Estado
actual de la citicolina en la isquemia cerebral
F.
Abad-Santos, S. Gallego-Sandín, J. Novalbos, M.A. Gálvez-Múgica
Servicio
de Farmacología Clínica. Hospital Universitario de la Princesa.
Madrid, España.
--
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CORRESPONDENCIA:
Dr. Francisco Abad-Santos. Servicio de Farmacología Clínica. Hospital
Universitario de la Princesa. Diego de León, 62.E-28006 – Madrid,
España. Publicado en REV NEUROL 2000;30:663-70 y
reproducido gracias al acuerdo de cooperación de la Federación
de Revistas Neurológicas en Español.
RESUMEN:
Introducción y objetivo. La citicolina posee efecto neuroprotector
porque reduce la lesión de las membranas neuronales, a través del
aumento de la síntesis de los fosfolípidos, y disminuye los niveles de
ácidos grasos libres En este trabajo se revisen los datos existentes
sobre la eficacia de la citicolina en el tratamiento de la enfermedad
cerebrovascular isquémica aguda y sus secuelas, tanto en animales como
en ensayos clínicos con pacientes. Desarrollo: En distintos modelos
animales, la citicolina disminuye el volumen del infarto cerebral
y las secuelas neurlógicay, y, además, potencia el efecto
producido por otros fármacos neuroprotectores. Tras el análisis de la
literatura, hemos encontrado seis ensayos clínicos aleatorizados, doble
ciegos y controlados con placebo, en los que se evalúa el efecto d ela
citicolina en pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular
agudo isquémico. En todos ellos se ha encontrado que la citicolina
disminuye las secuelas neurológicas. El hallazgo de una ventana terapéutica
amplia (24-48 horas) supone una ventaja frente a los fibrinolíticos,
que deben administrarse dentro de las primeras tres a seis horas. En
nueve ensayos controlados realizados en pacientes con secuelas de
enfermedad cerebro vascular se han apreciado diversos grados de mejoría
neurológica, aunque se requieren estudios más prolongados para ver
mejoría a más largo plazo. Conclusiones: Con los datos disponibles
podemos afirmar que la citicolina es un fármaco seguro y eficaz, si
bien se siguen realizando ensayos clínicos con amplias poblaciones de
pacientes y en los cuales se evalúa no solo el cuadro neurológico sino
también el área infartada, para corroborar su eficacia.
Summary:
Introduccion: Citicoline has a neuroprotector effect since it reduces
the lesions of nerve membranes, by increase in the synthesis if
phospholipids, and reduces the levels of dree fatty acids.
In this study we review the existing data on the efficacy of
citicoline in the treatment of acute ischemic cerebrovascular disease
and its sequelae, both in animals and in clinical trials involving
patients. Development. In
various animal models citicoline reduces the volumen of cerebral
infarction and neurological sequelae and also potentiates the effects of
other neuroprotector drugs. On analysis of the literature, we found six
randomised clinical trials, double-blind and placebo-controlled en which
the effect of citicoline was evaluated in patients who had cute ischemic
cerebrovascular accidents. In
all of these it was found that citicoline reduced the neurological
sequelae. The finding of a
brod therapeutic window (24-48 hours) gives this an advantage over the
fibrinolytic agents, which have to be given within the first three to
six hours. In further
controlled trials carried out in patients with sequele of
cerebrovascular disease different degrees of neurological improvement
were found, although studies of greater duration are required to see
improvement in a longer term. Conclusions. With
the data available, we may affirm that citicoline us a safe, effective
drug, althougth clinical trials are still underway in larger populations
of patients. In these
trials not only the neurological state but also the area of infarction
are assesed to confirm their efficacy.
____________________________________________________________________
La
citicolina o CDP-colina (citidina-5¢,difosfato
de colina) es un precursor esencial en la síntesis de fosfatidilcolina
y otros fosfolípidos de las membranas celulares [1-3]. La CDP-colinase
sintetiza in vivo a partir de
citidin-trifosfato mediante una enzima
(CDP-colina-fosfato-citidil-transferasa) que es el paso limitante en la
síntesis de fosfatidilcolina. También
participa en fundaciones metabólicas críticas como la formación de ácidos
nucleicos, proteínas y acetilcolina, y aumenta los niveles de
noradrelina y dopamina en el sistema nervioso central (SNC) [4]. La
CDP-colina se transporta a través de las membranas biológicas mediante
una hidrólisis enzimática previa, que va seguida de una síntesis
posterior y la incorporación a las membranas celulares [5]. Cuando se
administra por vía oral, se hidroliza en el intestino, se absorbe rápidamente
como colina y citidina, se
resintetiza en el hígado y
otros tejidos,y, posteriormente, entra en las vías metabólicas de la
CDP-colina [6]. La citicolina es utilizada de forma eficaz por las células
cerebrales para sintetizar lípidos de membrana, donde no sólo
incrementa la síntesis de fosfolípidos sino que, además, inhibe su
degradación. En ratas, se ha observado que a las 24 horas de la
administración de una dosis oral marcada radiactivamente, el 0,25% de
la dosis total se encuentra en el cerebro, principalmente incorporada a
los fosfolípidos de las membranas plasmáticas [7]. La absorción del fármaco
por vía oral como por vía oral es casi tan alta como por vía
intravenosa, ya que en estudios realizados en voluntarios sanos se ha
encontrado una biodisponibilidad del 92% [2].
|
Tabla
I.
