Manejo electivo de los aneurismas de circulación anterior mediante
abordaje Pterional basal
Dr. Boris Zurita Cueva (*)m Dr.
David Martínez-Neira Dr. Fernando Ramirez (**), Dr. Jaime Velasquez (**)
Departamento de Nurocirugía, Hospital Luis Vernaza (*) y Hospital de la Policia
Nacional (**)
Guayaquil Ecuador
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RESUMEN: Durante los últimos tres años hemos utilizado la vía pterional basal
en 26 aneurismas de la circulación anterior cerebral. El abordaje consiste en una
craneotomía pterional clásica realizada en un solo bloque con el complejo
orbito-cigomático, resección de las paredes orbitarias superior y lateral y
clinioidectomia anterior. Esta técnica ofrece ventajas tales como abordajee
multidireccional al aneurisma, poca retracción cerebral y menos morbilidad
postoperatoria. Recomendamos este abordaje para la mayoría de aneurismas de circualación
anterior, sobre todo los realizados en cirugía temprana y para los localizados en
situación paraclinoidea.
ABSTRACT: During the last three years we employed a pteriono-basal approach to
26 aneurysms of anerior circulation. The approach consist of a pterional craniotomy
removed in block with the orbitozygomatic complex, resection of the superolateral orbit
and anterior clinoidectomy. Using this approach, multidireccional viewing is possible with
minimal brain retraction. We recomend this approachfor most of anterior circulation
aneurysm, especialy those situated in the paraclionid area.
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Desde hace muchos años, los aneurísmas han sido tratados por vía neuroquirúrgica
(18,21) . Fue Dott, en 1933, el primero en clipar un aneurisma de circulación anterior
(9) dando las pautas técnicas para su abordaje. Posteriormente Dandy, en 1994, descubrió
el abordaje fronto-temporal para los neurismas intracraneales (6). Kempe, en 1968,
modificó la técnica original de Dandy, describiendo en su Atlas de Neurocirugía el
colgajo mioplástico mediante un abordaje frontotemporal amplio (15). Yasargil, en 1984,
describió la vía de abordaje frontotemporoesfenoidal o pterional centrada en el pterion,
que incluía la resección de parte del techo orbitario y una apertura del valle silviano
(3,25). Posteriormente, aparecieron las técnicas de base craneal que lo que pretendían
era mejorar o disminuir la retracción cerebral a costa de sacar del campo quirúrgico los
obstáculos visuales de los rebordes óseos de la base craneal (11,12,14,16,17,22). Todas
estas técnicas aumentaban el tiempo quirúrgico, ya que necesitaban una preparación por
separado y una reconstrucción posterior con estabilización (20). Nosotros proponemos la
resección del complejo orbitocigomático malar u orbitario junto con la craneotomía,
sacando en un solo bloque ambos componentes y luego al cierre, reconstruirlos igual que
una craneotomía normal, ahorrándonos tiempo quirúrgico1,2,4)
Las ventajas de nuestro abordaje las podemos resumir en: a) coloca a la lesión
aneurismática más cerca del cirujano, dándole una distancia mas corta de disección, b)
crea numerosos corredores para atacar la lesión (subfrontal medial, subfrontal lateral,
transilvanio, temporo-polar o lateral); c) permite una retracción cerevral mínima al
remover el hueso adicional; d) permite mayor entrada de intensidad del haz de luz del
microscopio, eliminando la mayor cantidad de puntos ciegos y evita trabajar en un pozo
oscuro y profundo, e) es más estético que los abordajes de base de cráneo antes
descritos, ya que la remoción y recolocación de los bloques pteriono-cigomático u
orbitopterional se realiza en un solo tiempo; f) es rápido, ya que la remición de las
paredes orbitarias y la clinoides anterior, se realiza con pinzas gubia y kerrison.
TECNICA QUIRURGICA
Se coloca al paciente en decúbito supino con la cabeza girada 30° al lado
contralateral al sitio del aneurisma. Se realiza incisión que comienza un centímetro por
debajo del cigoma a nivel de la parte anterior del trago y se la prolonga hacia arriba
siguiendo lo más cercano al pabellón auricular para evitar el daño del facial, luego
termina en forma de s itálica por fuera del plano sagital, siguiendo la línea del pelo.
Se realiza una craneotomía pterional clásica pero removiendo en bloque todo el compleo
órbito-cigomático u orbitario, dependiendo de la situación del aneurisma según la
técnica de Spallone (7,24). Resecamos con gubia y kerrison las paredes superior y lateral
de la orbita (8), fisura orbitaria y clinoides anterior. Se procede a abrir la duramadre
en "T", se realiza apertura del valle silviano (5), coagulación de venas puente
que drenan al seno esfenoparietal y se procede al clipaje del aneurisma. Algunas veces es
necesario cortar el ligamento petroclinoideo anterior con parte de la pared externa del
seno cavernoso para colocar el
clip desde dirección lateral externa, sobre todo en aneurismas carotídeos ventrales.
