Hemorragias Cerebrales Lobares. Resultados Quirúrgicos
Dr. Angel J. Lacerda-Gallardo*, Dr. Hector
Salazar-Ferrer**, Dra. Daisy Abreu-Pérez.***, Dra. Amarilys
Ortega-Morales.*
Servicios de Neurocirugía*, Neurología** y Unidad de
Cuidados Intensivos de Pediatría***, Hospital General Docente “Roberto
Rodríguez”. Morón. Ciego de Ávila, Cuba.
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Correspondencia:
Dr. Angel Lacerda,
Departamento
de Neurocirugía. Hospital General Docente “Roberto
Rodríguez”. Morón. C.P: 67210. Ciego de Ávila. Cuba.
Email:
ajlacerda@cmishmrn.cav.sld.cu
RESUMEN:
Introducción:
Las enfermedades cerebrovasculares, constituyen la 3ra causa de muerte en
Cuba y en gran parte de los países industrializados. Las hemorragias
intracerebrales espontáneas (HICE), constituyen entre el 15-30 % de todas
las enfermedades cerebrovasculares hemorrágicas.Aunque las HICE,
constituyen causas menos frecuentes de ictus que los infartos cerebrales,
éstas son fatales con una mayor frecuencia, al tiempo que los sitios de
localización más frecuentes son referidos a los ganglios basales, cerebelo
y el puente de Varolio. En algunos casos éstos pueden ser lobares,
generalmente no relacionados con la hipertensión arterial, lo que responde
al parecer a diferentes mecanismos patogénicos. Métodos:
Se realizó un estudio descriptivo y de observación, en 20 pacientes que
fueron intervenidos quirúrgicamente en nuestro hospital, con diagnóstico
de HICE lobares, en el período comprendido entre enero y diciembre del
2000. Los casos fueron clasificados al ingreso de acuerdo al sistema de
Kanaya y los resultados de acuerdo con la escala de resultados de Glasgow.
Resultados:
En el momento de la cirugía, el 35% de los pacientes se encontraban,
conscientes o en confusión mental. La TAC se realizó al 95% de los casos.
En el 70% de los casos no pudo ser determinada la etiología. La técnica
quirúrgica más utilizada fué la evacuación a cielo abierto (80%).La
mortalidad en la serie fué del 20%.Conclusiones: La cirugía puede
constituir un método eficaz en el tratamiento de pacientes con HICE,
utilizando criterios de selección rígidos.
Abstract:
Stroke is the third cause of death in Cuba and in developed countries and
intracerebral hemorrhage represent between 15-30% of all acute stroke.
An observational descriptive study was conducted in 20 patients who had
lobar spontaneous intracerebral hemorrhages and underwent surgery in our
Service from January to December,2000. The patients were evaluated at
admission by Kanaya system and the results by Glasgow outcome scale (GOS).
arterial hypertension was the commonest risk factor (71.42 %). Computed
axial tomography (95%) and carotid angiography (75%) were the diagnostic
tests performed during the first 24 hours after receiving the patients in
our emergency services. All the patients had lobar hemorrhages between
20-60 cm3. The etiology was unknown in 70% of cases,10% showed
intracranial aneurysms, 10% brain tumours and 10% haematologic
disturbance. Open surgical techniques were used in 80% of patients.
Recombinant streptokinase was used twice during surgery to attain the
total lysis of the clot .
There were 4 deaths(20%) in the reported cases.
