Efectos de la Terapia con Campos Magnéticos en
los
Niveles de Fatiga de las personas con Esclerosis Múltiple
Dra. Yamilé M. López Pérez, Dr. JA Cabrera Gómez,
Dra. T. Bravo Acosta, Dr. A. Gómez Lotti,
Lic. G. Martínez Aching, Lic. Y. Valle Ramos, Lic. C. Martínez
Hidalgo.
Centro Internacional de
Restauración Neurológica (CIREN)
Resumen
Introducción: La Esclerosis
Múltiple (EM) es una enfermedad desmielinizante y
neurodegenerativa del Sistema Nervioso Central (SNC). Es la
causa de mayor grado de discapacidad neurológica en el adulto
joven. Uno de los síntomas más frecuentes y refractarios a los
tratamientos es la fatiga. Objetivo: Evaluar la eficacia del
tratamiento, con campos magnéticos, para la fatiga producida por
la EM.
Material y método: Se realizó un
estudio de intervención, cuasi experimental en 14 pacientes
examinados en el Laboratorio de Evaluación Psicomotríz, con
diagnóstico de Esclerosis Múltiple (Mc Donald et al) que
presentaron fatiga. Se les aplicó la Escala de Impacto de Fatiga
(FIS) antes y después de realizado el tratamiento con cama
magnética 1750-1 (4 semanas, 20 minutos, 50 Gauss). Las pruebas
estadísticas utilizadas fueron el test de Spearman, el ANOVA en
el programa statistic. El nivel de significación fue p<0.05.
Resultados: La muestra estuvo
compuesta por mujeres (86%). La forma clínica mas frecuente de
EM fue la forma Secundaria Progresiva (64.3%). La fatiga se
encontró en el 92.9% de los casos con un tiempo de evolución de
6 meses o más, siendo uno de los síntomas que más discapacidad
producía en estos pacientes. Luego del tratamiento con campos
magnéticos obtuvo mejoría de la fatiga el 92.9% de los casos
tratados de acuerdo a la evaluación de la escala de impacto de
fatiga. La tolerancia al tratamiento fue excelente.
Conclusiones: La terapia con campos
magnéticos produjo mejoría del síntoma fatiga en este grupo
personas con EM, especialmente en formas progresivas.
Palabras clave: Esclerosis
múltiple, Fatiga, Campos magnéticos de baja frecuencia.
Abstract
Introduction: Multiple Sclerosis
(MS) is a demyelinating and neurodegenerative disease of the
Central Nervous System. It is the major cause of neurological
disability in the young adult. One of the most frequent and
refractory symptoms to treatment is fatigue. Objective: To
evaluate the efficacy of treatment with Magnetic Fields for
fatigue produced by MS.
Material and Method: An almost
experimental-type intervention study was performed in 14
patients evaluated at the Psychomotor Evaluation Lab and
diagnosed with MS (Mc Donald et al) who presented fatigue. The
Impact Fatigue Scale (IFS) was applied before and after the
treatment with 1750-l magnetic bed was conducted for 4 weeks and
20 minutes, 50 Gauss. Statistics tests used were Spearman and
ANOVA within the statistics program. The level of significance
was p<0.05.
Results: The sample was composed by
women (86%). The most frequent clinical form of MS was the
Secondary Progressive (64.3%). Fatigue was found in 92.9% of
cases, with an evolution period of 6 months or more. This is one
of the symptoms that produced greater disability in these
patients. After treatment with magnetic fields there was fatigue
improvement in 92.9% of cases according to the evaluation of the
fatigue impact scale. Tolerance to treatment was excellent.
Conclusion: Therapy with magnetic
fields produced improvement of fatigue symptom in this group of
patients with MS, especially in the progressive type.
Key words: Multiple sclerosis,
Fatigue, Low frequency magnetic fields.
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La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad
desmielinizante del Sistema Nervioso Central (SNC). Puede
afectar el cerebro, los nervios ópticos, y la médula
espinal. La etiología es desconocida, pero se cree que la
destrucción de la mielina se debe a una respuesta anormal
del sistema inmunológico hacia el propio organismo.1, 2
Es una enfermedad progresiva, lo que
significa que el daño empeora con el paso del tiempo. La
inflamación destruye la mielina, lo que deja múltiples áreas
de tejido cicatricial (esclerosis) y ocasiona que los
impulsos nerviosos se retrasen o se bloqueen, lo que
desencadena los síntomas de la enfermedad (fatiga,
depresión, espasticidad, temblores, dolor, problemas
de vejiga, problemas intestinales y disfunción
sexual).2, 3 Los episodios repetidos, o brotes, de
inflamación pueden darse en cualquier área del cerebro o de
la médula espinal; duran días, semanas o meses se
alternan con períodos de ausencia o alivio de los síntomas
(remisión).3
Hay varias modalidades definidas en el curso
de la enfermedad EM con recaídas o remisiones, benigna,
progresiva secundaria, progresiva primaria.4 Se
diagnostican, en la mayoría de las ocasiones, entre los 20 y
40 años. Se da con mayor frecuencia en mujeres que en
hombres.2, 3
Uno de los síntomas más frecuentes y
refractarios a los tratamientos, es la fatiga. La elevada
frecuencia con la que se ha observado en pacientes con EM y
los trastornos derivados de la misma han llevado en los
últimos años a una búsqueda etiológica, patogénica y
terapéutica. Según la guía de prácticas clínicas del
consorcio de EM, la fatiga puede definirse como una
falta subjetiva de energía física y/o mental que según el
enfermo o cuidador interfiere en las actividades habituales
que desean realizarse.5
La fatiga puede definirse además como una
sensación de cansancio o falta de energía mayor que lo
esperable por el esfuerzo diario y el grado de discapacidad.
