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Cómo
se pueden prevenir las enfermedades de transmisión sexual?
Las
enfermedades de transmisión sexual, son
procesos infecciosos transmitidos principalmente por contacto
sexual. Son causa directa de grandes costos y de problemas de tipo
personal, biológico y económico para individuos, familias y la
sociedad en general.
La gran mayoría de las campañas en contra de la
promiscuidad en favor de evitar el contagio masivo fracasa la gran
parte de las veces. Aunque
las enfermedades de transmisión sexual, se consideran enfermedades
sintomáticas y por lo común suelen afectar a los hombres, en
realidad son las mujeres y los niños quienes sufren los síntomas
graves y las secuelas de estas infecciones, con frecuencia no
detectadas. La
mujer joven con actividad
sexual es quien más sufre de enfermedad inflamatoria pélvica; son
mujeres que al mismo tiempo están en grave riesgo de sufrir del virus
del papiloma humano (condilomas o coliflor), que cada vez se lo
relaciona más con el cáncer.
El
control de las enfermedades de transmisión sexual se complica
por factores de conducta instintiva e individual y por la gran
diversidad de estas infecciones, en comparación con otras
enfermedades transmisibles. Son
las únicas enfermedades cuya propagación es diseminada directamente
por la necesidad humana básica de compartir la intimidad sexual y
reproducirse. La
exposición a cualquiera de las enfermedades de transmisión sexual es
consecuencia directa de la sexualidad de una persona.
Aunque
en general las personas entienden que el tener un mayor número de
compañeros sexuales aumenta el riesgo de contraer cualquiera de las
enfermedades de transmisión sexual.
Los
anticonceptivos y la conducta del individuo modifican los riegos de
adquirir una enfermedad de transmisión sexual.
Algunas mujeres tienden a tener más contactos sexuales
mientras dispongan de anticoncepción eficaz.
El uso de condones o diafragmas protege contra la transmisión
de infecciones, solo cuando se usan junto con espumas o jaleas
espermicidas. El uso adecuado de condones disminuye considerablemente
el riesgo de gonorrea en hombres y mujeres.
Por
otro lado el uso de dispositivos intrauterinos (T de cobre, espiral,
etc.) aumenta el riesgo de sufrir enfermedad inflamatoria de la
pelvis, sobre todo en mujeres jóvenes y que no han tenido hijos.
El
conjunto de estas enfermedades constituye una amenaza importante y en
gran parte previsible para las mujeres y sus hijos nacidos y no
nacidos. Lo que se
necesita básicamente es que la población en general, sobre todo las
mujeres apliquen esta
información para prevenir las enfermedades de transmisión sexual y
sus consecuencias. Su
frecuencia y variedad incluyen esterilidad,
infecciones perinatales, cáncer genital femenino y tal vez la muerte,
deben ser conocidas tanto por las mujeres como por sus parejas
sexuales. Los cambios
simples como la restricción de contactos sexuales
y el uso adecuado de condones, pueden disminuir
espectacularmente el riesgo de contagio personal de estas
enfermedades.
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Dr.
Bernardo Calderón Aquí pulsando el
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