Más allá de
la cirugía estética
Muchos seres humanos frente al reto de
poner en marcha nuevos proyectos personales, contraer
responsabilidades profesionales de mayor importancia o en
definitiva desarrollar actividades diferentes que signifiquen un
ascenso y por lo tanto un absoluto cambio de vida instantáneamente
piensan en recurrir a la Cirugía Plástica, la “cirugía soñada”, “la
que embellezca”, “la que transforme aquella zona molesta que los
hace verse y sentirse desagradables”. Y es que indudablemente
inclusive para los más escépticos este asunto conlleva en la gran
mayoría de personas una clara y evidente repercusión psicológica.
Entonces me increpo y los invito a
ello:
¿Qué es lo bello?
¿Es lo bello lo ideal? ¿Es la
realidad separada del dominio de lo particular y de lo accidental?
Es la fusión o armonía de los dos principios de la existencia de la
esencia y de la realidad de lo visible y de lo invisible? Es esto
verdad?
Insisto: ¿Qué es lo bello? Acaso la
objetividad o lo infinito de la subjetividad? Será una gota del
océano de Dios como manifestó Leibniz?
La belleza física es la armonía de las
diferentes partes del cuerpo y del rostro, su equilibrio. Ya lo
decía Pitágoras: “La armonía es la unidad de las diversidades y la
integración de las diferencias”.
Soy Cirujana Plástica Estética y
Reconstructiva y recibo diariamente pacientes que desean ser más
jóvenes y bellos, sin embargo durante la entrevista previa y
necesaria a cualquier cirugía les hago una pregunta de rigor que
para mí es de vital importancia: ¿Para qué
desea operarse?. I les puedo decir que en la gran mayoría
de los casos la respuesta que escucho pone sobre el tapete
conflictos subjetivos que provocan trastornos tales como
depresión, ansiedad y angustia; problemas de pareja de toda
índole que van desde comentarios y epítetos ofensivos por lo
general de los esposos hacia sus esposas que tienen que ver con el
aspecto físico de ellas que ya entradas en años han sufrido los
cambios ineludibles del tiempo y diría además aquellas cicatrices
indelebles del sacrificio y la entrega absoluta, situaciones sumativas
éstas que conducen a la separación y divorcio. Y en lo que tiene
que ver con los conflictos laborales desde la entrevista de
trabajo, la competitivad, el celo profesional y aquella carta
inesperada de despido son situaciones en las cuales la apariencia
física y el buen parecer cobran una factura importante.
Es que acaso nos estamos olvidando del
ser humano cognitivo, alma y espíritu?
Qué pasa en el interior de esa
persona? Será que piensa que todo su yo y su entorno situacional
cambiará con el solo hecho de perfeccionarse externamente?
La Cirugía estética no puede operar el
alma! ¡Esa es la verdad! Existen mujeres hermosas pero infelices,
hombres atractivos pero fracasados entonces en qué radica nuestra
felicidad: Sólo en tener una nariz bella y un cuerpo con medidas
simétricas?
Yo les digo a pesar de ser Cirujana
Plástica, que la estética no lo es todo. El ser humano es cuerpo,
espíritu y mente y debemos enfocarlo en esas tres dimensiones y no
empobrecerlo valorando solo una de ellas, por lo tanto embellecer
nuestro espíritu y cultivar nuestra mente deberían ser ante todo
la máxima aspiración en el objetivo de nuestra vida. La Cirugía
Estética ayudará en ese camino solo eso, no es el fin es un
recurso.
Este artículo de reflexión va dirigido
a todos aquellos colegas que por la premura del tiempo y quizás por
quemiimportismo evitan conocer a ese paciente como un ser humano
que en la gran mayoría de los casos enfrenta problemas serios que
cree equivocadamente que los solucionará sólo con una cirugía y
también mi intención es de que sirva de análisis para aquellas
personas, futuros pacientes, para que antes de operarse busquen
solucionar aquel hecho incómodo que molesta sus vidas y luego sí en
completa armonía tridimensional se sometan a un hecho trascendental
que significa estetizarse.
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Dra.
Priscila Alcocer Aquí pulsando el
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