La evaluación neuropsicológica en la Cirugía de
Epilepsia
Dra. Alma Rosa Martínez-Rosas1, Dra.
Ana Luisa Sosa-Ortiz2, Dr. Mario López-Gómez3,
Dr. Mario Alonso-Vanegas4, Dr. Miguel Ángel Celis4
Resumen
Desde la década de los sesenta se han desarrollado sistemas
objetivos de evaluación de las funciones superiores, con el fin
de poder establecer el estado cognoscitivo de los pacientes
candidatos a cirugía de epilepsia, para lo cual, la evaluación
neuropsicológica se lleva a cabo mediante la utilización de
instrumentos idóneos que permitan identificar la disfunción
cerebral y tomando en cuenta los siguientes aspectos: a)
establecer el estado cognoscitivo global, b) orientar en la
lateralización de la disfunción cerebral, c) predecir el riesgo
de deterioro o mejoría cognoscitiva, con base en las funciones
preservadas y en las funciones alteradas, d) y después de la
cirugía, describir el estado cognoscitivo del paciente mediante
valoraciones periódicas, con el fin de tener un control
evolutivo del funcionamiento neuropsicológico proporcionando de
forma precisa e integrada los efectos que la intervención
quirúrgica produce en el funcionamiento cognoscitivo de los
pacientes. La evaluación neuropsicológica es un proceso
integrado que requiere de varias horas para ser completado, por
lo que es importante que esta se realice sin el conocimiento
previo de los hallazgos de imagen y/o electroencefalográficos,
ya que esto podría sesgar la exploración y los resultados al no
ser posible la identificación de otras posibles alteraciones
cognoscitivas, o bien, se corre el riesgo de suponer la
existencia de patología cerebral donde no la hay. En este
artículo se describen los aspectos teórico-metodológicos de la
exploración neuropsicológica en el área de cirugía de la
epilepsia.
Palabras clave: Cirugía de
epilepsia, Evaluación neuropsicológica, Funciones cognoscitivas,
Lateralización del foco epiléptico, Lenguaje.
Abstract
Since the decade of the sixties objective systems of evaluation
of the superior functions have been developed with the purpose
of being able to establish the cognitive state from the patients
candidates to epilepsy surgery, for that, the neuropsychological
evaluation is made by means of the use of suitable instruments
that allows to identify the cerebral dysfunction and taking into
account the following aspects: a) to establish the global
cognitive state, b) to guide in the lateralization of the
cerebral dysfunction, c) to predict the risk of deterioration or
cognitive improvement, with base in the preserved functions and
in the altered functions, and d) after the surgery, to describe
the patient’s cognitive state by means of periodic evaluations,
with the purpose of having an evolutionary control of the
neuropsychological functioning, providing in a precise and
integrated way the effects that the surgical intervention
produces in the cognitive functioning of the patients. The
neuropsychological evaluation is an integrated process that
requires of several hours to be completed, for that, it is
important that this is carried out without the previous
knowledge of the discoveries of image and/or
electroencephalographic methods, since this could slant the
exploration and the results, when it is not possible the
identification of other possible cognitive alterations, or, one
runs the risk of supposing the existence of cerebral pathology
where there is not. In this article the theoretical-methodological
aspects of the neuropsychological exploration are described in
the area of epilepsy surgery.
Key words: Epilepsy Surgery,
Neuropsychological Evaluation, Cognitive Functions,
Lateralization of the Epileptogenic Foci, Language.
Rev. Ecuat. Neurol. Vol. 15, No 2-3, 2007
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Introducción
La epilepsia es una de las patologías neurológicas de mayor
incidencia en la población mexicana. Aproximadamente de uno
a dos millones de mexicanos padecen esta enfermedad y hasta
en un 30% de los pacientes su sintomatología no remite
a pesar de un tratamiento apropiado con medicamentos
antiepilépticos.1
Para este grupo de pacientes, el tratamiento
quirúrgico se considera una opción terapéutica aceptable. El
objetivo de la cirugía de epilepsia es la eliminación o
sustancial reducción de las crisis sin producir efectos
perjudiciales para el paciente. Este padecimiento afecta
principalmente a adultos jóvenes, además, tiene importantes
implicaciones psicológicas y sociales; ya que le impide al
individuo realizar sus capacidades y repercute en su calidad
de vida y socialización.2
En los últimos 40 años se ha producido un
avance considerable sobre los efectos de la epilepsia en las
funciones cognoscitivas, desarrollándose sistemas objetivos
de evaluación de las funciones superiores con el fin de
poder establecer el estado cognoscitivo de los pacientes
candidatos a cirugía de epilepsia.
Es interesante destacar que la evaluación
neuropsicológica no es útil en el diagnóstico de la
epilepsia, pues este se realiza a partir de criterios
cínicos y electroencefalográficos. La exploración
neuropsicológica indica el estado cognoscitivo global del
paciente, poniendo de manifiesto sus destrezas y sus
deficiencias.3
Otro hecho que cobra relevancia es el
carácter multifactorial de las alteraciones cognoscitivas.
