Malformaciones vasculares de la médula espinal
Dr. Víctor Paredes1, Dr. Braulio Martínez2.
Resumen
Las malformaciones vasculares congénitas son conocidas desde
hace mucho tiempo como entidades raras. La prevalencia de
malformaciones vasculares del cordón espinal es alrededor
del 16%. Las malformaciones arteriovenosas (MAV) espinales
son un grupo heterogéneo de lesiones que puede alterar la
función de la médula espinal, por lo que son consideradas
como una causa tratable de mielopatía.
De acuerdo a la localización se las clasifica en durales,
intradurales, extradurales, y complejas, teniendo cada una
de ellas una suplencia arterial diferente. Según la anatomía
patológica se las clasifica en angiomas cavernosos,
hemangiomas capilares y lesiones arteriovenosas (AV). Las
manifestaciones clínicas de las MAV espinales se expresan
como déficits neurológicos agudos, causados principalmente
por sangrado, o subagudos, que se caracterizan por una
mielopatía en forma de paraparesia de instauración aguda o
progresiva, asociada a trastornos sensoriales y disfunción
urinaria, intestinal, y sexual, dependiendo del sitio de
afección, que puede ser desde los segmentos cervicales hasta
los lumbares. Las lesiones vasculares espinales más comunes
en adultos y ancianos son las fístulas arteriovenosas
espinales durales, que predominan en el sexo masculino y
representan el 56% de las malformaciones vasculares
espinales.
Tras la sospecha clínica, el diagnóstico se establece,
habitualmente, por resonancia magnética (RM), lo que conduce
a la realización de angiografías medulares selectivas que
permiten determinar el tipo y subtipo de malformación
vascular medular y, en función de ello, establecer la
indicación terapéutica más adecuada. El tratamiento de
rehabilitación precoz posibilita una recuperación funcional
aceptable.
Abstract
Congenital vascular malformations are largely known as rare
entities. The prevalence of vascular malformations of the
spinal cord is around 16%. Spinal arteriovenous
malformations (AVM) are a heterogeneous group of lesions
that may impair spinal cord function, and can be considered
as a treatable cause of myelopathy.
According to localization they are classified as: dural,
intradural, extradural, and complex, each one with a
different arterial nutrition. According to the pathological
anatomy it classifies in: cavernous angiomas, capillary
hemangiomas and AV lesions.
The clinical manifestations of the spinal AVM are acute
neurological deficits caused mainly by bleeding, or a
subacute myelopathy, presenting as an insidious onset
paraparesis associated with sensorial, intestinal, sexual
and urinary dysfunction, based on the level (cervical to
lumbar) of the lesion. The most common spinal vascular
lesion in adults and elderly are dural arteriovenous
fistulas prevalent in men and representing 56% of spinal
vascular malformations.
After clinical suspicion, diagnosis is made by magnetic
resonance imaging (IRM) which leads to selective medullary
angiographies in order to determine type and subtype of
medullary vascular malformation and, therefore, establish
the most appropriate treatment..
Early rehabilitation permits acceptable functional recovery.
Rev. Ecuat. Neurol. Vol. 15, No 1, 2006
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Caso clínico
Paciente mujer de 58 años de edad, sin antecedentes
patológicos de importancia, es admitida al hospital el 12 de
abril de 2005 por cuadro que se presenta en la mañana,
mientras tomaba una ducha, en el que experimenta dolor
súbito creciente en área occipital izquierda y cervical
adyacente, asociado a sensación parestésica y debilidad
progresiva del brazo, que en pocos minutos se va extendiendo
hacia la pierna izquierda. La exploración inicial demostró
la presencia de una hemiparesia izquierda 2/5 inicial, con
abolición de la sensibilidad profunda homolateral asociada a
trastorno de sensibilidad superficial del lado derecho con
nivel topográfico cervical, con compromiso de esfínteres
vesical y rectal. Cuadro clínico evoluciona en el plazo de
las primeras 24 horas hacia una cuadriplejía completa con
nivel sensorial C3-C4, con signos de insuficiencia
respiratoria restrictiva, por lo que se hace necesaria la
realización de una traqueostomía temprana. La paciente
fallece aproximadamente a los dos meses del inicio de su
cuadro.
