Meningoencefalitis Eeosinofílica por
Angiostrongylus Cantonensis.
A un cuarto de siglo de una enfermedad emergente en las Américas
Alberto Juan Dorta Contreras,1 Fidel
Ángel Núñez Fernández,2 Oliver Pérez Martín,3
Miriam Lastre González,3 María Esther Magraner Tarrau,4
Raisa Bu Coifiu Fanego,1 Elena Noris García,1
María Teresa Interián Morales,4 José Francisco
Martínez Delgado,5 Eduardo Sánchez Zulueta6
1 Lab. Central de Líquido
Cefalorraquídeo (LABCEL).Facultad de Ciencias Médicas Dr. Miguel
Enríquez. Ciudad Habana, Cuba.
2 Departamento de Parasitología. Instituto de Medicina Tropical
Pedro Kouri (IPK) Ciudad Habana, Cuba.
3 Subdirección de Investigaciones. Instituto Finlay. Ciudad
Habana, Cuba.
4 Hospital Pediátrico San Miguel del Padrón. Ciudad Habana, Cuba.
5 Instituto Superior de Ciencias Médicas de Villa Clara. Santa
Clara, Cuba.
6 Hospital General Calixto García. Ciudad Habana, Cuba.
Resumen
Introducción: Hace 25 años se
reportó por primera vez en Cuba y en el hemisferio occidental la
aparición de una enfermedad emergente: la meningoencefalitis
eosinofílica producida por larvas del helminto Angiostrongylus
cantonensis.
Objetivos: Recopilar de forma
resumida la experiencia acumulada y los aportes al estudio de
esta zoonosis realizados a lo largo de estos años.
Resultados: Se recogen las
evidencias iniciales, los aportes a la parasitología y la
malacología, los estudios experimentales y moleculares en la
esfera de la inmunología y la neuroinmunología, los hallazgos
clínico-patológicos en niños y adultos enfermos con las
particularidades de la enfermedad en nuestro medio con especial
acento en los aportes científicos nunca antes reportados.
Conclusiones: Se documenta el
testimonio, los principales aportes y hallazgos entre los cuales
se encuentran los estudios malacológicos, el papel de la IgE y
los mecanismos involucrados en el sistema nervioso central, los
patrones de síntesis intratecal de inmnoglobulinas y los
elementos clínicos que brinda en niños y adultos.
Palabras Clave: Adultos,
Angiostrongylus cantonensis, IgE, Moluscos autóctonos, Niños,
Síntesis intratecal, Subclases IgG.
Abstract
Introduction: 25 years ago an
emergent disease: eosinophilic meningoencephalitis due to
Angiostrongylus cantonensis larvae. was first reported in Cuba
and in the western hemisphere.
Objectives: To collect in a summary form the accumulated
experience and the findings of the study of this parasitosis
during the period.
Results: It has been collected the first evidences, the
parasitological and malacological findings, the experimental and
molecular studies on immunology and neuroimmunology, the
clinical-pathological findings in children and adults with the
particularities of this diseases in our environment with special
accent in the never-before scientific findings reported.
Conclusions: It has been documented the testimony, the
main findings among the malacological studies, the role of IgE
and the mechanism involved in the central nervous system, the
intrathecal synthesis patterns of immunoglobulins and the
clinical elements in children and adults.
Key Words: Adults, Angiostrongylus cantonensis,
Autochthonous molluscs, Children, IgE, IgG subclasses,
Intrathecal synthesis.
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Hace 25 años se reportó, por primera vez en
Cuba y en el hemisferio occidental, la aparición una
enfermedad que se denominó Meningoencefalitis Eosinofílica,
producida por larvas del helminto Angiostrongylus
cantonensis. 1-6 Posteriormente, tanto la enfermedad como el
parásito que la ocasiona, han sido reportados en diversas
partes del hemisferio occidental, especialmente el área del
Caribe y el Sur de Estados Unidos,7-13 así como en otras
partes de Centro y Sudamérica donde hay presencia de
los hospederos intermediarios.14 Debido al desarrollo de las
comunicaciones y la globalización muchas personas de
otras latitudes la han sufrido también.10, 11 Este trabajo
recopila, en forma resumida, la experiencia acumulada y
los aportes al estudio de esta zoonosis, realizados a lo
largo de estos años y que puedan servir a los especialistas
como material de consulta.