Existen diferentes variables, tales como etiología de las
crisis, tratamiento farmacológico, edad de inicio, tipo de
crisis, duración de la enfermedad, frecuencia de las crisis
y limitaciones académico-culturales, por lo cual, las
alteraciones cognoscitivas en esta patología son variables y
pueden ser, desde muy severas, o bien, no identificarse
alteraciones significativas.4 De este modo, en las personas
con retraso mental puede encontrarse inmadurez en el
desarrollo de ciertos dominios cognoscitivos, mientras que
en pacientes donde la epilepsia es la manifestación de una
enfermedad cerebral focal, los defectos en la memoria pueden
ser la única evidencia de alteraciones cognoscitivas.5, 6
Todo ello convierte a la evaluación neuropsicológica en un
proceso multivariado que requiere varias horas para ser
completado, pero que es imprescindible para conocer el
estado cognoscitivo del paciente,3 por lo que en este
trabajo se describen los aspectos teórico-metodológicos
generales para realizar un estudio neuropsicológico pre y
postquirúrgico.
Objetivos de la exploración
neuropsicológica
La exploración neuropsicológica se efectúa tomando en cuenta
los siguientes aspectos:
a. Establecer el estado cognoscitivo global.
b. Orientar en la lateralización del cerebral.
c. Predecir el riesgo de deterioro o mejoría cognoscitiva,
con base en las funciones preservadas y en las funciones
alteradas.
d. Después de la cirugía, describir el estado cognoscitivo
del paciente mediante valoraciones periódicas, con el fin de
tener un control evolutivo del funcionamiento
neuropsicológico.7
Uno de los aspectos más relevantes de la
evaluación neuropsicológica, que escasamente ha sido
documentado y se realiza al término de la misma, es el
consejo y orientación pre y postquirúrgico al paciente y sus
familiares, proceso en el que se informa sobre los posibles
riesgos de afección cognoscitiva, considerando el nivel de
funcionamiento premórbido y la asistencia sobre el impacto
emocional que conlleva la cirugía.
Principios generales del procedimiento de
evaluación
Aunque son muchos los centros en los que se lleva a cabo una
evaluación neuropsicológica como parte de la evaluación
prequirúrgica de estos pacientes,8 es grande la diversidad
concerniente al uso que se le da a los datos
neuropsicológicos, de manera que una misma información es
altamente valorada en algunos centros, mientras que en otros
es totalmente ignorada.9 Actualmente hay distintos
protocolos que habitualmente se utilizan en los centros de
cirugía de epilepsia, de tal manera que se ha intentado
describir el perfil del paciente epiléptico. En la mayor
parte de los estudios existe la tendencia a explorar las
funciones cognoscitivas en función de las áreas cerebrales
implicadas, por ejemplo, es frecuente encontrar que en la
epilepsia del lóbulo temporal se estudie la función de
memoria, o en el caso de la epilepsia del lóbulo frontal las
funciones ejecutivas, sin embargo, esto limita el estudio
neuropsicológico, pues no se tiene una apreciación global
del funcionamiento cognoscitivo.
Por este motivo, es necesario entonces que la
exploración neuropsicológica en el paciente con epilepsia se
realice sin el conocimiento previo de los hallazgos de
imagen y/o electroencefalográficos, ya que esto podría
sesgar los resultados al no ser posible la identificación de
otras posibles alteraciones cognoscitivas, o bien, se corre
el riesgo de suponer la existencia de patología cerebral
donde no la hay.
En la determinación del foco epiléptico, la
evaluación neuropsicológica contribuye proporcionando una
información que complementa, ya sea confirmando o
contradiciendo, los hallazgos obtenidos por medio de otras
técnicas. Si los resultados neuropsicológicos indican un
déficit funcional focal, que coincide con datos similares
proporcionados por instrumentos electrofisiológicos o de
neuroimagen, la confianza en que la localización del foco
epiléptico es correcta se ve incrementada. Cuando, por el
contrario, los datos neuropsicológicos son discrepantes con
los obtenidos mediante otras técnicas, puede estar
reflejando una disfunción significativa que se extiende más
allá del área epileptógena. También puede ocurrir que los
resultados neuropsicológicos sugieran una localización en el
hemisferio opuesto al demostrado por neuroimagen o el EEG.