Es uno de los síntomas más frecuentes en la EM. Los
estudios retrospectivos y el control de los casos indican
que entre el 75 y el 95% de los pacientes experimentan
fatiga y que, para el 50-60% de los mismos, la fatiga es el
peor de sus problemas: no solo exacerba el deterioro y
la discapacidad, sino que también está íntimamente
relacionada con la percepción del control del individuo
sobre la enfermedad y con su salud mental en general.
Es una de las dos causas más importantes de que los
sujetos con EM no puedan trabajar.6-15
La fisiopatología es poco conocida. En
general en la fatiga de la EM se han postulado factores
musculares, mecanismos centrales y mecanismos
periféricos.16-21 Se han postulado mecanismos inmunes en la
génesis de la fatiga a partir de hallazgos sobre inducción
de fatiga y somnolencia por varias citoquinas
proinflamatorias. La fatiga podría relacionarse con un
mecanismo neuroendocrino. Las citoquinas inflamatorias
inducen activación del eje hipotálamico-hipofisario-adrenal
(HHA), por lo que la producción de mediadores de la
inflamación en el SNC en la EM podría no sólo provocar
fatiga y alteraciones características de la
enfermedad, sino también activación del eje HHA con
respuestas bajas a estímulos agudos.22
En estudios realizados con Resonancia
Magnética se encontró relación entre daño axonal y fatiga.23
La fatiga en la esclerosis múltiple tiene unas
características particulares: tiende a empeorar según
transcurre el día, se agrava con el calor y la humedad,
puede agravarse de manera repentina, es más severa que
la fatiga normal, interfiere de manera importante con las
responsabilidades diarias. La causa de la fatiga es
desconocida en este momento; se intenta encontrar una
causa objetiva que la explique. Es un mecanismo de
seguridad fisiológico: indica al organismo que surgirán
cambios metabólicos que causarán daños irreversibles
al músculo, y de continuar el esfuerzo se dañarían
órganos nobles; en otras palabras, indica la
necesidad imperiosa de reposo.6-16, 23, 24
Como un síntoma de la EM, la fatiga es
difícil de manejar debido a su etiología desconocida, la
falta de efi- cacia de los medicamentos comprobados a la
fecha y la ausencia de consenso acerca de cuál sería
la medida ideal para evaluar la fatiga.25 La evaluación de
la fatiga es un gran reto, precisamente por la variabilidad
de este síntoma. Se han diseñado escalas dirigidas
específicamente a la fatiga de la EM. Las más
difundidas son la Escala de Severidad de Fatiga de Krupp
(Fatigue Severity Scale -FSS-) y la Escala de Impacto
de Fatiga (FIS).26-28
Para el tratamiento de la fatiga, es
necesario identifi- car la causa. El tratamiento que se
utiliza actualmente para la fatiga es la Amantadina. Su
mecanismo de acción en la fatiga continúa siendo poco claro.
Se ha sugerido una actividad antiviral, una acción mediada o
similar a la de las anfetaminas.29, 30 El Pemoline es
utilizado cuando los casos son refractarios al tratamiento
con Amantadina. Está indicado para un desorden de
hiperactividad y de atención en el sistema nervioso
central.31 El Modafinil es un estimulante del sistema
nervioso central, aumenta la actividad cortical por
activación de receptores histaminérgicos. La eficacia del
modafinil en la fatiga de los pacientes con múltiple
esclerosis está siendo evaluada.32, 33
En los últimos años se han producido una
serie de avances científicos en medicina, física y
farmacología con relación a la EM, lo cual ha propiciado un
incremento del papel de la fisioterapia en esta
enfermedad.34 Campos magnéticos pulsantes ya están siendo
utilizados para el diagnóstico de EM. Pero también
para su tratamiento puede jugar un rol importante –como
mostraron investigadores norteamericanos en un estudio–
campos magnéticos pulsantes débiles que tienen un efecto
positivo sobre la fatiga.35
Sandyk, en 1994, encontró mejorías con
respecto a la fatigabilidad, el sueño y la movilidad en
general. En 1996, reportó mejoría significativa –con
respecto a los síntomas de la fatiga– en casos que
experimentaron deterioro continuo de sus condiciones
físicas, durante varios años de la enfermedad. Estableció
una regulación de la fase REM del sueño, facilitando
la actividad alfa y eliminando la actividad de tipo
lenta.36-40
Nuestro estudio se diseñó para evaluar el
efecto de la terapia con campos magnéticos como una
característica adicional al programa de rehabilitación
multifactorial intensiva –sobre el nivel de fatiga– que
requiere un enfermo con EM.