El primer reporte
El parásito que la ocasiona llamado Angiostrongylus
cantonensis (Chen, 1935) existía en otras regiones,
principalmente en el Sudeste asiático donde se habían
detectado todos los hospederos que cerraban el ciclo de vida
y que, por tanto era una enfermedad exótica para las
Américas. Sin embargo, no solamente se reportó la
enfermedad sino que se encontraron todas las evidencias de
su establecimiento definitivo. En un libro de reciente
publicación15 se recogen, en el capítulo inicial, los
testimonios de los que hicieron posible el primer
reporte y su posterior publicación en una revista de alto
impacto. Sin embargo, resulta interesante conocer que
las primeras evidencias en Cuba de la presencia del
Angiostrongylus cantonensis fueron observadas por el Dr.
Joaquín Pascual en la década del 70. Luego, el Dr. Roberto
Plana Bouly estudió varios pacientes con la enfermedad y en
el año 1977, en la Jornada Nacional de Pediatría, hizo la
presentación de un paciente.
Las primeras experiencias realizadas en el
Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí,” en el estudio
del Angiostrongylus cantonensis en Cuba, ocurrieron en el
año 1980. En esta fecha se pudo identificar la presencia de
este parásito en Cuba, constituyéndose en el primer reporte
en el continente Americano.5 En los estudios realizados, se
pudo cerrar el ciclo natural en el laboratorio, sistematizar
el estudio de los hospederos intermediarios existentes en
nuestro medio y se identificaron los primeros hospederos
intermediarios.2,3 Se plantearon, además, las primeras
hipótesis respecto a su introducción al país y se estudiaron
los primeros casos de esta entidad clínica, habiéndose
aislado e identificado la presencia del parásito en el
líquido cefalorraquídeo (LCR) de un enfermo.1
A partir de entonces quedó abierto un amplio
campo para las investigaciones epidemiológicas, clínicas,
métodos de diagnóstico y tratamiento para la
meningoencefalitis eosinofílica producida por
Angiostrongylus cantonensis en las nuevas condiciones.
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Figura 1: Ciclo de vida de
Angiostrongylus cantonensis. |
Parasitología
El nematodo Angiostrongylus cantonensis vive habitualmente
en las arterias pulmonares de las ratas (Rattus rattus, R.
norvegicus), y es una de las causas más frecuentes de
meningitis eosinofílica en el hombre. Cuando un huésped no
habitual (incluyendo al hombre) es infectado, la larva del
parásito migra al cerebro, pero en contraste con su
hospedero no alcanza su desarrollo hasta la madurez sexual.
Los helmintos de la superfamilia Metastrongyloidea
constituyen un grupo de nematodos con bolsa copulatriz,
que están formados por cerca de 180 especies clasificadas
dentro de 45 géneros. Todos parasitan a mamíferos. La
mayoría de ellos habitan en los pulmones de sus
hospederos definitivos y, con muy pocas excepciones, sus
hospederos intermediarios son gasterópodos.
Al menos 20 especies del género
Angiostrongylus han sido descritas en roedores, carnívoros e
insectívoros a nivel mundial, pero sólo dos de ellos afectan
al hombre: A. cantonensis que afecta al sistema nervioso
central (SNC) y algunas veces los pulmones, y A.
costaricensis, el cual habita las arterias mesentéricas,
causando la angiostrongyliasis abdominal en la América
tropical.16 Hasta el momento, otras especies como A.
malaysiensis y A. mackerrasae, ambos con ciclos de vidas
casi idénticos al de A. cantonensis, no han sido encontrados
en humanos. En forma experimental, se ha encontrado que el
A. malaysiensis puede causar enfermedad neurológica en
monos.16, 17
Clasificación Taxonómica
Phylum: Nematoda
Clase: Nematoda
Orden: Strongylida.
Superfamilia: Metastrongyloidea
Género: Angiostrongylus
Especie: cantonensis
Probablemente los parásitos del género Angiostrongylus
evolucionaron con sus hospederos definitivos, miembros del
género Rattus o especies de roedores muy cercanamente
relacionadas.16, 17 Actualmente el parásito esta siendo
considerado por muchos autores como miembro del subgénero
Parastrongylus, el que incluye un grupo de especies que
afectan a roedores de todo el mundo.16, 17
Ciclo de vida
Los parásitos adultos viven habitualmente en las arterias
pulmonares de las ratas y otros roedores (hospederos
definitivos habituales). Las hembras ponen huevos, los
cuales eclosionan produciendo larvas de primer estadio (L1)
en las ramas terminales de las arterias pulmonares. Estas
larvas de primer estadio migran hacia la faringe, para ser
deglutidas y eliminadas en las heces.