Los hallazgos de los estudios realizados: resonancia
magnética nuclear (RMN) y angiotomografía cerebral son los
que se indican en las figuras adjuntas.
Discusión
Las malformaciones vasculares congénitas son conocidas desde
hace mucho tiempo como entidades raras, sin embargo, en el
sistema vascular periférico, son más frecuentes que las
malformaciones cardíacas.1
La prevalencia de malformaciones vasculares del cordón
espinal es alrededor del 16%. La proporción de MAV espinales
y cerebrales varía en el rango de 1:4 a 1:8.2
Las MAV espinales son un grupo heterogéneo de lesiones que
pueden alterar la función de la médula espinal,3 por lo que
son consideradas como una causa tratable de mielopatía.4 Las
MAV medulares pueden ser categorizadas como: MAV del cordón
espinal, fístulas AV del cordón espinal (intradurales),
fístulas AV durales, y MAV que ocurren fuera de la médula
pero drenan dentro de las venas epidurales (paravertebral o
vértebro-vertebral).5 Los subtipos patológicos incluyen:
angiomas cavernosos, hemangiomas capilares y lesiones AV.6
La mayoría de MAV y fístulas del cordón espinal se presentan
con déficits neurológicos agudos causados por una incidencia
de sangrado, o con déficits neurológicos subagudos.5 Las
causas suelen ser post-traumáticas seguidas a injuria
directa o iatrogénica; o congénitas.3-7
Una mielopatía en forma de paraparesia progresiva en un
varón de edad media, debe obligar a la sospecha diagnóstica
de MAV espinal y a la realización de estudios diagnósticos (RM
y angiografía) de forma rápida.
En el momento del diagnóstico, la mayoría de los pacientes
ya presentan problemas miccionales, pérdida de fuerza y
trastornos sensitivos en los MMII, debido al retraso en los
tiempos diagnósticos, que llegan a ser de hasta 15 meses de
media (intervalos de 1-850 semanas) en algunas series.
Tras la sospecha clínica, el diagnóstico se establece,
habitualmente, por RM, lo que conduce a la realización de
angiografías medulares selectivas.8-9
La morfología y arquitectura detectadas en la angiografía
permiten determinar el tipo y subtipo de malformación
vascular medular y, en función de ello, establecer la
indicación terapéutica más adecuada.
El tratamiento rehabilitador precoz posibilita una
recuperación funcional aceptable.9
Fístulas arteriovenosas espinales durales
Las fístulas arteriovenosas espinales durales son las más
comunes lesiones espinales vasculares en los adultos y
ancianos, predominando en el sexo masculino.4 Representan el
56% de las malformaciones vasculares.3
Las fístulas arteriovenosas durales intracraneales con
drenaje venoso perimedular pueden ser considerados
trastornos relacionados.
Las fístulas arteriovenosas durales con drenaje venoso
perimedular, típicamente se manifiestan como una mielopatía
progresiva, normalmente es una lesión de bajo flujo
alimentada por las arterias meningo-radiculares y se
localiza en la dura, en la unión craneoespinal, o entre T3 o
T4 y S2.4
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Tabla 4. Clasificación de malformaciones
arteriovenosas espinales basada en la suplencia
arterial. |
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El principal mecanismo fisiopatológico responsable para los
defectos neurológicos vincula la hipertensión en el plexo
venoso perimedular, que puede ser producido por una fístula
AV dural craneal o espinal que tiene acceso o conexión con
el sistema venoso del cordón espinal. El resultado de la
anastomosis entre la circulación arterial y la venosa (hacia
el plexo venoso coronal), que normalmente drena al
parénquima del cordón espinal, es una hipertensión relativa.
