Prolongar
la vida (?)
Continuamente
la prensa informa, con algún relieve, de un nuevo experimento para
prologar la vida de los seres humanos. Esta vez se habla de las
ventajas del genoma y de la clonación en ese sentido, ya antes se
especuló sobre un nutriente
que presentado como una cápsula milagrosa, mejoraría una serie de
funciones, y acerca de un trabajo con el ADN
que evitaría el envejecimiento celular.
Para
los gerontólogos no es nada nuevo que cada tantos meses aparezcan en
el mercado los frutos de los intentos por perennizar al hombre sobre
la faz de la tierra. De hecho, la historia de la Gerontología recoge
tales experiencias que van de las glándulas de mono de Voronoff, pasando por las transfusiones
, y concluyendo con el DEA, hoy muy en boga.
El escepticismo científico
deriva de la interesante promoción que exalta en forma desmedida la
bondad de los productos para la totalidad de los achaques de la vejez
(? ). Así las cosas, salta la inquietud entre quienes digieren
analizando las noticias: ¿
Es lícito extender los límites
vitales ?. ¿ Para
qué ?.
¿ Por qué
?
Si
se reconoce que la muerte tiene un fin teleológico, cual es la
renovación de la especie, que es normal que se deterioren los
organismos con el paso de los años, así como que todo inicio tiene
su final, la conclusión lógica
sería que el estudio está mal dirigido, pues aumentar el
lapso para campear en el planeta resultaría un suplicio, incluso en
condiciones económicamente holgadas. De ahí que lo que debería
perseguirse es mejorar la calidad de la existencia en la tercera edad.
Y
eso, lamentablemente, no se logra con pastillas, ni sueros, ni agua, a
ello se llega por una suma de factores: buena alimentación, agradable
entorno, relativo poder adquisitivo, cariño, respeto familiar,
acogida social, y aporte del estado.
Finalmente, lo más importante es que sobre
el asunto se manifiesten los interesados, y el autor
de esta nota acostumbra actualizar su indagación cada 6 meses.
El pronunciamiento de un grupo
interesante de envejecientes, cuyas edades fluctúan entre 60 y 80 años,
fue en los siguientes términos 50%
tras un rotundo NO, sostiene
que Dios es el que decide; 20%
condicionó su respuesta positiva al goce de una buena salud; y otro
20% sí quisiera que
extiendan sus jornadas en este valle de lágrimas porque lo amerita.
Amable lector, ¿
contribuiría Ud.
con su opinión a ampliar la investigación sobre tan
apasionante tema ?.
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Dr. Aldo
Guevara Aquí pulsando el
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