En el medio exterior, las larvas L1 invaden
un hospedero intermediario (caracoles o babosas), en el que
sufren dos mudas larvarias, por un período aproximado de dos
semanas, hasta llegar a convertirse en larvas de tercer
estadio (L3), las que resultan infectivas para los
hospederos definitivos (mamíferos). Cuando el molusco
o sus secreciones infectantes, son ingeridos por los
hospederos definitivos, las larvas de tercer estadio
migran al cerebro donde ellas van a sufrir dos mudas
larvarias más, hasta llegar a convertirse en larvas de
quinto estadio (L5) o adultos jóvenes, lo que ocurre
aproximadamente en 4 semanas. Estos adultos jóvenes,
regresan al el sistema venoso para llegar a las arterias
pulmonares donde al paso de otras dos semanas ellos
van a alcanzar la madurez sexual, y pueden empezar a
depositar huevos.
Existen varias especies de animales que
pueden actuar como hospederos paraténicos o de transporte,
después de ingerir caracoles o babosas (hospederos
intermediarios habituales) infectados. Ellos transportan en
sus organismos las larvas de tercer estadio, por lo
que al ser ingeridos por un hospedero definitivo pueden
cerrar el ciclo de vida del parásito en la naturaleza.
Dentro de estos hospederos paraténicos se han descrito
varias especies de planarias, ranas, camarones de agua
dulce, y cangrejos.
Los humanos al igual que otros mamíferos son
hospederos definitivos accidentales. Ellos pueden adquirir
la infección por la ingestión de caracoles o babosas crudas,
vegetales contaminados con las secreciones de los moluscos,
u otros animales (hospederos paraténicos) como cangrejos
terrestre o camarones. Aunque este ciclo se completa
en los hospederos definitivos habituales (ratas y
otros roedores), en los humanos y en otros mamíferos, la
migración de los parásitos va a ser detenida en el cerebro y
más raramente en los pulmones, donde los parásitos morirán,
por lo que el ciclo nunca se cierra en ellos.
Malacología
Uno de las investigaciones más importantes ha radicado en el
estudio de los moluscos autóctonos que deforma natural
sirven como hospederos intermediarios. Varias especies de
moluscos se han encontrado infectados en forma natural con
Angiostrongylus cantonensis en Cuba (tabla 1). Algunas de
estas especies tienen una amplia distribución, mientras que
otras son endémicas y algunas presentan un alto grado de
endemicidad en localizaciones geográficas reducidas, lo que
demuestra que este parásito está ampliamente
distribuido en su fauna malacológica.2, 3, 18, 19
A pesar de lo mucho que se ha aprendido en
las últimas décadas sobre la infección con A. cantonensis
tanto en las Américas como en el mundo, existen muchos
asuntos aún sin resolver. Entre ellas podemos
mencionar la falta de métodos eficaces y efectivos para el
diagnóstico y el tratamiento de esta zoonosis, así
como una posible subestimación del papel que puede jugar
esta infección parasitaria para la salud pública humana.
El humano como huésped accidental.
Estudios experimentales en animales.
Los helmintos, parásitos multicelulares y por ello, dotados
de múltiples mecanismos de escape, han sido los responsables
de la aparición evolutiva de la IgE. Este anticuerpo
presenta varias características que lo diferencian de las
demás clases, entre los que se encuentra su capacidad
citotrópica. Ésta permite que su vida media, de días en
la sangre, se incremente por 3 a 4 meses al unirse a
receptores específicos en los mastocitos y los
basófilos. Estas células intervienen en los procesos
alérgicos, por lo que muchos piensan que esta es la
función fundamental de los mismos. No obstante, los
macrófagos, los eosinófilos y las plaquetas presentan
también receptores para la IgE, lo que explica sus
participaciones en las defensas contra los
helmintos,20, 21 particularmente A. cantonensis.
Un factor a tener en cuenta en las
infecciones (microorganismos unicelulares) e infestaciones
(helmintos) es la comunidad antigénica entre hospedero y
huésped. Esto se traduce en la permisividad de los
hospederos para los mismos. 23 Así, existen hospederos
intermediarios, definitivos y accidentales en los que
los parásitos van a tener diferentes comportamientos. En los
intermediarios, como son los moluscos para A. cantonensis,
éste evoluciona desde larvas L1 hasta L3, que representan
las formas infestantes para los hospederos definitivos o
intermediarios. En los definitivos como las ratas para el A.