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Las
hemorragias intracerebrales espontaneas (HICE), representan entre el 15 y
el 30% de todos los eventos hemorrágicos intracraneales, con una
mortalidad quefluctúa entre el 25 y 30%(1-3). La evacuación quirúrgica ha
sido una propuesta terapéutica desde hace algunasdécadas, antes de la
existencia de la tomografía axial computarizada (TAC), como método
diagnóstico de primera línea. Hoy, cuando contamos con un arsenal
diagnóstico eficaz, la decisión acerca
de elegir,
entre el tratamiento conservador o quirúrgico, continúa apareciendo
controversial, por la ausencia de estudios prospectivos libres de sesgo
(4-11). En nuestro hospital, las enfermedades cerebrovasculares
constituyen la 3ra causa de muerte, y en un estudio anatomopatológico
realizado en 75 pacientes fallecidos por esta enfermedad, se encontró que
el 90.67% de las HICE, eran lobares y el 53.34%, representaban hemorragias
del hipertenso, mientras que en ninguno de los casos, se había practicado
cirugía como método terapéutico (12). Basados en estos hallazgos,
decidimos diseñar algoritmos de trabajo , que incluían la cirugía como una
modalidad de tratamiento en algunos casos seleccionados, de acuerdo con
algunos parámetros clínicos e imagenológicos. El presente estudio recoge
los resultados obtenidos en pacientes operados y que mostraban diagnóstico
de HICE lobares.
METODOS
Se realizó un
estudio descriptivo y de observación, en 20 pacientes que fueron
intervenidos quirúrgicamente en nuestro hospital, con diagnóstico de HICE
lobares, en el período comprendido entre enero y diciembre del 2000. Todos
los pacientes fueron manejados de acuerdo con un algoritmo diseñado en
nuestro servicio, para el manejo de estos casos, tomandose como criterios
quirúrgicos: 1- La existencia de deterioro neurológico progresivo, en
pacientes con diagnóstico clínico e imagenológico confirmado por TAC y en
los que se había decidido de inicio un tratamiento conservador. 2-
Pacientes con estudios de TAC en los que el volumen del hematoma se
encontró entre 20-60 cms3, calculado según la formula AXBXC/2, donde A:
representa el mayor largo del HIC, B: el mayor ancho, y C: la altura
tomada en cortes realizados a 1mm, desde que comienza a apreciarse la
hemorragia hasta que desaparece en el estudio tomográfico. El resultado de
la multiplicación dividido entre 2, nos ofrece un análisis tridimensional
del volumen expresado en cms3 (13), 3- La existencia de efecto de masa y
desplazamiento de estructuras de la línea media en la TAC o angiografía
cerebral.
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Trat. Malf. Vasc.: tratmiento
de la causa vascular de la HICE, Lav. Estrep.: Lavado con
estrptoquinasa recombinante de la cavidad del hematoma, E. T:
Exceresis Tumoral, C.C.E.C.A.: Craniostomía, corticotomía y
evacuación a cielo abierto de la HICE, P.E: Punción y evacuación. |
A todos los
pacientes, se les realizó angiografía carotídea antes de la intervención
quirúrgica y a todos los pacientes se les determinaron variabes
socio-demográficas, acordes a los objetivos de estudio. Los casos fueron
clasificados al ingredo de acuerdo al sistema de Kanaya (14) y se
estudiaron los exámenes complementarios realizados, la etiología de las
HICE, técnicas quirúrgicas empleadas y los resultados de acuerdo con
la escala de resultados de Glasgow (E.R.G)(15). Los datos
fueron obtenidos de los expedientes clínicos, mientras que para
el procesamiento de la información se utilizó, una microcomputadora
Pentium y el paquete estadístico EpiInfo, para determinar el método
aplicable a cada variable. Los resultados se expresan en tablas y figura.
RESULTADOS
La serie
estuvo constituida por 20 paciente, entre los cuales el 55.56% pertenecían
al sexo masculino y la edad promedio del grupo fué de 50.72 años. En el
momento de la cirugía, el 35% se encontraban conscientes o en confusión
mental, 20% en somnolencia,10% en estupor, 10% en coma sin herniación
cerebral, 20% en coma con efecto de masa y herniación y 5% en coma
profundo. Entre los exámenes complementarios usados, la TAC se realizó al
95% de los casos, mientras la angiografía carotídea se utilizó en el 75%.