Ensayos aleatorios y doble ciegos para evaluar la eficacia de la
citicolina en la enfermedad cerebrovascular aguda (ECVA). |
|
Referencia
|
Tratamiento
(dosis diaria)
|
No. de
pacientes
|
Tipo de
Pacientes
|
Resultados
|
|
Boudoresques y Mitchel,
1980 [31]
|
Citicolina 750 mg (iv) frente a placebo durante 10 días
|
27
25
|
ECVA<48 horas
|
Mejoría de EEG y de los déficit
Neurológicos
|
|
Groas et al, 1980 [32]
|
Citicolina 250-750 mg (iv) frente a placebo durante
20 días
|
31
33
|
ECVA<48 horas
|
Mayor recuperqción del déficit motor, de la marcha
y del EEG
|
|
Corso et al, 1982 [33]
|
Citicolina 1.000 mg (iv) frente a placebo durante 30
días
|
17
16
|
ECVA en los 7-10 días
Previos
|
Mejoría de síndrome deficitario, memoria EEG y
potencias evocados
|
|
Tazaki et al, 1988 [34]
|
Citilcolina 1.000 mg (iv) frente a placebo durante 14
días
|
133
139
|
ECVA<14 días
|
Mejoría de todos los parámetros
Neurológicos evaluados
|
|
Clark et al, 1997 [35]
|
Citicolina 500 mg (vo)
frente a
Citicolina 1.000 mg (vo)
frente a
Citicolina 2.000 mg (vo)
Frente a placebo durante 42
días
|
62
66
66
65
|
ECVA<24 horas
|
La dosis de 500 mg/día y 2.000 mg/día mejoran el
resultado funcional y reducen los déficits neurológicos
a los tres meses
|
|
Clark et al, 1998 [36]
|
Citilcolina 500 mg (vo)
frente a
Placebo durante 42 días.
|
267
127
|
ECVA<24 horas
|
La citicolina mejora la recuperión a los tres meses
de los pacientes con ictus moderado o grave.
|
|
|
Durante
la isquemia, la fosfatidilcolina de las membranas celulares se degrada a
ácidos grasos libres que pueden generar radicales libres y aumentar el
daño neuronal [8]. La administración exógena de citicolina en
animales reduce la lesión de las membranas neuronales, a través de un
aumento de la síntesis de fosfolípidos, y disminuye los niveles de ácidos
grasos libres, con lo que impide la progresión de la lesión isquémica
[9,10]. Todo ello produce una mejoría de la función neurológica.
Además, citicolina aumenta la síntesis de acetilcolina [11] y
algunos autores creen que posee un efecto agonista colinérgico directo
[1]. También parece que
posee propiedades antiplaquetarias que producirián una mejoría de la
microcirculación cerebral [3,12] y efectos antiparkinsonianos a través
del aumento de la síntesis de dopamina, de la inhibición de su
recaptación y del aumento de la sensibilidad de los receptores dopaminérgicos
[1,13,14].
Este
efecto protector es específico de la citicolina y no lo producen sus
metabolitos, ya que en neuronas cultivadas la citicolina protege frente
la lesión hipóxica, a diferencia de la colina o la fosforilcolina
[15].
Debido
a estas características se postula que posee propiedades
neuroprotectoras, por lo que se ha evaluado en las enfermedades
cerebrovasculares y en otras enfermedades neurológicas como la
enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la demencia
vascular, las discinesias y los traumatismos craneoencefálicos [4].
En Europa y Japón es un fármaco ampliamente utilizado desde
hace años en pacientes con ictus o traumatismos craneoencefálicos.
Actualmente, en Estados Unidos se considera un fármaco en
investigación, pues se están realizando allí nuevos estudios con
amplias poblaciones de pacientes, para evaluar los efectos neurológicos
y sobre el tamaño del infarto cerebral de la citicolina [16].
Los
datos preclínicos y clínicos disponibles hasta hora apoyan la hipótesis
de que la citilcolina puede ser segura y eficaz en el ictus [16]. En
este trabajo, nos hemos planteado el objetivo de revisar las evidencias
existentes sobre la eficacia de la citilcolina en el tratamiento de los
accidentes cerebrovasculares agudos isquémicos y sus secuelas; para
ello, vamos a describir en primer lugar los estudios existentes en
animales y, un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado
con placebo que se llevó a cabo en Marsella entre 1979 y 1980 [31].
En
este estudio, se incluyeron 52 pacientes que habían sufrido un
accidente cerebrovascular agudo de menos de 48 horas de evolución y se
aleatorizaron a recibir tratamiento con citicolina 250 mg/8 horas en
perfusión intravenosa o placebo durante 10 días. En la evaluación
efectuada 10 días después, los pacientes tratados con citicolina
presentron una mejoría del electroencefalograma y de la recuperión de
los déficits neurológicos graves, de tal forma que el 48% de los
pacientes tratados con citilcolina estaban asintomáticos frente a sólo
el 9% de los que habían recibido placebo.
La tolerancia de la medicación fue excelente.
El
otro ensayo clínico también fue aleatorizado, doble ciego y controldo
con placebo [32]. En él se incluyeron 64 pacientes con un infarto
cerebral de menos de 48 horas de evolución que fueron tratados con
placebo o con citicolina en dosis 750 mg/día durante 10 días, seguida
de 250 mg/día durante otros 10 días o 750 mg/día durante otros tres días
250 mg/día durante cuatro días.