La hipertensión venosa puede ser transmitida a las venas
intrínsecas del cordón espinal, resultando en reducción del
gradiente de presión arteriovenoso intramedular y, en última
instancia, produce una mielopatía congestiva, la cual
progresa desde edema a isquemia, infarto y necrosis.8-10
El estancamiento del flujo sanguíneo y la hipoxemia crónica
resultante de la disminución de perfusión conduce a una
necrosis progresiva de la médula.8
El cuadro clínico se presenta con signos y síntomas que
están relacionados a una disfunción en el cordón espinal
torácico inferior y en el cono, no relacionable con la
localización del shunt. Comúnmente los signos en las
extremidades inferiores incluyen incremento en los reflejos
tendinosos profundos, clonus, pérdida de sensibilidad al
dolor y temperatura, y disminución de la sensibilidad de la
posición articular. Las DAVFs espinales cervicales son raras
y pueden presentarse con radiculopatía cervical o HSA.
Los pacientes con fístula arterio-venosa dural espinal son
predominantemente varones quienes presentan en su 4ta a 6ta
década una mielopatía torácica y/o lumbar lentamente
progresiva.3-10
La actividad o maniobras que aumentan la
presión intrabdominal a menudo agravan los síntomas. Algunos
pacientes desarrollan un rápido agravamiento de su
mielopatía sobrepuesta a un curso lentamente progresivo. Las
DAVFs espinales raramente se presentan como hemorragia
espinal.
La queja expresada con mayor frecuencia por los pacientes es
la debilidad de las piernas en un 40% de casos. Dolor
radicular o en la parte baja de la espalda fue el síntoma
inicial en 18%. Otro síntoma frecuente de presentación
inicial es la paraparesia con disturbios sensoriales.
Parestesias en silla de montar y/o en extremidades
inferiores a menudo se desarrollan en asociación con
disfunción sexual, urinaria e intestinal.
Las DAVFs espinales tienen un curso progresivo a menos que
se traten. Pueden llegar a producir el Síndrome de Foix
Alajouanine como resultado de trombosis vascular progresiva
y mielopatía necrótica.
En la mayoría de los pacientes hay un retraso largo entre la
presentación y el diagnóstico tal es así que solo 1/3 se
diagnostican dentro del primer año del ataque de los
síntomas y 2/3 a los 3 años.3
Las DAVFs intracraneales con drenaje venoso espinal pueden
presentarse con una mielopatía torácica o cervical
especialmente cuando el drenaje se hace a través de las
venas perimedulares.
El diagnóstico imagenológico se lo realiza
actualmente con RMN, los hallazgos típicos son una
hipointensidad periférica en T2 que está delimitada por una
hiperintensidad en T2 dentro de un cordón medular hinchado.
Los vasos perimedulares tortuosos, grandes, e imagen como de
un cordón inflado son comunes pero pueden ser no evidentes.
A menudo el gadolinium ayuda a mejorar el reconocimiento de
los vasos tortuosos.
La identificación del sitio de la fístula con Angio RMN
coronal o axial previo a la angiografía espinal, es un gran
avance sobre todo en pacientes viejos con enfermedad
ateroesclerótica y arterias tortuosas.
El curso de las DAVFs es progresivo por tanto todas deben
ser tratadas. Terapia endovascular con adhesivos líquidos, o
ligadura quirúrgica de la vena de drenaje han resultado ser
procedimientos eficaces con resultados duraderos. La
embolización no se recomienda por la recurrencia sintomática
alta.