Pacientes y métodos
Se realizó un estudio de intervención cuasi experimental
de 14 pacientes examinados en el Laboratorio de Evaluación
Psicomotríz (LEIS), procedentes de la Clínica Raquimedular y
enfermedades neuromusculares, con el diagnóstico de EM que
presenten fatiga, en el período comprendido de enero a
diciembre de 2006, y a quienes se les aplicó la Escala
Modificada de Impacto de Fatiga (FIS). La FIS
comprende 21 preguntas con cinco respuestas entre las que el
paciente elige una, teniendo cada posibilidad un valor
numérico (de cero a cuatro); son preguntas generales sobre
humor, carácter, actividad social, trabajo,
movimientos, pensamiento, etc. Se recogieron los datos al
inicio a través de un cuestionario escrito por los autores
del trabajo y se aplicó la FIS al inicio y al final
del tratamiento con campos magnéticos (4 semanas durante 20
minutos, 50 Gauss), con la cama magnética terapéutica
1750-1. Se compararon los resultados y se evalúo la
efectividad del tratamiento.
Resultados y discusión
En la distribución según grupos etáreos, observamos que
más de las tres cuartas partes de los pacientes se
encontraban en edades entre 20-40 años y que predominó el
sexo femenino con un 86% (tabla 1 y gráfico 1). Según
Carretero Colome M. y otros autores las mujeres tienen 1.5
veces más probabilidades que los varones de desarrollar
EM y por lo general, el comienzo de la enfermedad suele
producirse entre los 20 y 40 años. Raramente se
presenta antes de la pubertad o después de los 60 años.41-44
En la tabla 2 podemos apreciar que la forma
clínica mas frecuente de EM que ingresa en nuestra
institución es la progresiva secundaria, con un 64.3%. Según
la literatura consultada, entre los 10 y 25 años desde el
inicio de la enfermedad casi el 50% de los pacientes y
más del 80%, respectivamente, desarrollan un curso
progresivo secundario (SP), con o sin recaídas superpuestas,
que se caracteriza por una progresión lenta de la
discapacidad neurológica.45
En la tabla 3 podemos apreciar el tiempo de
evolución promedio de la aparición de los síntomas de la EM.
Observamos que la mayoría de los pacientes tuvieron una
evolución crónica de menos de 20 años, para un 92.9%.
En cuanto al tiempo de evolución de aparición
de la fatiga, la mayoría de los pacientes tenían más de 6
meses de evolución (92.9%), siendo uno de los síntomas que
más discapacidad produce en el paciente con EM (tabla 4).
En la tabla 5 se muestran la media, la
mediana y la desviación estándar de la variable fatiga antes
y después de realizado el tratamiento. Podemos observar que
hubo mejoría en los pacientes evaluados. La diferencia
entre la evaluación de la escala de la fatiga antes y
después del tratamiento de con campos magnéticos es
significativa para una p de 0.05. Se observa que los valores
de la segunda muestra son menores que los de la primera de
manera significativa.
Para determinar la relación entre las
variables –tiempo de evolución de la enfermedad y tiempo de
evolución de la fatiga– se realizó un estudio de
correlación. Podemos observar una correlación significativa
entre las variables (p < ,05000). La correlación positiva
(0.21) nos indica que, a mayor tiempo de evolución de la
enfermedad, mayor será el tiempo de evolución de la fatiga
(tabla 6).
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Tabla 1: Distribución de pacientes según
grupo de edades.
Fuente: Cuestionario. |
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Tabla 2: Forma clínica de la enfermedad.
Fuente: Cuestionario. |
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Tabla 3: Tiempo de Evolución (Promedio)
de aparición de la EM.
Fuente: Cuestionario. |
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Figura 1: Distribución según sexo. |
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Tabla 4: Tiempo de Evolución (promedio)
de aparición de la fatiga. |
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Tabla 5 |
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| Tabla 5B |
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Tablas 5- 5B: Análisis estadístico de la
Fatiga en EM. A: antes del tratamiento D:
después del tratamiento. |
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Tabla 6: Correlación: tiempo de evolución
de la enfermedad y tiempo de evolución de la
fatiga. |
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Figura 2: Wilcoxon Signed Ranks Test. |
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a. FatigaD < FatigaA
b. FatigaD > FatigaA
c. FatigaD = FatigaA |
- Predominaron las edades entre 20 y 60 años
y el sexo femenino.
- La forma clínica Secundariamente Progresiva fue la de
mayor incidencia, con más de 6 meses de evolución de la
fatiga.
- Al comparar los resultados de las evaluaciones de la
escala de impacto de la fatiga antes y después de realizado
el tratamiento con campos magnéticos, produjo mejoría del
síntoma fatiga en este grupo personas con Esclerosis
Múltiple.
Recomendaciones
Recomendamos la utilización de campos magnéticos en
pacientes con EM que presentan fatiga.
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