A los 90 días, se observó que los pacientes tratados con
citicolina presentaban una mejoría de los déficit motores, de la
fuerza muscular, de la marcha, de la sensibilidad, de las funciones
corticales superiores y del electroencefalograma. Así, consiguieron una
recuperación completa (secuelas ausentes o mínimas a los 90 días) el
52% de los tratados con citicolina frente a sólo el 24% de los
pacientes a los que se administró placebo; asi mismo, podrían andar
por sí mismos el 48% del grupo de citicolina frente a sólo el 21% de
los pacientes con placebo. Además, parecía que lo citicolina
necesitaban estar ingresados o habían muerto el 35% de los pacientes,
mientras que en el grupo placebo el porcentaje se elevaba al 61%.
En
otro ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, realizado en Italia, se
incluyeron 33 pacientes que habían sufrido un accidente cerebrovascular
en los 7-10 días previos [33]. En este estudio se excluyeron los
pacientes clínicamente muy
graves o con accidentes isquémico transitorio.
Los enfermos incluidos recibieron tratamiento con citicolina 500
mg/12 horas iv placebo durante 30 días.
En
cuanto al déficit motor, sensitivo y del lenguaje, se apreció una
mejoría del 76,5% en los pacientes tratados con citicolina y sólo del
31,3% en los tratados con placebo (p<0,01). Además, se observó una
mejoría de la memoria inmediata, de los potenciales somatosensoriales
evocados y del electroencefalograma, aunque se desconoce la significación
clínica o pronóstica que puedan tener estos hallazgos.
En
1988, Tazaki et al [34] publicaron un ensayo clínico correctamente diseñado,
con un número importante de pacientes, realizado en 63 hospitales de
Japón entre noviembre de 1982 y febrero de 1985. En este estudio se
incluyeron 272 pacientes (183 varones y 89 mujeres) que habían sufrido
un infarto cerebral agudo en los 14 días previos, confirmado con TC y
acompañado de pérdida de conciencia ligera-moderada.
Se excluyeron los pacientes con afasia total, hemorragia
subaracnoidea intracerebral y aquellos en los que se iban a realizar
intervenciones neuro-quirúrgicas. Se asignaron aleatoriamente a recibir
tratamiento de forma doble ciega con citicolina 1.000 mg/día iv o
placebo (suero salino IV) durante 14 días. El nivel de conciencia se
evaluó mediante una escala japonesa de 10 puntos y, a partir de los
siete días de tratamiento, se encontraron diferencias significativas:
mejoría del nivel de conciencia del 51% del grupo de tratamiento frente
al 33% del grupo placebo a los 14 días.
Se observó también una mayor recuperación de todos los parámetros
neurológicos evaluados y, en una escala cualitativa de mejoría global
a los 14 días, habían mejorado el 54% de los pacientes en tratamiento
con citicolina y el 29% del grupo placebo.
Sin embargo, en un análisis de subgrupos se encontró que no
existían diferencias en la mejoría de los pacientes con edema
cerebral. El tratamiento
fue muy bien tolerado y la incidencia de acontecimientos adversos fue
similar en ambos grupos: presentaron
alteración de las enzimas hepáticas tres enfermos con citicolina y
cuatro con placebo, exantema cutáneo tres pacientes del grupo placebo y
alteración de la función renal un individuo de cada grupo.
Durante los 14 días de tratamiento fallecieron seis pacientes
tratados con citicolina y 11 del grupo placebo.
Aunque no se presentan muchos datos sobre el seguimiento, los
autores indican que a los 18 meses de probabilidades de supervivencia
era mayor en el grupo de citicolina.
En
1997 se publicó el estudio con mayor calidad metodológica de
citicolina en pacientes que habían sufrido un accidente cerebro
vascular agudo [35], razón por la cual vamos a comentarlo con más
detalle. Se trata de un
ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado en Estados Unidos, cuyo objetivo era
evaluar la eficacia de tres dosis de citicolina en pacientes que sufren
un accidente cerebrovascular agudo isquémico de la arteria cerebral
media. Se incluyeron 259 pacientes (121 varones y 138 mujeres), que se
asignaron aleatoriamente a uno de los
cuatro grupos de tratamiento por vía oral: placebo, citicolina 500
mg/12 horas o citicolina 1.000 mg/12 horas, durante seis semanas.
Posteriormente, los
pacientes se evaluaron a los tres meses, momento en el que se realizó
el análisis principal mediante el índice de Barthel, que mide la
capacidad para realizar las actividades de la vida diaria. El
tratamiento se inició en las primeras 24 horas del comienzo de los síntomas,
después de la realización de una tomografía cerebral que fuera
compatible con ictus isquémico. No
hubo diferencias en las características basales de los cuatro grupos,
excepto en el peso, que fue superior en el grupo de 1.000 mg/día. El
67% de los pacientes eran hipertensos, el 30% diabéticos, el 25%
fumadores, el 19% presentaban antecedentes de infarto de miocardio y el
25% habían sufrido previamente un accidente isquémico transitorio o un
ictus. El tiempo medio de inicio del tratamiento fue de 14,5 horas.
|
Tabla
II.