cantonensis, las L3 ascienden hasta el SNC evolucionando
hasta L5 y adultos jóvenes desde donde descienden a las
arterias pulmonares. Aquí producen huevos que se embrionan y
maduran hasta larvas L1 que son excretadas por las
heces. Para que el A. cantonensis logre cerrar su ciclo es
necesario que encuentre un microambiente no hostil tanto de
respuesta específica como de inespecífica en el hospedero
definitivo. En los hospederos accidentales ocurre la
infestación; pero el parásito es incapaz de completar su
ciclo de vida24 y la respuesta del hospedero es capaz de
producir inmunopatología. 25
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Tabla 1: Listado de las especies
de moluscos que se han encontrado infectados de
forma natural con Angiostrongylus cantonensis en
Cuba.2, 3, 18, 19 *Especies con un grado muy
alto de endemismo. |
La respuesta inmune por mucho tiempo se
consideró que era sólo la respuesta adquirida. Hoy sabemos
que la respuesta innata también es parte de la respuesta
inmune. Esta es esencial para el control inicial del
crecimiento parasitario, particularmente frente a los
microorganismos de multiplicación rápida (virus y
bacterias), propiedad que no ocurre en los helmintos. No
obstante, la respuesta innata sigue jugando un papel
importante para iniciar la respuesta inmune sirviendo de
puente hacia la respuesta adquirida. En ella se
incluyen todos los mecanismos inespecíficos de defensa que
no requieren de un contacto previo para su inducción, sino
que siempre están listos para actuar. Las células
fágicas son parte esencial de la respuesta innata.
Entre ellas se encuentran los macrófagos y los
polimorfonucleares, particularmente los eosinófilos.
Los eosinófilos son leucocitos normalmente
minoritarios; pero frente a las helmintiasis y los estados
alérgicos, éstos se incrementan significativamente pudiendo
llegar a producir patología. Los eosinófilos producen
determinadas sustancias entre las que se encuentran
proteínas catiónicas como la neurotoxina derivada del
eosinófilo. La inhospitalidad del hospedero accidental
desencadena un enfrentamiento hospedero-huésped. En el
hospedero se produce una respuesta exagerada que conlleva a
una meningitis e incluso a una meningoencefalitis, ambas
eosinofílicas y a nivel histopatológico se observa la
desaparición de las células de Purkinje.25, 26
En países endémicos de A. cantonenesis, como
lo es Cuba,19 ante un LCR con presencia de eosinófilos y
trastornos neurológicos, lo primero en que debemos pensar es
en una Angiostrongiliasis. Es frecuente pensar en una
laboratoriopatía en vez de una helmintiasis. Estas
infestaciones se observan más frecuentemente en niños
pequeños, quienes pueden ponerse en contacto con secreciones
de los moluscos terrestres (babosas o caracoles) que
eliminan las L3 infestivas. En ocasiones éstos pueden ser
deglutidos por los niños produciéndose infestaciones masivas
que, ante un inadecuado diagnóstico y tratamiento, pueden
ser fatales.
La causa de la muerte no es, como muchos
piensan, por daño directo causado por A. cantonensis; pues
llegan más larvas al SNC de los hospederos definitivos
(ratas) que al de los accidentales (curieles).25 Por el
contrario, es la respuesta exagerada desencadenada por el
hospedero accidental el que induce patología. Esta se basa
fundamentalmente en la producción de IgE específica que es
capaz de matar las larvas de Angiostrongylus con la ayuda de
las células fágicas, principalmente los eosinófilos.25, 26
Estos descargan su contenido –principalmente la neutotoxina-
que parece ser en definitiva la principal responsable de los
daños observados–.
Se presenta un síndrome neurotóxico con
características del fenómeno de Gordon (ataxia, temblor,
parálisis y pérdida de peso). A nivel histológico, este
fenómeno se caracteriza por la pérdida de las células de
Purkinje. Al comparar el cerebelo de curieles –animales no
permisibles – (accidentales) con los de ratas (definitivos)
con Angiostrongylus, se observa en los curieles la pérdida
y/o alteración de dichas células, además de incrementos de
IgE específica y eosinófilos, tanto a nivel periférico como
del SNC. Adicionalmente, la eosinofilia es sólo dosis
infectiva dependiente en los curieles y no en las ratas. La
efectividad de la IgE específica y de los eosinófilos contra
las L3 infectivas –al menos in vitro– con citotoxicidad más
temprana y superior en los curieles con respecto a las
ratas, fue también demostrada por nosotros. Éstas se
corresponden con evidencias in vivo de larvas dañadas
rodeadas de eosinófilos en el SNC de curieles y de larvas
intactas en las ratas en dicho sistema, corroborando la
efectividad del sistema planteado in vivo.25
En el humano, hospedero también accidental,
el A. cantonensis no evoluciona al estadio adulto pudiéndose
observar larvas L4 o L5 en cortes histológicos, generalmente
rodeadas de gran cantidad de eosinófilos. Esto corrobora los
resultados obtenidos por nosotros en otros animales
accidentales. En infestaciones humanas masivas y mortales,
pueden encontrarse escasos parásitos adultos jóvenes en las
arterias pulmonares rodeados también de granulomas
eosinofílicos.