En el 70% no se pudo determinar la etiología de las HICE, se encontraron
aneurismas intracraneales en el 10%, tumores cerebrales en el 10%,
alteraciones hematológicas del tipo de la púrpura trombocitopénica
idiopática en el 5% de los casos y trastornos de la coagulación secundaria
a una cirrosis hepática en el 5% . El 40% de los pacientes fueron operados
en las primeras 48 horas de evolución y el 30% en las primeras 24. En el
Gráfico 1, se informan las técnicas quirúrgicas utilizadas, observando la
evacuación a cielo abierto como la más empleada (80%). En 2 (10%), se
empleó la estreptoquinasa recombinante para lavar la cavidad del hematoma.
En la tabla 1, se observa la relación entre el momento en que se efectuó
la cirugía y los resultados y en la 2, se encuentra la estrecha relación
existente, entre el estado clínico en el momento de la cirugía y los
resultados. Las complicaciones presentes en la serie fueron: el edema
cerebral (40%), sépsis urinaria (25%), sépsis respiratoria y alteraciones
hidroelectrolíticas (15%), respectivamente. La mortalidad para el grupo
fué del 20% .
DISCUSION
Para
facilitar el análisis y discusión de los resultados encontrados en el
presente estudio, hemos dividido a las HICE lobares en: 1- Primarias,
cuando no hemos encontrado una causa anatómica o fisiopatológica del
sangramiento intracerebral y 2- Secundarias, cuando se encontraron
relacionadas con algunos de estos fenómenos (aneurismas, tumores,
malformaciones arteriovenosas, alteraciones hematológicas, e.t.c).El
tratamiento quirúrgico en las primeras estuvo sujeto; solamente, a los
criterios clínicos e imagenológicos expuestos anteriormente en el método.
En las segundas, existieron particularidades en el tratamiento de acuerdo
a la etiología.
En todos los
casos, las HICE lobares mostraron un volumen calculado entre los 20 y 60
cms3. El 35% de los cuales mostraba escasas alteraciones de la consciencia,
mientras que el resto presentaba algún grado de compromiso de esta. En los
primeros se tomó la decisión quirúrgica, a pesar de existir un perfil
neurológico aceptable, por el riesgo de deterioro neurológico progresivo
ante el volumen calculado del hematoma. Fueron escogidos estos pacientes,
basados en la experiencia acumulada en numerosas series clínicas
publicadas, en las que se ha encontrado, que las hemorragias
intracerebrales espontáneas pequeñas,de localización supratentorial y
volumen inferior a 20 cms3 muestran una evolución clínica satisfactoria
y buen pronóstico, sin necesidad de evacuación quirúrgica. Por
otra parte aquellas con un volumen superior a los 60 cms3, tienen un mal
pronóstico independientemente del tratamiento utilizado. Por tanto la
evidencia actual sugiere que los pacientes beneficiados con cirugía son
aquellos que presentan hemorragias con volumen calculado entre los 20-60
cms3 (11,16-20).
Además del
estudio TAC, hemos realizado angiografía carotídea, a un elevado número
de nuestros casos, al no contar con otros métodos diagnósticos
sofisticados en nuestro hospital, como son la Resonancia Magnética Nuclear
(RMN), incluyendo la técnica de eco de gradiente o la Angio-Resonancia,
que muestran una buena sensibilidad (90%) y que pueden detectar
microaneurismas de tamaño inferior a 3 mm o MAV menores de 5 mm(21), que
no son observados con la angiografía convencional. El objetivo ha sido
demostrar la etiología de las HICE, antes de tomar una conducta
quirúrgica. El hallazgo de un aneurisma intracraneal o una malformación
arteriovenosa (MAV), imprime otro matíz al problema (22-24).En estos casos
se recomienda, la craniostomía y abordaje a cielo abierto de la lesión,
para evacuar parcialmente el hematoma y así reducir la presión
intracraneal (PIC) y facilitar la disección subaracnoidea para
presillamiento del saco aneurismático, es decir tratar en un mismo tiempo
la hemorragia y su etiología . Luego del presillamiento se procedería a
evacuar el resto del hematoma (22-24).Este aspecto resulta para nosotros
de vital importancia, pués de evacuar solo el hematoma, ignorando estas
causas, se correría el riesgo de reducción de la presión transmural en la
pared del vaso o del saco aneurismático, facilitando su ruptura, lo que
implica un riesgo de mortalidad elevado.
