manteniendo
así la homeostasis del BO (figura 3).20
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Figura 3: Migración e integración
de las nuevas neuronas desde la ZSV hasta el BO
siguiendo la VRM. La migración tangencial de las
nuevas neuronas en la VRM se divide en tres
fases simultaneas: (1) Las células ya están
migrando pero aún son capaces de dividirse. Las
células migratorias con actividad mitótica
se observan en las regiones más cercanas a la
ZSV adyacente a los ventrículos laterales. (2)
En un momento determinado dentro de la VRM, las
células salen del ciclo celular y continúan su
proceso de migración hacia el BO. (3) Una vez
dentro del BO, las células cambian su migración
tangencial por radial e invaden el
parénquima de esta estructura, diferenciándose
en células granulares y periglomerulares.
Abreviaturas: NO, nervio olfatorio; Gl, células
gromerulares; PG, células periglomerulares; M,
células mitrales; Gr, células granulares. |
Neurogénesis en la Enfermedad de Parkinson
En EP, las neuronas dopaminérgicas de la sustancia SNc
degeneran, lo que trae como consecuencia un déficit de
dopamina en sus áreas de proyección (figura 1). Al inducirse
experimentalmente una depleción de dopamina en
roedores por efecto de la administración intracerebral de 6-hidroxidopamina
(6-OHDA), se observa una disminución en la tasa
de proliferación celular de la ZSV y del GD.48 Esta
respuesta, se previene si se administra ropinirole,
un agonista del receptor D2 de dopamina. La tasa de
proliferación celular en la ZSV y el número de CPN en el GD
y el BO, están disminuidas en cerebros postmortem de
individuos que presentaron EP.48 Estas observaciones,
sugieren que la dopamina es uno de los factores que regulan
la tasa de neurogénesis en el cerebro adulto de mamíferos,
incluido el humano.
Por otro lado, hay evidencias experimentales
contradictorias, las cuales indican que la SNc adulta
mantiene mecanismos de reparación.12 En un trabajo reciente,
el cual tenía como objetivo determinar si la SNc adulta era
una zona neurogénica, se demostró que las neuronas
dopaminérgicas que mueren son reemplazadas en una
proporción muy baja (20 nuevas células por día). La
tasa de reemplazo se duplica cuando se destruye parcialmente
las neuronas dopaminérgicas mediante la administración de la
neurotoxina 1-Metil-4-fenil-1,2,3,6-tetrahidropiridina (MPTP).
Cabe mencionar que estos resultados no han
sido comprobados por otros autores.49 Sin embargo, si la
neurogénesis se presenta en la SNc del humano tendría
importantes aplicaciones clínicas, sobre todo en la
estrategia de reemplazo celular y en la patogénesis de
la EP. La evolución de este desorden podría ser determinado
no sólo por la tasa de degeneración de las neuronas
dopaminérgicas de la SNc, sino también por la eficacia en la
generación de nuevas neuronas.12 Por otro lado, los
precursores neuronales generados en la ZSV migran a
través de la VRM para reemplazar a las interneuronas del
bulbo olfatorio. Sin embargo, recientemente se ha demostrado
que en respuesta a la lesión de la SNc algunos precursores
que proliferan en la ZSV (identificados por medio de un
análogo de timidina) se diferencian in situ en células
tirosina hidroxilasa positivas [TH+], enzima limitante en la
síntesis de catecolaminas. Este proceso se incrementa por
efecto del trasplante de células cromafines (CCs) en
el estriado denervado y/o la estimulación magnética
transcraneal.50
Estos resultados, además mostraron que
ninguna célula TH+ fue inmunoreactiva a GFAP (marcador de
células glíales), un 60% de las células TH+ expresaron NeuN
(marcador neuronal) y un 45% de las células TH+ co-localizaron
con el transportador de dopamina (DAT). En un estudio
adicional, se examinaron las propiedades funcionales de las
células TH+ generadas en la ZSV.51 Utilizando la técnica de
célula completa, se registraron las células TH+ en la ZSV de
animales con lesión de la SNc y trasplante de CCs. La
mayoría de las células TH+ no desarrollaron potenciales de
acción. No obstante, un 11% de las células TH+ registradas
en la ZSV presentaron características electrofisiológicas de
neuronas dopaminérgicas de la SNc y además mostraron
potenciales postsinápticos espontáneos.51 También, se
determinó la liberación de dopamina en la ZSV y en un
fragmento proporcional del estriado. Doce semanas después de
la lesión de la SNc, la liberación de dopamina disminuyó en
un 70%.