Estudios neuroinmunológicos
El primer reporte de la presencia del Angiostrongylus
cantonensis en Cuba y en las Américas significó un reto para
todos los investigadores asociados a la inmunología, y
especialmente para quienes trabajaban en áreas donde fue
encontrado el parásito. De esta manera, se fueron reportando
los primeros estudios neuroinmunológicos que se realizaron
en Cuba con los métodos más actuales con que se contaban en
esos momentos.27, 28, 29 En 1987 surgió la fórmula de
Reiber y Felgenhauer que revolucionó la Neuroinmunología.
Desde muy temprano valoramos, en su justa medida, esta forma
novedosa de evaluar la síntesis intratecal de las
inmunoglobulinas y la implementamos en nuestro
medio.30,31,32 Posteriormente, con su perfeccionamiento y
fundamentación basados en la teoría de la difusión
molecular/ flujo del líquido cefalorraquídeo (LCR),33, 34
nos fuimos apropiando de esta fórmula y su carta clínica
conocida como reibergrama35, 36 y propusimos nuevos
reibergramas para la síntesis intratecal de las subclases de
IgG y para la IgE.37, 38
Patrones de síntesis intratecal de las
inmunoglobulinas mayores en niños con meningoencefalitis por
Angiostrongylus cantonensis. En 1998 se reportaron, por
primera vez en el mundo, los patrones de síntesis intratecal
de inmunoglobulinas para una enfermedad parasitaria que
afectaba el SNC, que correspondía precisamente a la
enfermedad producida por el Angiostrongylus cantonensis. 39
Se estudiaron en esa oportunidad a 24 niños con
meningoencefalitis eosinofílica producida por el helminto.
En la fase aguda de la enfermedad no se encontró síntesis
intratecal de inmunoglobulinas mayores, de acuerdo con los
datos aportados por el reibergrama en la mayoría de los
niños afectados.
Sin embargo, a los 8 días de efectuada la
primera punción lumbar diagnóstica se pudieron detectar
fácilmente dos tipos de patrones de síntesis: una síntesis
intratecal de tres clases o sea síntesis intratecal de IgG,
IgA e IgM y otro patrón de síntesis caracterizado por dos
clases de inmunoglobulinas fundamentalmente IgG + IgA
(figura 2)(tabla 2). Estos resultados han sido corroborados
en trabajos posteriores,40 lo que demuestra que existe
cierta regularidad en el patrón de síntesis de estas clases
de inmunoglobulinas cuando el paciente está afectado por las
larvas de tercer estadio del parásito. Este reporte tuvo un
interesante impacto en la comunidad que estudia la
inmunología de las enfermedades producidas por
parásitos, especialmente la relacionado con la
tripanosomiasis africana.41, 42
Síntesis intratecal de subclases de IgG.
El reibergrama fue descrito por primera vez para las clases
principales de inmunoglobulinas o sea, para la IgG, IgA e
IgM. Existía el inconveniente de que, cuando se evaluaba la
síntesis intratecal de las subclases de IgG, no se tomaban
en cuenta las masas moleculares de éstas, por lo que fue
necesario posteriormente diseñar los reibergramas de acuerdo
con las características moleculares de estas proteínas.37 El
patrón de respuesta de subclases de IgG encontrado en
pacientes con meningoencefalitis eosinofílica por
Angiostrongylus cantonensis dado por los nuevos reibergramas,
se describió recientemente43 (figura 3). Si peculiar es la
síntesis intratecal de inmunoglobulinas mayores en
esta patología, la síntesis de subclases de IgG es,
definitivamente, un hallazgo. En general, se observa
síntesis intratecal de IgG1+ IgG2 (tabla 3). En un paciente
esta síntesis estuvo acompañada de IgG3 y en otro, de
IgG4, mientras que dos pacientes no presentaban síntesis de
ninguna subclase de IgG.
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Tabla 2: Patrones de síntesis
intratecal de Inmunoglobulinas en pacientes con
meningoencefalitis producida por Angiostrongylus
cantonensis. |
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Tabla 3: Patrones de síntesis de
subclases de IgG en pacientes con
meningoencefalitis eosinofílica por A.
cantonensis. |
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Figura 2: Reibergrama para las
clases mayores de inmunoglobulinas. Se muestra
el patrón de síntesis intratecal en 20 niños con
meningoencefalitis eosinofílica por
Angiostrongylus cantonensis en el momento de
la recuperación clínica a los 8 días de la
primera punción lumbar diagnóstica.
Durante la primera punción no hay síntesis
intratecal de inmunoglobulinas.