Resultados de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego,
controlado con placebo, en el que se evalúan tres dosis de
citicolina en pacientes con ictus<24 horas de evolución [35]
|
|
Evaluación a los tres meses
|
Placebo
(n=65)
|
500
mg/día
(n=62)
|
1.000
mg/día
(n=66)
|
2.000
mg/día
(n=66)
|
|
Recuperación funcional
completa
(índice de Barthel ³ 95)
|
33%
|
53% a
|
29%
|
45% a
|
|
Mejoría global
(escala modificada de
Rankin)
|
3,1
|
2,5 a
|
3,1
|
2,6
|
|
Recuperación de la función
cognitiva
(MMSE>25)
|
35%
|
59% a
|
48%
|
50%
|
|
Recuperación neurológica
casi normal
(escala de ictus del NIH £ 1)
|
16%
|
34% a
|
17%
|
23%
|
|
Mortalidad
|
15%
|
11%
|
24%
|
11%
|
|
Mareos
|
3%
|
2%
|
12% a
|
11% a
|
|
Caídas accidentales
|
6%
|
11%
|
15%
|
26% a
|
|
A
los tres meses, el porcentaje de pacientes con recuperación funcional
completa, definida como un índice de Barthel de 95 o superior, fue
significativamente mayor en
los grupos de 500 y 2.000 mg/día que en el placebo, pero no en el grupo
de 1.000 mg/día (Tabla II). Si
analizamos conjuntamente los tres grupos de citicolina, el 42% de los
pacientes se recuperaron completmente frente a sólo el 33% con placebo;
ello indica que con citicolina podemos conseguir la recuperación de
nueve de cada 100 pacientes tratados o, con la dosis de citicolina de
500 mg/día, la recuperación de 20 de cada 100 pacientes tratados, lo
que supone un importante reducción de las secuelas.
La mejoría global se midió con la escala modificada de Rankin,
la recuperación de la función cognitiva con la escala del miniexamen
cognoscitivo (MMSE, del inglés Mini
Mental Status Examintion) y la recuperación neurológica con la
escala de ictus del Instituto de Salud Americano (NIH); en todas ellas
el beneficio en el grupo de citicolina 500 mg/día fue
significativamente superior al placebo (Tabla II). No obstante, no hubo
diferencias significativas en la mortalidad a los tres meses, aunque fue
un poco inferior en los grupos de 500 mg/día y 2.000 mg/día (11%) y
superior en el grupo de 1.000 mg/día (24%), con respecto al placebo
(15%).
Los
beneficios encontrados con la dosis de 500 mg/día de citicolina oral en
este estudio americano son semejantes a los hallados en otros ensayos clínicos
europeos [31-33] o japoneses [34], en los que se ha administrado
citicolina por vía intravenosa en dosis de 750-1.000 mg/día durante 10
a 30 días e iniciadas en las primeras 48 horas o en los primeros 14 días. La administración por vía oral facilita mucho el
tratamiento y permite continuarlo a largo plazo sin prolongar la
hospitalización del paciente. Llama
la atención que en este estudio no se aprecie ningún efecto
beneficioso en el grupo de 1.000 mg/día pesar de que tanto la dosis
inferior como la superior
son eficaces y que esta dosis se había mostrado eficaz en los estudios
previos. No parece existir
ninguna explicación clara para este hallazgo, salvo que este grupo de
pacientes tenía un peso superior.
Ello justifica el seguir realizando nuevos ensayos clínicos con
un mayor número de pacientes, como se está haciendo actualmente en
Estados Unidos.
En
12 pacientes de este estudio (cuatro que recibieron placebo y ocho que
fueron tratados con citicolina 500 o 2.000mg/día), se determinó el
volumen del infarto con una técnica
de resonancia magnética de difusión ponderada, en el momento
del infarto y una media de nueve semanas después [37]. Mientras que en
tres de los cuatro pacientes que recibieron placebo se observó un
aumento de la lesión, en siete de los ocho enfermos que recibieron
citicolina el volumen de la lesión disminuyó. Este resultado sugiere
que la citicolina reduce el tamaño del infarto cerebral, por ello se
están realizando estudios con mayor
número de pacientes para confirmarlo [38].
No
se encontraron efecto adversos graves por citicolina. Los únicos efectos adversos que resultaron más frecuentes
en los grupos de dosis altas de citicolina que en el grupo placebo
fueron cefalea, mareos y lesiones accidentales, principalmente por caídas.
Con la dosis de 500 mg/día, la incidencia de estos efectos
adversos no fue superior a placebo.
Animados
por los resultados de este estudio, estos mismos autores han realizado
otro ensayo clínico, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo,
que todavía no se ha publicado, pero cuyos primeros resultados se
presentaron en 1998 en un congreso [36].
La metodología es similar al estudio previo. Se incluyeron 394
pacientes que habían sufrido un accidente cerebrovascular agudo isquémico
de la arteria cerebral media y, antes de 24 horas, se les asignó a
recibir tratamiento con citicolina 500 mg/día por vía oral o placebo
durante 6 semanas, seguido de otras seis semanas de evaluación después
del tratamiento. Los dos
grupos de tratamiento no eran homogéneos, ya que en el grupo placebo
habían más pacientes con ictus leve (puntuación inferior a 8 en la
escala de ictus NIH): 34% frente al 22% en el grupo de citicolina
(p=0,01) hecho que dificulta la comparación entre los grupos.
Al analizar conjuntamente todos los pacientes, no se encontró
ninguna diferencia en la recuperación funcional completa (índice de
Barthel del 95 o superior: 40% con placebo y 41% con citicolina) ni en
la mortalidad (17% placebo y 18% citicolina).
Sin embargo, en un análisis de subgrupos, en los pacientes con
lesión moderada o grave-definida como una puntuación en la escala de
ictus NIH mayor o igual 8-, la recuperación completa era
más frecuente con citicolina (33%) que con placebo (21%)
(p=0,05). No existían diferencias en cuanto a la recuperación
completa entre los pacientes con una puntuación en la escala NIH menos
de 8 (placebo 79% y citicolina 71%).
Tampoco se han encontrado problemas de seguridad importantes.