No obstante, 8 semanas después del trasplante
de CCs en ratas con lesión de la SNc, la liberación de
dopamina se recuperó en la ZSV e incluso superó la
liberación obtenida en la ZSV de ratas control; lo cual
sugiere que, las células TH+ recientemente formadas en la
ZSV liberan dopamina. Estos resultados, muestran por primera
vez que la lesión de la SNc induce la diferenciación in situ
de CPNs que proliferan en la ZSV, las cuales expresan TH+ y
adquieren propiedades de neuronas dopaminérgicas excitables.
Adicionalmente, la liberación de dopamina es Ca++
dependiente. La integración a la red neuronal representa un
hallazgo cuya importancia funcional debe determinarse dadas
sus potenciales aplicaciones terapéuticas.
Conclusiones
En las enfermedades neurodegenerativas, una pérdida
especifica de células causa que los pacientes presenten
síntomas psiquiátricos y neurológicos. Por lo cual, la
perspectiva de reemplazar las células faltantes o dañadas es
muy atractiva.8, 52-54
La pérdida de neuronas dopaminérgicas de la
SNc es una característica predominante de la EP; por lo
cual, tejido embrionario de esta región, rico en
neuroblastos dopaminérgicos, se ha implantado en el estriado
de pacientes con EP.8 Estos ensayos clínicos apoyan la
hipótesis de utilizar como estrategia el reemplazo celular
en el cerebro humano. Sin embargo, hay importantes
dificultades logísticas para el uso rutinario en la clínica
de células o tejido humano. Estos problemas se incrementan
cuando el tejido proviene de una pequeña región del cerebro
en desarrollo, como la SNc. Por lo cual, el desarrollo de
técnicas para expandir los precursores neuronales
identificados en el cerebro adulto proporciona una
posible solución.20 Estas células troncales pueden ser
cultivadas en el laboratorio por largos periodos y pueden
ser diferenciadas en neuronas o glía.20
La estrategia de reemplazo celular, esta
basada en una serie de estudios en modelos animales, en los
cuales se ha demostrando que el implante de tejido neuronal
embrionario, restaura los niveles de dopamina en el estriado
y puede llevar a la recuperación funcional duradera.8, 52
Estudios clínicos han demostrado que las
neuronas dopaminérgicas implantadas pueden sobrevivir y re-
nervar al estriado por al menos 10 años a pesar de que la
neurodegeneración continúa.8 Estudios funcionales, han
mostrado que las células trasplantadas liberan dopamina en
el estriado, lo cual posiblemente restaura la activación
cortico-frontal asociada con los movimientos.8 Sin embargo,
aunque algunos pacientes han mostrado una mejoría clínica,
hay una variable en el resultado funcional, ya que
otros pacientes han mostrado una mejoría modesta o nula.
Movimientos involuntarios inoportunos, también
llamados discinesias, han ocurrido en 7-15% de los pacientes
implantados, pero no hay evidencia que estas
discinesias sean causadas por el crecimiento dopaminérgico o
sean una característica general de el reemplazo de
neuronas dopaminérgicas per se.
Sin embargo, no se aprovecharía adecuadamente
la terapia celular si el cerebro adulto no conserva la
capacidad regenerativa. No importa cuantas células puedan
ser generadas en el laboratorio, todo esto sería inútil si
el cerebro adulto no las aceptara. Evidencias
experimentales, hacen pensar que las células troncales
endógenas participan en la regeneración neuronal, ya que se
ha observado que estas células proliferan en respuesta a
diferentes tipos de lesiones.50, 51, 55 Hasta ahora, la
investigación generada, ha permitido aceptar que
nuevas neuronas continúan generándose en el cerebro adulto
de mamíferos. La importancia funcional de las nuevas
neuronas está aún bajo investigación.
Sin embargo, existen resultados
sorprendentes, los cuales indican que las nuevas neuronas se
integran en el cerebro adulto y participan en diferentes
procesos.51, 56 Además, se ha despertado un gran interés en
la neurogénesis del cerebro adulto por las potenciales
aplicaciones terapéuticas, aunque hasta ahora solo podamos
hablar de promesas y posibilidades.
Agradecimientos
Financiado parcialmente por la beca DAAD postdoctoral
fellowship.
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