En este caso, tal discrepancia apuntará a una organización
cerebral anómala que deberá ser confirmada con la prueba de
Wada.10
La complejidad de la exploración y del
diagnóstico de las actividades mentales superiores requiere
un enfoque integrado. Por una parte, implica la suma de
todos los datos del paciente, desde la historia clínica de
sus antecedentes médicos y de personalidad y las
observaciones de conducta, hasta los datos aportados por los
tests estandarizados, sin olvidar los datos neurológicos
médicos generales y complementarios (TAC, IRM,
etc.).11
Por otra parte, una adecuada valoración
neuropsicológica requiere de la exploración global de las
funciones cognoscitivas, posteriormente con base en una
hipótesis diagnóstica planteada se aplican pruebas
específicas para la exploración de aquellas funciones que
resultan alteradas, para lo cual existen diversas
orientaciones y métodos, entre los que se encuentran las
baterías estandarizadas, o bien, una opción flexible en la
que se seleccione un conjunto de pruebas que se adapten a
los problemas y necesidades específicas de cada caso.12 De
cualquier manera, al utilizar un instrumento que permita
investigar las capacidades cognoscitivas del sujeto de forma
ordenada y sistematizada, se debe conocer el entorno
sociocultural del individuo para adecuar e interpretar en
forma correcta el instrumento exploratorio utilizado.13
Algunas consideraciones para la
exploración neuropsicológica postquirúrgica
Una de las contribuciones más valiosas que la
evaluación neuropsicológica proporciona al programa de
cirugía de epilepsia es la comprensión precisa e integrada
de los efectos que la intervención quirúrgica produce en el
funcionamiento cognoscitivo de los pacientes. Para ello,
estos deben ser evaluados antes y después de la
intervención, no realizándose evaluaciones en el período
postoperatorio agudo.14, 15
La comparación de ambas evaluaciones permite
conocer la morbilidad neuropsicológica asociada con la
resección quirúrgica; además, identifica aquellas funciones
que no se ven afectadas o que incluso mejoran con la
intervención.16 Se ha estimado que dentro de los primeros
tres meses de recuperación postquirúrgica existen cambios
transitorios en el funcionamiento cognoscitivo, los que a
seis meses de la intervención son más o menos permanentes,
sin embargo, los cambios más importantes pueden ocurrir
hasta un año después de la misma.17
Para evitar posibles efectos de aprendizaje,
en la evaluación neuropsicológica postoperatoria deben
aplicarse test o tareas que sean equiparables en relación al
contenido de los ítems y procedimiento de evaluación
empleados en el estudio preoperatorio.
Por otra parte, la comparación de las
evaluaciones pre y postoperatorias permite establecer los
patrones esperados de cambio cognoscitivo asociado con la
cirugía, así como los factores de riesgo de deterioro
cognoscitivo.16
Esta información hace posible conocer con
anterioridad la probabilidad de que un determinado paciente
experimente un deterioro de sus capacidades cognoscitivas
como resultado de la intervención quirúrgica, por lo que
deberá tenerse en cuenta durante el proceso de selección de
los candidatos a cirugía.
Otros estudios complementarios
Las funciones más extensamente estudiadas han sido el
lenguaje y la memoria, con una mayoría de investigaciones
centradas en la lobectomía temporal.
Cuando se planea resecar parte del lóbulo
temporal para controlar la frecuencia de las crisis, existe
una especial preocupación por los efectos que tal
intervención pueda producir en la función del lenguaje y la
memoria. En este sentido, una labor fundamental es
determinar con anterioridad a la cirugía qué hemisferio es
el dominante para el lenguaje, pudiendo utilizar para ello
técnicas no invasivas, como el test de escucha dicótica,18 o
bien, invasivas, como la prueba de Wada, que también permite
determinar de forma general la reserva hemisférica funcional
para la memoria.19 Asimismo, con el objetivo de preservar la
función del lenguaje, se emplean distintos procedimientos,
como la realización de mapas funcionales para orientar a
resecciones restringidas anatómicamente.20, 21
Conclusiones
La evaluación neuropsicológica en la cirugía de epilepsia
desempeña un papel importante, como se ha mencionado, la
obtención de una línea base (evaluación preoperatoria) es
necesario para establecer las consecuencias y resultados en
el funcionamiento cognoscitivo tras la intervención
quirúrgica; asimismo, evaluaciones periódicas tras la misma,
permiten determinar la evolución neuropsicológica de estos
pacientes.
Un adecuado diagnóstico neuropsicológico
permite determinar la disfunción cerebral y orientar la
localización del foco epiléptico, con base en las funciones
preservadas y en las funciones alteradas, por lo cual, toda
evaluación neuropsicológica requiere de la aplicación de
instrumentos que permitan explorar de forma general y
específica el funcionamiento cognoscitivo, asimismo, los
instrumentos utilizados deben de adaptarse al contexto
sociocultural del paciente para su adecuada interpretación.
Finalmente, es importante que la evaluación
neuropsicológica se realice sin el conocimiento previo de
estudios de electroencefalográficos y/o de neuroimagen, ya
que esto podría sesgar la exploración orientada sólo hacia
el área cerebral disfuncional y limitar en el conocimiento
del funcionamiento cognoscitivo global, al no ser viable la
identificación de otras posibles alteraciones.
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