Todos
estos datos sugieren que la
citicolina es un tratamiento seguro y sería beneficiosa en los
pacientes con una lesión cerebral mayor, lo que contrasta con algunos
resultados en modelos animales en los que la citicolina no era eficaz
cuando se producía una lesión máxima [21].
No obstante, una lesión inferior
l máxima en animales, que es la que se beneficia del tratamiento
con citicolina, podría corresponder a un ictus moderado o grave en
pacientes, y una lesión máxima correspondería a los pacientes que
fallecen en las primeras 24 horas. Además no siempre existe buena correlación entre los
estudios en animales y en humanos.
Actualmente, se están realizando ensayos clínicos a mayor
escala en Estados Unidos para confirmar la hipótesis de que la
citicolina sería eficaz en pacientes
con lesión moderada o grave.
La
citicolina es un fármaco seguro porque en ninguno de los estudios
comentados se han detectado efectos adversos graves y porque, a pesar de
su utilización en muchos países desde hace años, no se han descrito
efectos adversos graves ni fallecimientos relacionados con este fármaco.
En los distintos ensayos clínicos realizados, los principales
efectos adversos han sido cefalea (2,2% frente al 0,3% con placebo), vértigo
(1,1% frente al 0,6%) y mareos (1,0% frente al 0,2%) [35].
ENSAYOS
CLINICOS EN SECUELAS DE ACCIDENTES CEREBROVASCULARES ISQUEMICOS
Dentro
de este apartado se consideran los ensayos clínicos realizados en
pacientes que han sufrido un infarto cerebral, pero en los cuales se
inicia el tratamiento más de 14 días después del comienzo de la
sintomatología. Varios
estudios abiertos sugieren que la citicolina podría ser beneficiosa en
pacientes ancianos con insuficiencia cerebrovascular crónica, con o sin
demencia senil, tratados durante 1-2 meses con una dosis de 100 a 800
mg/día por vía oral [3,29,39]. Las
mejorías más importantes se manifestaron en el habla, los déficit
motores, la espasticidad y los déficit de atención y memoria.
Dadas las limitaciones de los estudios abiertos, vamos a fijarnos
en los estudios controlados, de los cuales hemos encontrado nueve (Tabla
III) y que vamos a describir a continuación por orden cronológico de
publicación.
|
Tabla
III.
Ensayos clínicos aleatorizados y doble realizados para evaluar la
eficacia de la citicolina en las secuelas de la enfermedad
cerebrovascular |
|
Referencia
|
Tratamiento
(dosis diaria)
|
No. de
Pacientes
|
Tipo de
Pacientes
|
Resultados
|
|
Hazama et al, 1980 [40]
|
Citicolina 1.000 mg (iv)
frente a
Citicolina 250 mg (iv)
frente a
Placebo durante 56 días
|
55
56
54
|
Hemiplejía posterior
Ictus sufrido
En el último año
|
Mejoría de la recuperación
De la hemiplejía
|
|
Fioravanti et al, 1982 [41]
|
Citicolina 1.000 mg (iv)
frente a
Placebo durante 28 días
|
15
18
|
Secuelas de ECV
ECVA>2 meses
|
Mejoría de parámetros psíquicos y neurológicos
|
|
Moglia et al, 1984 [42]
|
Citicolina 1.000 mg (iv)
frente a
Placebo durante 28 días
|
40 en total
|
Secuelas de ECV
ECVA>2 meses
|
Mejoría del EEG y test neuropsicológicos
|
|
Agnoli et l, 1985 [43]
|
Citicolina 1.000 mg. (iv)
frente a
Placebo durante 28 días
|
100 en total
|
Secuelas de ECV
ECVA> mes
|
Mejoría de los parámetros neurológicos, de la
atención y de la estabilidad emocional
|
|
Motta et al, 1986 [44]
|
Citicolina 1.000 mg (iv)
frente a
Placebo durante 28 días
|
50 en total
|
Secuelas de ECV
ECVA>2 meses
|
Mejoran los síntomas depresivos, el comportamiento,
la inteligencia, la atención y la capacidad
perceptivo-motora
|
|
Sinforiani et al, 1986 [45]
|
Citicolina 1.000 mg (iv)
frente a
Placebo durante 28 días
|
26
32
|
Secuelas de ECV
ECVA > 2 meses
|
Mejoría de la capacidad de atención, memoria,
afectividad y psicomotricidad
|
|
Ebernhardt y Schurmann,
1986 [46]
|
Citicolina 600 mg (vo)
frente a
Placebo durante cinco
semanas
(cruzado)
|
45
44
|
Isuficiencia cerebral
|
Mejoría de la memoria y de otros tests psicométricos
|
|
Piccoli et al, 1994 [47]
|
Citicolina 1.000 mg (im)
frente a
Placebo durante dos ciclos
De cuatro semanas
|
46
46
|
Secuelas de ECV
|
Mejoría de la memoria, el comportamiento y la atención
|
|
Capurso et al, 1996 [48]
|
Citicolina 1.000 mg (im)
frente a
Placebo durante tres ciclos
De 28 días
|
31 en total
|
Secuelas de ECV
|
Mejoría de la memoria a
largo
Y corto plazo
|
|
El
primer ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con
placebo, se realizó en 10 hospitales japoneses entre 1973 y 1975 [40].
Se incluyen 165 pacientes con hemiplejía posterior
un ictus sufrido en el año previo, que estaban en un programa de
rehabilitación, y se asignaron aleatoriamente para recibir uno de estos
tres tratamientos: citicolina 1.000 mg/día, citicolina 250 mg/día o
placebo por vía intravenosa durante ocho semanas.