Reproducido con permiso de Elsevier. |
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Figura 3: Reibergramas para las
subclases de IgG. Nótese que los reibergramas
para la IgG1, IgG2 y IgG4 son iguales para el
reportado para la IgG. Para la IgG3 se ha
reportado un reibergrama diferente debido
a sus características moleculares (Dorta-Contreras
2001). Como se observó en la figura
1 cada punto ploteado indican los valores de
cada paciente. Si el punto queda colocado
por encima de la línea hiperbólica más
fuerte, significa que el paciente tiene
síntesis intratecal de la subclase de IgG
correspondiente. Esta línea delimita la
síntesis intratecal de la inmunoglobulina
derivada de la sangre. Los valores de Q
Alb indican la situación de la barrera
sangre/LCR. Obsérvese que los 10 niños
estudiados con meningoencefalitis eosinofílica
debido a Angiostrongylus cantonensis
tienen predominantemente síntesis intratecal
de IgG1+ IgG2. Reproducido con permiso de
Elsevier. |
Al revisar la literatura consultada,
encontramos que, en general, el abordaje de la síntesis de
subclases para otras enfermedades parasitarias se realizó
con diferentes métodos. Generalmente, se mide la
concentración de subclase de IgG específica contra el
parásito; nosotros calculamos la síntesis local de subclases
de IgG en respuesta a la infección del SNC. En la filariasis
se presenta una respuesta de IgG1+ IgG2, pero la
respuesta dominante, por encima del 95% de los casos,
fue de IgG444 y asociada a la cronicidad de la
infección. En la infección del SNC por el A. cantonensis no
se llega a la cronicidad porque las larvas del tercer
estadio mueren en el LCR y, cuando la ingestión de
larvas no es masiva, el paciente se recupera con
tratamiento sintomático, como en una meningoencefalitis
producida por enterovirus.
Otra de las observaciones que reafirman la
ausencia de síntesis de IgG4 en la meningoencefalitis
eosinofílica producida por A. cantonensis podría
deberse a que se ha descrito una síntesis intratecal de IgE.45
Bajo ciertas condiciones, la IgG4 interfiere
en la respuesta mediada por IgE por bloqueo de esta última,
aunque la especificidad del epítopo sea diferente y los
receptores (CD32 y CD16) presentes en los eosinófilos
y macrófagos se enlacen a la IgE y no a IgG4.46 Aunque aún
se debate en el campo de la parasitología el efecto
protector de la IgG4, existen evidencias experimentales de
que antisueros provenientes de ratas donantes inmunes
protegen a las ratas receptoras contra el A. cantonensis, y
el suero transferido suprime la producción de anticuerpos
contra el nematodo en las ratas receptoras.46, 47 El
patrón de síntesis intratecal de subclases de IgG puede
contribuir al diagnóstico de las meningoencefalitis
eosinofílicas producidas por A. cantonensis.
Biosíntesis intratecal de IgE. El
reibergrama para la evaluación de la síntesis intratecal de
IgE fue descrito por nosotros hace varios años,38 ante
la necesidad de utilizar todas las ventajas que poseen los
reibergramas para el estudio intratecal de esta clase de
inmunoglobulina, que tiene mucha importancia en las
enfermedades parasitarias que afectan al SNC. Como se había
hecho para las subclases de IgG, se estudiaron las
características moleculares de esta inmunoglobulina
para ver si se adaptaba al de alguna proteína para la cual
ya estaba descrita su correspondiente gráfica de las
razones.
La IgE tiene características peculiares que
la distinguen de las otras inmunoglobulinas. Tiene una vida
media de 3 días, se eleva en enfermedades alérgicas como
dermatitis atópica y asma. En enfermedades por parásitos se
encuentra igualmente un aumento notorio de la IgE sérica y
también en casos aislados de mielomas-IgE aparecen
concentraciones extremadamente altas. Un gran número de
inmunodeficiencias innatas, en especial aquellas del sistema
celular, presentan una concentración elevada de IgE al igual
que en el estadio final de una infección por HIV. La
IgE tiene un valor importante en el diagnóstico de las
inmunodeficiencias.
Al compararse con la IgG1, IgG3 y con la IgA
se comprueba que tanto por su masa molecular como la masa
molecular de su cadena pesada, la asociación porcentual de
carbohidratos y su radio hidrodinámico, la IgE guarda
más similitud biofísica con la IgA y la IgG3 que con el
resto de las moléculas analizadas. De ahí que podamos
hacer uso del reibergrama calculado para la IgA para
ser usado en la determinación de la síntesis
intratecal de IgE.