El cierre es con técnica habitual, colocando un dren al vacío (10)
PACIENTES Y METODOS
Se realizó un estudio retrospectivo desde el año de 1996 hasta el año de 1998, de 24
pacientes portadores de 26 aneurismas de la circulación anterior que habían sangrado. El
abordaje utilizado fue la vía pterional con resección en bloque del complejo
órbito-craneal u órbito-cigomático-craneal. Los pacientes fueron 10 hombres y 14
mujeres, con edades de 22 hasta 72 años, con una media de 61 años. El sistema de
gradación clínica utilizada fue el de Hunt y Hess modificado por Yagarsil (25).
Todos los pacientes fueron valorados con TC y angiografía cerebral por el método de
Seldinger. A los seis meses de la cirugía los pacientes fueron evaluados mediante la
Escala de Resultados de Glasgow.
RESULTADOS
La mayoría de los aneurismas (70% de los pacientes), fueron operados antes de las 24
horas del sangrado, por lo que la dificultad quirúrgica residía mayormente en el poco
espacio para la maniobrabilidad al existir edema cerebral. Dentro de la serie existían
aneurismas en posición paraclinoidea, lo cual hacia difícil colocar un clip transitorio
proximal o un clip definitivo. Topográficamente, los aneurismas operados se clasificaron
en aneurismas de comunicante anterior (3 casos), aneurismas de arteria cerebral media (5
casos), aneurisma del complejo carótido-comunicante posterior en posición paraclinoidea
(12 casos), aneurisma de la cara ventral de la carótida (1 caso), aneurisma
carótidos-oftálmicos (3 casos), y aneurisma de carótida en posición paraclinoidea (1
caso).
Existieron tres muertes en el período post-operatorio, una de las cuales fue debida a
complicaciones respiratorias y las dos restantes, a infartos múltiples debidos a
vasoespasmo difuso. Cabe anotar que estos casos ingresaron a quirófano en grado 3b en la
clasificación de Hunt y Hess, modificada por Yasargil. De los sobrevivientes, un paciente
resulto con incapacidad moderada por una hemiparesia secuelar. El resto de los enfermos
tuvieron una buena recuperación y fueron capaces de participar con normalidad en su vida
social y algunos de volver al trabajo. Entre las complicaciones más frecuentes, tuvimos
tres pacientes con paresias transitorias del tercer par, que las atribuimos a
manipulación quirúrgica alrededor de la fisura orbitaria superior.
DISCUSION
Veintiséis aneurismas de circulación anterior fueron operados mediante abordaje
pterional basal. La mayoría requirió resección de la apófisis clinoides anterior. Este
procedimiento fue necesario al observar intraoperatoriamente que la carótida
supraclinoidea proximal al saco aneurismático era muy corta para recibir un clip
definitivo o no permitía un clip transitorio proximal a la aneurisma o cuando parte del
aneurisma estaba en posición subclinoidea. También se realizó electivamente la
clinoidectomía anterior cuando la distancia de la pared posterior de la carótida
supraclinoidea al cuello del aneurisma era menor de 10 mm en la proyección lateral de la
angiografía (método de Ochiai).
Mención especial requiere la resección de la clinoides anterior, ya que la mayoría
de veces se produce un sangrado profuso. Creemos que el sangrado se produce al abrir el
seno o vena clinoidea y al abrir el seno cavernoso. Compartimos la opinión de Sehkar y su
grupo, quienes piensan que el espacio clinoideo es intracavernoso y no avascular como
otros lo mencionan (23).
Existe controversia en la realización de la remoción de la cliniodes anterior, ya sea
por vía extradural o intradural. Nosotros preferimos comenzar la resección por vía
extradural y continuar por vía intradural, resecando la duramadre del ala menor y del
proceso clinoideo, extrayendo los fragmentos diminutos restantes que nos hubieran quedado
por extraer. El espacio creado por la retirada del bloque órbito-cigomático y la
disección del valle silviano es bastante amplio, lo que permite acercar la patología
aneurismática al cirujano, haciendo penetrar mayor cantidad de haz de luz del
microscopio, aumentando la maniobrabilidad desde diferentes ángulos, con mínimas
retracción cerebral y con menos morbilidad postoperatoria por edema de espátula,
haciendo de este el abordaje ideal sobre todo en la cirugía temprana.
La mayoría de procedimientos neuroquirúrgicos de base craneal son largos y tediosos,
pero realizar la craneotomía ptereonal junto con el bloque orbitario u orbitocigomático,
ahorra tiempo quirúrgico, ya que la reconstrucción es rápida utilizando alambre o seda.
Además estéticamente, los resultados son mejores. Con esta técnica no hemos agregado
morbilidad a los nervios craneales que pasan por la fisura orbitaria ni al nervio óptico.
El procedimiento descrito puede ser utilizado en la mayoría de los aneurismas de
circulación anterior especialmente en los aneurismas paraclinoideos y aneurismas del
segmento oftálmicos, sobre todo en la cirugía temprana donde existe mayor edema cerebral
y se requiere de más espacio de trabajo con mínimas retracción cerebral
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