En la recuperación funcional de los miembros superiores, a las
cuatro semanas de tratamiento, se apreció una mejoría en el 44.4%
Con
la dosis alta , en el 29.3 % con la dosis baja y en el 29,3 % con
placebo, pero esas diferencias no fueron
estadísticamente significativas. A las ocho semanas , los
resultados estaban en el límite de la significación estadística
(p=0.06): habían mejorado el 53,3 %, el 54,8 % y el 31,8 %,
respectivamente. En la recuperación funcional de los miembros
inferiores no se necontraron diferencias significativas aunque se
apreciaba una tendencia a mejorar más con citicolina.
En
otro ensayo clínico aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo,
presentado como una comunicación a un congreso [41],
se incluyeron 33 pacientes con enfermedad cerebrovascular crónica,
definida como antecedentes de accidentes cerebrovasculares agudos
focales, pero en quienes hubiera transcurrido al menos dos meses del último
episodio. Los pacientes recibieron placebo o citicolina 1.000 mg/día iv
durante 28 días. En el grupo de tratamiento activo se observó una
mejoría del comportamiento, de la atención, de la actuación motora,
de la sensación de bienestar y de otras variables psicológicas. Además,
el 80% de los pacientes del grupo de citicolina consideraban que habían
mejorado frente a solo el 44 % del grupo placebo.
En
otro ensayo clínico de características similares [42]
se incluyeron 40 pacientes varones con enfermedad cerebrovascular crónica
definida como en el estudio anterior [41],
que fueron tratados con placebo o citicolina 1.000 mg/día iv durante
cuatro semanas. Con el tratamiento con citicolina, en el
elctroencefalograma se observó una disminución de las frecuencias
lentas delta y un aumento de la actividad alta, acompañado de una mejoría
de los tests neuropsicológicos, lo que, según los autores, puede
reflejar un mejor metabolismo cerebral. No obstante, la relación entre
los parámetros electroencefalográficos y las alteraciones del flujo
cerebral no está totalmente demostrada.
Durante
1984, en varios hospitales universitarios italianos se realizó un
ensayo clínico, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo [43].
Se incluyeron 100 pacientes (77 varones y 23 mujeres) que había sufrido
uno ó más episodios de enfermedad vascular cerebral focal, que incluían
accidentes isquémicos transitorios, al menos un mes antes de iniciar el
tratamiento. Fueron tratados con placebo o citicolína 1.000 mg/día por
vía intravenosa durante 28 días y, después de ese período, se observó
que la citicolina mejoraba la actividad perceptiva y motora, la atención,
la estabilidad emocional, el comportamiento y la sensación de bienestar
referida por el propio paciente. Una limitación de este estudio es que
los dos grupos no eran homogéneos, ya que el 90 % del grupo placebo
presentaban signos neurológicos focales, frente a solo el 69 % de los
tratados con citicolina, hecho que puede sesgar los resultados.
En
1986 se publicaron otros dos ensayos clínicos doble ciegos de
citicolina en enfermedad cerebrovascular crónica, realizados en Italia. En el primero
de ellos [44],
se incluyeron 50 pacientes con antecedentes de accidentes isquémicos
transitorios, con más de dos meses de intervalo desde el último
episodio. Se trataron con citicolina 1.000 mg/día o placebo por vía
intravenosa durante 28 días, al final de los cuales se encontró que en
el grupo de citicolina mejoraban los síntomas depresivos, el
comportamiento, la inteligencia, la atención y la capacidad
perceptivo-motora. En el segundo estudio [45],
se incluyeron 58 pacientes varones que se aleatorizaron para recibir
tratamiento con citicolina 1.000 mg/día iv o placebo durante 28 días.
En los enfermos tratados con citicolina se observó una mejoría de la
capacidad de atención, la memoria, la afectividad y la psicomotricidad.
Ese
mismo año se publicó otro trabajo realizado en Alemania [46].
Se trata de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, cruzado y
controlado con placebo, en el que participaron 89 pacientes con
insuficiencia cerebral, aunque no definen los criterios diagnósticos de
esta entidad. Los pacientes fueron tratados con citicolina 600 mg/día
por vía oral o placebo durante cinco semanas al final de las cuales se
cambiaba el tratatamiento durante otras cinco semanas. No obstante,
debido al efecto de arrastre del tratamiento administrado durante el
primer período, no pudo analizarse el segundo espacio de tiempo. La
citicolina produjo una mejoría de las pruebas psicométricas
utilizadas, entre ellas de la memoria. En la evaluación global de la
eficacia por los médicos la final del primer período, se observó un
efecto bueno o muy bueno en el 44 % de los tratados con citicolina y en
el 25 % del grupo pacebo. El 55 % de los pacientes que completaron el
estudio prefirieron la citicolina y el 35 % se desencantaron por el
placebo.
En
1994 se publicó otro ensayo clínico con 92 pacientes que padecían
enfermedades cerebrovasculares crónicas y que fueron tratados con
citicolina 1.000 mg/día por vía intramuscular y placebo durante los
dos ciclos de cuatro semanas separados por una semana [47].
En el grupo de citicolina una mejoría significativa de la atención, la
memoria y la conducta.
En
otro ensayo clínico aleatorizado, controlado con placebo, realizado en
31 pacientes con enfermedad cerebrovascular, la administración de
citicolina 1.000 mg/día por vía intramuscular durante tres ciclos de
28 días mejoró la función cognitiva, especialmente la memoria a corto
y largo plazo [48].