Este reibergrama para la IgE puede ser usado
en combinación con los reibergramas de las inmunoglobulinas
mayores y las subclases de IgG y conserva las ventajas
que este método tiene ya que permite evaluar la síntesis
intratecal, conocer la funcionalidad de la barrera sangre-
LCR y encontrar patrones de síntesis intratecal
típicos para una enfermedad dada, y relacionarla con
otras enfermedades de un solo vistazo.
El resultado no depende del volumen de LCR
extraído y se puede trabajar con LCR lumbar, ventricular y
cisternal. Las razones que se calculan no dependen del
método analítico empleado en la cuantificación, siempre que
se haga en la misma corrida analítica y por el mismo
método, y puede trabajar en cualquier rango de
Q-albúmina. También puede verse la fracción intratecal
sintetizada dado por las líneas discontinuas
percentiles por encima de la línea hiperbólica más fuerte (Q
lim) que delimita la fracción de síntesis intratecal de la
que difunde de la sangre al LCR.
Cuando se aplicó el reibergrama para la
evaluación de la síntesis intratecal de IgE en pacientes con
meningoencefalitis por Angiostrongylus cantonensis40 (figura
4) se encontró en todos los pacientes síntesis intratecal de
esta inmunoglobulina. Tanto en suero como en LCR, la
IgE total se incrementó en ambos líquidos biológicos.
Los valores de IgE en LCR fueron más de 100
veces mayor al valor esperado encontrar en este líquido
biológico, por el paso de esta proteína por difusión a
través de la barrera sangre/LCR, por lo que se observa una
intensa síntesis intratecal de IgE.
Yen y Chen, en 1991,48 encontraron valores
elevados de anticuerpos de clase IgE anti-Angiostrongylus
cantonensis en casos de meningoencefalitis por este
parásito. La diferencia entre estos últimos resultados y los
nuestros es que nosotros detectamos IgE total producido en
el cerebro. La otra diferencia es que el hecho de
medir IgE específico anti-A cantonensis en LCR mide no
solamente la IgE específica producida en el LCR sino
que también la que ha pasado por difusión proveniente de la
sangre. La síntesis de IgE tiene una fuerte relación
con la eosinofilia en el LCR. La IgE intratecal interactúa
con las larvas en el LCR. Entonces las neurotoxinas de los
eosinófilos son liberadas y producen el daño cerebral.24
Odashima y colaboradores, en el año 2002,49
encontraron IgE en pacientes con neurocisticercosis humana y
Magalhaes-Santos y colaboradores,50 en el 2003, reportaron
también esta proteína elevada en pacientes con
schistosomiasis. En nuestras observaciones todo indica que
la IgE es la inmunoglobulina que más se eleva en las
meningoencefalitis eosinofílica por Angiostrongylus
cantonensis. Esto puede ayudar a corroborar el diagnóstico
de esta enfermedad junto a las evidencias clínicas. Todo
parece indicar que la síntesis intratecal de IgE podría
llegar a ser un marcador temprano de neuroparasitosis
Recientemente se ha estudiado el rol de la molécula de
adhesión intercelular tipo 1 soluble en pacientes con esta
enfermedad (51) lo cual indica un camino hacia la
explicación de la fisiopatología de la enfermedad.
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Figura 4: Reibergrama para la IgE
(Dorta-Contreras 2004). La forma del reibergrama
varía de acuerdo a las características
moleculares de la inmunoglobulina y su difusión
a través de la barrera sangre-LCR. Los
valores de síntesis intratecal de IgE
indica la alta respuesta observada en los cuatro
pacientes estudiados. Reproducido con permiso de
Elsevier. |
Hallazgos en niños
A diferencia de las afectaciones por este parásito en otras
latitudes, los reportes que se tienen de esta enfermedad en
las Américas corresponden a los estudios realizados por
autores cubanos, y en estos pacientes, la meningoencefalitis
que se produce, no ha ocasionado muerte alguna.
Probablemente se deba a la ingestión accidental de pocas
larvas de tercer estadio ya que no existen hábitos
alimentarios de consumo de moluscos crudos.
Se realizó un estudio retrospectivo
descriptivo de 58 niños diagnosticados con
meningoencefalitis eosinofílica por Angiostrongylus
cantonensis en el período comprendido entre los años
1977-2005 en el Hospital Pediátrico Docente San Miguel del
Padrón, en Ciudad de la Habana.52 Se estudiaron
detalladamente sus manifestaciones clínicas, resultado de
los exámenes complementarios de sangre y LCR al ingreso, y
al 95% de los niños se les realizó una segunda punción
lumbar a los 8 días, que permitió describir los patrones de
síntesis intratecal de inmunoglobulinas, además del
citoquímico.