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Tabla 1: Relación entre el momento en que se efectuó
la cirugía y los resultados. |
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I-Normal, se vale por sí solo, II-Incapacidad ligera,
necesita ayuda para algunas actividades, III-Incapacidad moderada,
necesita ayuda para todas las actividades, IV-Estado negativo. (No
presentamos ningún caso), V-Muerte. |
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Tabla 2: Relación entre el estado clínico en el
momento de la cirugía (según sistema de Kanaya ) y los resultados. |
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Grado I: Alerta o confusión, Grado III: Estupor, Grado IVa: Coma sin
herniación cerebral, Grado IVb: Coma con herniación cerebral, Grado
V: Coma profundo. |
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Consideramos
que el tiempo consumido en realizar este estudio, no ofrece mayor riesgo
de obtener un mal resultado, que sí llevamos al quirófano al paciente, sin
conocer de forma precisa la etiología de su HICE .
En aquellos que muestran procesos expansivos intracraneales,
la cirugía estuvo dirigida a la exceresis tumoral. En estos casos existen
algunos signos clínicos y tomográficos que pueden hacernos sospechar una
hemorragia intratumoral: 1- Presencia de papiledema, 2- Localización
atípica de la hemorragia (cuerpo calloso, e.t.c), 3- Captación de
contraste de forma nodular en la periferia de la HICE, 4- Presencia de
excesivo edema alrededor de la hemorragia, 5- Presencia de hemorragias a
focos múltiples y 6- Hiperdensidad anular que rodea núcleo hipodenso
(11,25).
En cuanto a
las HICE primarias, una de las posibilidades quirúrgicas, además de la
evacuación a cielo abierto, es la punción y evacuación o evacuación
esterotáctica, con lavado de la cavidad con antifibrinolíticos, en este
sentido se ha informado el uso de urokinasa y rTPA (26,27). En nuestros
casos, utilizamos estreptoquinasa recombinante de producción nacional en 2
pacientes, preparando una solución que contenía 100 ml de solución salina
al 0.9% y 1 000 000 uds de estreptoquinasa recombinante, realizando
lavados del lecho del hematoma durante el transoperatorio, y las primeras
72 horas del post operatorio, obteniendo una evolución satisfactoria y
lisis del coagulo residual, superior al 75% del volumen inicial, mostrado
por seguimiento tomográfico.
Aunque la
casuística mostrada en este estudio es pobre, según se puede apreciar en
las tablas 1 y 2, parece que los resultados presentan mayor relación con
el estado clínico en el momento de la cirugía, que con el tiempo
transcurrido desde el comienzo del cuadro hasta que se toma la decisión
quirúrgica, obteniendo mejores en los pacientes menos deteriorados
clínicamente, lo que justifica nuestra decisión de operar, a aquellos con
volumen del hematoma calculado entre 20-60 cms3, aunque su estado
neurológico sea bueno. Creemos que no es necesario esperar a que este
grupo de pacientes se deteriore neurológicamente para decidir la
intervención, pués los resultados en estas condiciones son peores. A pesar
de que la toma de decisión, para el tratamiento más eficaz en el manejo de
las HICE, continúa mostrandose controversial, quedando sin aclarar muchos
aspectos, en espera de un estudio multicéntrico formal(28,29), los
resultados encontrados en este estudio, sugieren que la cirugía en las
HICE lobares, puede constituir un armamentario terapéutico útil, en el
manejo de casos con criterios de selección rígidos.
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