No se presentó ningún efecto adverso.La demencia multinfarto también
puede considerarse una secuela de numerosos accidentes cerebrovasculares
agudos. En algunos estudios no controlados parece que la citicolina
produce una mejoría de los síntomas [3,49,50],
aunque los resultados no son concluyentes. En un estudio no controlado
con 237 pacientes que recibieron dos ciclos de 21 días de 1.000 mg/día
de citicolina separados por una semana de lavado, se observó una mejoría
del comportamiento, de la capacidad para prestar atención, de las
relaciones humanas y sociales y de la independencia [51].
En otro estudio no controlado de tres meses de seguimiento con 150
pacientes tratados con citicolina en ciclos de cuatro semanas separados
por una semana de lavado, se obtuvo una mejoría de las facultades
cognitivas, principalmente memoria y atención, que se mantenía a largo
plazo [52].
En otro estudio con 120 pacientes, la dministración de citicolina o de
otro producto similar (alfa-glicerilfosforilcolina) en dosis de 1.000
mg/día por vía intramuscular durante noventa días mejoró los síntomas
depresivos, el diálogo, el comportamiento y la memoria [49].
En
un metanálisis reciente realizado por la colaboración Cochrane, que
incluía doce ensayos clínicos aleatorizados, doble ciego y controlados
con placebo, con un pequeño tamaño muestral (entre 17 y 60) en
pacientes ancianos con alteraciones cognitivas, emocionales y de
conducta asociadas a enfermedades cerebrales crónicas, se llegó a la
conclusión de que la citicolina posee un efecto sobre la memoria y el
comportamiento, al menos a corto plazo [53].
CONCLUSIONES
La
evaluación de los datos experimentales indica que la citicolina es un fármaco
seguro, con una biodisponibilidad excelente, que asegura la recuperación
de la sintomatología en diversos modelos posteriormente, los ensayos clínicos
realizados en pacientes centrándose especialmente en los estudios con
mayor calidad metodológica. Debemos tener en cuenta que los accidentes
cerebrovasculares suponen una causa importante de morbilidad y
mortalidad, sin embargo, todavía no existe un tratamiento que haya
demostrado plenamente su eficacia. De ahí la enorme trascendencia que
supondría el beneficio aportado por este fármaco.
ESTUDIOS
EN MODELOS ANIMALES DE ISQUEMIA CEREBRAL
El
tratamiento con citicolina ha demostrado ser beneficioso en distintos
modelos animales de
isquemia o hipoxia [4,6].
En estos estudios se ha visto que el tratamiento con citicolina mejora
los signos neurológicos, disminuye los déficitmotores, restaura la
capacidad de aprendizaje de los animales, mejora los cambios del
comportamiento a largo plazo y aumenta la supervivencia neuronal. A
continuación, vamos a comentar algunos de los estudios que nos parecen
más relevantes.
En
un modelos en ratas de isquemia cerebral inducida mediante oclusión de
ambar carótidas durante 20-30 minutos, la administración de las
CDP-colina intraperitoneal acortó significativamente y de manera
dependiente de la dosis, el tiempo requerido para la recuperación de la
actividad motora expontánea [17].
Los autores sugerían que parte de este efecto podía explicarse por una
mejoría del metabolismo glucídico inducido por CDP-colina
a través del estímulo de la síntesis de fosfolípidos. En otro
estudio en ratas, la isquemia cerebral durante cinco minutos producía
la liberación de ácidos grasos libres y la pérdida de fosfolípidos;
ambos efectos se prevenían con la administración de CDP-colina
intracerebral [10].
Igualmente,
en un modelo en jerbo de isquemia cerebral producida por ligadura
bilateral de las arterias carótidas, la administración
intraventricular de citicolina previno el aumento de los ácidos grasos
libres, principalmente del ácido araquidónico, y la disminución de la
fosfatidilcolina cerebral que aparecen como consecuencia de la isquemia [9].
En
un estudio aleatorizado y doble ciego de isquemia cerebral temporal en
ratas, el tratamiento con citicolina en dosis de 500 mg/kg/día por vía
intraperitoneal durante siete días disminuyó el volumen del infarto
cerebral, el edema cerebral, las secuelas neurológicas y la mortalidad [18].
En un modelo de hemorragia intracerebral en ratones, la citicolina
administrada por vía intraperitoneal redujo el volumen de la lesión
isquémica alrededor del hematoma y mejoró la recuperación funcional
de los animales [19].
En otro estudio de isquemia y repercución en ratas, se encontró que la
administración de citicolina encapsulada en liposomas era más eficaz
que la citicolina libre, ya que aumentaba un 24 % la supervivencia y
reducía un 60 % la peroxidación lipídica con respecto a la citicolina
libre [20].
En
un estudio de isquemia focal en ratas expontáneamente hipertensas, se
llegó a la conclusión de que la citicolina era eficaz en aquellos
animales en los que se producía una lesión isquémica inferior a la máxima,
ya que en los animales con lesión isquémica máxima (isquemia de
duración superior a 75 min.) no producía ningún beneficio [21].
Ello podría indicar que existe un umbral de daño de las membranas por
encima del cual la citicolina es incapaz de restaurar la integridad de
la membrana.
La
citicolina también disminuye la toxicidad neurológica producida por la
hipoxia crónica y otros agentes tóxicos. A un grupo de 40 ratas se les
sometieron a una hipoxia progresiva durante 103 días y se observó que
su comportamiento se iba deteriorando lo que podía prevenirse
parcialmente si se trataban con citicolina oral [22].
En otro estudio de éstos mismos autores se sometió a 72 ratas de una
hipoxia crónica (óxigeno al 7%) durante seis meses [23].