En la referida serie predominó el sexo
masculino (62,0%) y el grupo etáreo de 1-6 años (57,0%). El
78% de los pacientes procedieron de área rural. Los síntomas
más frecuentes fueron fiebre (100%), en ocasiones
prolongada, vómitos (96,5%) y cefalea (68,9%). Los signos
clínicos más frecuentes fueron convulsiones, afección motora
y rigidez de la nuca. La complicación inmediata más
frecuente fue el edema cerebral, y la mediata fue la
parálisis de pares craneales (III par). La pleocitosis
global promedio del LCR fue de 500 células, con presencia de
eosinofilia en la primera punción lumbar de 60,4% de
los pacientes, y en el 100% de los pacientes en la segunda
punción lumbar. En el 89,6% de los pacientes se
confirmó eosinofilia en sangre periférica. La
velocidad de sedimentación globular fue moderadamente
acelerada en el 72,4% de los casos.
El 20,6% de los pacientes correspondientes a
los primeros años de estudio recibieron tratamiento
antiparasitario. La evolución clínica fue satisfactoria en
el 100% de los casos con una estadía hospitalaria entre 15 y
30 días.
También se ha publicado un trabajo procedente
de la región central de Cuba donde se recoge la revisión de
30 niños con meningoencefalitis eosinofílica por este
parásito. 53 La enfermedad se presentó en dos lactantes, y
el grupo predominante fue el de 1 a 4 años. El medio
rural, las malas condiciones ambientales y el último
trimestre del año fueron hechos frecuentes. Un síndrome
meníngeo con eosinófilos entre 17 y 100% en el LCR fue la
presentación habitual de nuestros pacientes. Las pruebas
malacológicas realizadas sugirieron la presencia del
parásito en caracoles como hospedero intermediarios. La
complicación principal fue el edema cerebral. En el 96.7% de
los pacientes la evolución fue satisfactoria, y la estadía
promedio fue de 34 días. No hubo fallecidos. Los autores
concluyeron que la enfermedad se comportaba como una
meningitis de evolución subaguda, autolimitada, que se
presenta a cualquier edad en los niños, y que estaba
favorecida por condiciones higiénicas inadecuadas.
La situación en adultos
Se revisó una casuística de 26 adultos con
meningoencefalitis eosinofílica por Angiostrongylus
cantonensis publicada en Cuba hasta el año 2006, procedente
de dos estudios realizados en Ciudad de la Habana y Santa
Clara, ambos en Cuba.54, 55 Se estudiaron detalladamente las
manifestaciones clínicas, evolución, resultado de exámenes
de líquido cefalorraquídeo (LCR) y sangre, y el tratamiento.
La cefalea fue el síntoma mas frecuente, correspondiendo al
96.6% de los casos, seguido de fiebre (71.4%) y vómitos
(30.6%). Los signos más recuentes fueron rigidez nucal
(55.0%), parálisis de pares craneales (30.6%) y papiledema
(30.4%). En el LCR predominó la celularidad <500
células/mm3, la eosinofilia entre 50-75% de las células del
LCR, y la proteinorraquia fue ligera. Se demostró
eosinofilia en sangre periférica en la totalidad de
los pacientes.
La complicación inmediata más frecuente fue
el edema cerebral. El 65.3% de los casos fue tratado con
antiparasitarios y el 38.4% solo tuvo tratamiento
sintomático.
La evolución fue satisfactoria en el 77% de
los casos, cuando se detectó y trató adecuadamente la
hipertensión intracraneal por edema cerebral.
A diferencia de los niños que han padecido
esta enfermedad, en adultos si se han reportado decesos. La
necropsia de los 6 pacientes fallecidos (23%) mostró severa
hipertensión intracraneal por edema cerebral con presencia
de larvas de Angiostrongylus cantonensis. Todos los
pacientes que presentaron déficit motor y evolucionaron
hacia el coma fallecieron por lo que estos signos fueron
considerados de mal pronóstico.
Conclusiones
Hemos pretendido, en apretada síntesis, documentar el
testimonio de los principales aportes y hallazgos a lo largo
de estos últimos 25 años para que sirva de material de
consulta y de formación a los nuevos profesionales de la
salud que no conocen esta enfermedad o porque no se ha
reportado aún en su ámbito. Además, se recogen nuevos
conocimientos en el campo de la neurología tropical, que se
han aplicado a otras enfermedades parasitarias que
afectan el SNC de millones de personas del tercer mundo,
principalmente en África. Por otro lado, ayuda a una
mejor comprensión de los procesos fisiopatológicos de las
enfermedades infecciosas del SNC en los niños y aporta
nuevos conocimientos en este campo, así como precisa
las características típicas de la respuesta del patrón de
síntesis por el agente biológico que la produce.
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