Luego del cierre de la fístula el dolor de espalda o
radicular desaparece inmediatamente, la función motora se
normaliza y luego la sensitiva, la disfunción urinaria,
sexual e intestinal son las últimas en mostrar mejoría.3
Malformaciones arteriovenosas intradurales
1. Malformaciones arteriovenosas espinales intramedulares:
En contraste de la presentación crónica que se encuentra en
pacientes con DAVFs espinales, AVFs perimedulares, y AVFs
epidurales, los pacientes con MAV espinales intramedulares
se presentan con un sangrado en la 2da o 3ra década de la
vida. La hemorragia puede ser también subaracnoidea, o
dentro del cordón espinal (hematomielia). Las SCAVMs
intramedulares pueden también presentarse como un inicio
subagudo de un déficit neurológico sin clínica o evidencia
de imagen de un sangrado. Tienen una preponderancia por los
varones (70%); en las mujeres el sangrado ocurre a menudo
durante el embarazo, y el embarazo puede agravar un déficit
neurológico ya existente.
La hemorragia medular causa severo dolor en combinación con
disfunción medular, seguidos por cefalea y signos de
irritación meníngea. Una hemorragia espinal puede ser
confundida por un sangrado cerebral. Episodios repetidos de
hemorragia resultan en nuevos déficits o agravamiento de los
ya existentes.3-10
En los estudios de imagen las SCAVMs intramedulares tienen
un nido que puede ser indentificado por RMN; los vasos
perimedulares agrandados, tortuosos son a menudo evidentes
en la RMN debajo y sobre el nido. Una hiperintensidad
central en T2 puede ser evidente dentro del cordón espinal
debajo y sobre el nido. Si el paciente ha tenido un sangrado
anterior los productos subagudos o crónicos de la sangre
pueden estar presentes dentro del cordón espinal.
Difícilmente la trombosis espontánea en el drenaje venoso
puede ser detectada en el estudio de RMN de pacientes
sintomáticos. Las SCAVMs intramedulares se alimentan por la
arteria espinal anterior (radículo-medular) o por la arteria
espinal posterior (radículo-pial).
El agrandamiento de las ramas alimentadas denota un
suministro directo al nido.
El primer paso en el tratamiento de estas lesiones es la
embolización con adhesivo líquido. Las embolizaciones
específicas parciales pueden ser una opción para
malformaciones incurables sobre todo si hay un aneurisma en
el pedículo nutricio. El tratamiento quirúrgico está
reservado para aquellas lesiones que son tratadas en forma
incompleta por embolización y cuando la malformación
residual sea accesible.3
2. Fístula Arteriovenosa espinal perimedular:
Clínicamente se presentan como una mielopatía progresiva que
está relacionada a la congestión venosa similar a la DAVFs
espinal; esta presentación es más común en pacientes de edad
media con fístulas de bajo flujo (tipo I o II); las AVFs de
alto flujo (tipo III) pueden presentarse agudamente con una
hemorragia subaracnoidea, estas fístulas de alto flujo son
vistas principalmente en niños y adultos jóvenes.
En los estudios de imagen en la fístulas de bajo flujo se
aprecia una hiperintensidad en T2 dentro de un cordón
espinal hinchado, los vasos perimedulares agrandados pueden
o no ser evidentes dentro del espacio subaracnoideo; los
hallazgos en RMN pueden ser indistinguibles de DAVFs
espinal.
Las fístulas espinales de alto flujo son fáciles de
reconocer en la RMN por que los vasos prominentes se hacen
evidentes sobre la cara externa del cordón medular.
La fístula de bajo flujo angiográficamente puede ser difícil
de reconocer porque la arteria radiculo-medular que la
alimenta está solo ligeramente agrandada y el shunt es
lento. El sitio de la fístula a menudo sub-pial e incluido
dentro del cordón puede ser evidente como un sutil cambio
del calibre entre la arteria nutricia y la tortuosa vena
espinal anterior que eventualmente drena a través de venas
radiculares.
Las fístulas perimedulares de alto flujo usualmente tienen
múltiples vasos nutricios agrandados piales o medulares con
un shunt rápido a través de una simple fístula dentro de una
vena perimedular ectásica.