Las
ratas empezaron a desarrollar síntomas patológicos y a morir a partir
de las 19 semanas. La mitad de las ratas que se trataron con citicolina
100 mg/kg por vía oral, desarrolllaron menos alteraciones patológicas
y murieron en menor número o más tarde. En otro estudio se ha visto
que la administración de citicolina oral (50 mg/kg/día) previene la
neurotoxicidad producida por acrilamida en ratas y ratones [24].
También protege la toxicidad producida por cianuro potásico en un
modelo experimental de hipoxia [25].
Además,
la citicolina potencia el efecto producido por otros neuroprotectores,
hecho que puede sostener la hipótesis de su utilización asociada a
otros compuestos. En un estudio reciente la citicolina tenía efecto sinérgico
con el factor de crecimiento fibroblástico básico en un modelo de
isquemia cerebral focal en ratas [26].
Se trata aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo con 48 ratas
en la que la asociación de citicolina con una dosis baja de factor de
crecimiento fibroblástico reducía la mortalidad, el tamaño del
infarto y las secuelas neurológicas, respecto a cada tratamiento por
separado o al placebo. En
el mismo modelo experimental también se ha demostrado que la citicolina
posee un efecto sinérgico con el MK-801, un antagonista de los
receptores para glutamato de tipo NMDA [27].
Igualmente, la asociación de los dos fármacos disminuía la mortalidad
y el tamaño del infarto en mayor cuantía que el placebo o cada uno de
los fármacos por separado.
ENSAYOS
CLINICOS EN ACCIDENTES EN ACCIDENTES CEREBROVASCULARES AGUDOS ISQUEMICOS
Varios
estudios no controlados con citicolina oral, intravenosa o
intramuscular, los accidentes cerebrovasculares agudos trombóticos y
hemorrágicos han proporcionado resultados favorables en cuanto a
recuperación funcional [12,28,29].
En 1997 se publicó un estudio no controlado, realizado por 15 Neurólogos
belgas en que se concluyó que la citicolina es beneficiosa en pacientes
que han sufrido un ictus [30].
En dicho estudio se incluyeron 123 pacientes que empezaron a tomar
citicolina en las primeras 48 horas después del ictus; se les administró
una dosis de 1 g/12 horas iv los primeros cinco días, seguida de 500
mg/12 horas IM durante cinco-nueve días. Utilizando la escala neurológca
canadiense se comprobó que el 79 % de los pacientes mostraban mejoría.
Aparecieron efectos adversos posiblemente relacionados con el
tratamiento con el 7.4 % de los pacientes, los más frecuentes de los
cuales, cefalea, vértigos y mareos. Es una pena que este estudio no
fuera controlado. A continuación vamos a centrarnos en los ensayos clínico
controlados.
Tras
el análisis de la literatura científica, hemos encontrado seis ensayos
clínicos aleatorizados, con diseño doble ciego, en los que se evalúa
el efecto de la citicolina comparada con placebo en pacientes que han
sufrido un accidente cerebrovascular agudo (tabla I ). Los estudios más
antiguos incluían un pequeño tamaño muestral y en algunos el
seguimiento es demasiado corto. A continuación, vamos a comentar con más
detenimiento cada uno de estos ensayos, siguiendo el orden cronológico
de publicación.
Los
dos primeros estudios realizados se presentaron en un congreso en 1980 y
no se han publicado [31,32].
Uno de ellos es animales de isquemia cerebral. A nivel clínico se han
realizado al menos seis ensayos clínicos correctamente diseñados en
pacientes con accidentes cerebrovasculares agudos, en los que se
demuestra que la citicolina produce una mejoría de los trastornos de
conciencia y del déficit motor, que es evidente aunque el tratamiento
se inicie en las primera 24-48 horas o en los primeros 14 días. De
acuerdo con los resultados de los últimos ensayos clínicos, parece que
la dosis óptima es 500 mg/día por vía oral, empezando en las primeras
24 horas y continuando durante seis semanas.
El
hallazgo de una ventana terapéutica tan amplia (24-48 horas) contrasta
con los estudios fibrinolíticos en el ictus isquémico agudo, en los
que la ventana terapéutica parece ser de solo 3-6 horas. Ello puede
depender del mecanismo de acción. Mientras que los fibronolíticos
reestablecen el flujo sanguíneo para evitar que se lesionen más
neuronas, la citicolina ayudaría a reparar las neuronas que ya se habían
lesionado. De acuerdo con esta hipótesis, la asociación de fibrinolíticos
y citicolina sería el tratamiento más eficaz pero todavía no existe
ningún ensayo clínico que haya estudiado esta asociación y todavía
no está claro que pacientes con un ictus agudos deben recibir fibrinolíticos.
Los resultados de estudios animales recientes apoyan la idea de la
utilización de citicolina en combinación con otros factores
neuroprotectores, por lo que pronto se empezarán a realizar estudios clínicos.
En
todos los estudios llevados a cabo en pacientes con secuelas de
accidentes cerebrovasculares se han apreciado diversos grados de mejoría
neurológica, aunque se necesitan más datos para confirmar que la mejoría
de la calidad de vida se mantiene a largo plazo.
Podemos
concluir que la citicolina es un fármaco seguro que parece mejorar la
recuperación de los pacientes que han sufrido un accidente
cerebrovascular agudo. Los nuevos ensayos clínicos que se están
realizando con amplias muestras de pacientes proporcionarán nuevos
datos sobre la eficacia de la citicolina oral para el tratamiento del
ictus.
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