El tratamiento de las fístulas perimedulares grandes depende
de la citoarquitectura, las gigantes de alto flujo que son
vistas en niños y adultos jóvenes son mejor manejadas por
tratamiento endovascular.
Las de bajo flujo que son vistas en pacientes de edad media
usualmente requieren cirugía.3
Fístula arteriovenosa epidural
Las fístulas arteriovenosas espinales epidurales (extradural)
(EAVFs) son shunts desde arterias segmentarias a las venas
paravertebral y epidural; este tipo de fístulas pueden estar
asociadas con neurofibromatosis tipo 1, y teratomas
espinales.
Las EAVFs espinales de manera similar a las DAVFs espinales
pueden producir una mielopatía por congestión venosa y
raramente producen hemorragia.
La mayor parte del tiempo las EAVFs espinales causan una
mielopatía compresiva como causa directa del agrandamiento
de las venas epidurales.
Las características de las EAVFs espinales en RMN dependen
de la localización de la fístula y del patrón de drenaje
venoso concomitante. Si hay reflujo dentro de las venas
perimedulares lo cual es relativamente infrecuente, la RMN
puede presentar una hiperintensidad en T2 dentro del cordón
espinal. Comúnmente los canales vasculares adicionales en el
espacio epidural, foramen intervertebral, o espacio
para-espinal pueden ser evidentes.
El reflujo en las venas perimedulares debe investigarse
sobre todo cuando el flujo prominente demostrado en RMN se
anula en el espacio subaracnoideo y aumenta la señal de T2
en el cordón medular. La demostración del suministro
especial normal al cordón medular es importante para apoyar
el diagnóstico de una localización extradural del shunt.
Por la diversa morfología y variedad de efectos clínicos de
la EAVFs espinal se necesita una aproximación
individualizada para el tratamiento. Se ha recomendado
tratamiento endovascular con adhesivo líquido para EAVFs
espinales sintomáticas balones, coils o ambos también pueden
ser considerados para el tratamiento.3
Malformación arteriovenosa metamérica o espinal compleja
Las MAVs del cordón espinal complejas o metaméricas
involucran un derivado mesodérmico y ectodérmico a lo largo
de un dermatoma. El compromiso del cordón medular puede
variar desde una simple fístula a una malformación compleja.
El hueso adyacente, los músculos paraespinales y el tejido
subcutáneo pueden estar involucrados en un grado variable.
Las MAVs espinales metaméricas son preferencialmente vistas
en niños y adultos jóvenes y es muy común que se presenten
con déficit neurológico progresivo; representan el 10% de
las MAVs espinales.
El tratamiento es difícil e involucra embolización, cirugía
o una combinación de las dos.3-11
Angiomas Cavernosos
Los angiomas cavernosos que afectan la médula espinal son
más a menudo intramedulares. Un defecto genético autosómico
dominante con penetrancia variable, debería ser sospechado
como un factor causal en los casos familiares.
Las malformaciones cavernosas de la médula espinal son
patológicamente idénticas a los angiomas cavernosos
intracraneales. Los hallazgos de imagen en RMN son también
característicos, con un margen hipointenso e intensidad de
señal heterogénea, anormalidades que se presentan sobre T1 y
T2, imágenes que representan productos sanguíneos de
diferente edad. Gliosis, edema, o cavitación (siringomielia)
adyacente a la lesión pueden causar intensidad de señal
anormal en el parénquima que rodea al cordón espinal.6
Hemangiomas Capilares
Los hemangiomas capilares de la médula espinal son raros
pero son más a menudo extramedulares y también intradurales
o extradurales. Las imágenes de RMN pueden demostrar una
masa fuertemente reforzada y bien demarcada en el espacio
extramedular. El hemangioma capilar es difícil de
diferenciar de un neurinoma o meningioma si no hay áreas de
vacío de señal. El análisis patológico de estas lesiones es
virtualmente idéntico al hemangioma capilar.6
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