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Artículos para pacientes

La obesidad: un problema de salud pública

Dr. Jaime Benítes Solís

Clínico Intensivista - Especialista en Microbiología

Página web: www.drjaimebenites.com

E-mail: jabensol@gye.satnet.net

Consulta Online: click aquí

AL IGUAL QUE LA DESNUTRICIÓN, LA OBESIDAD SE ESTA CONVIRTIENDO EN UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA EN NUESTRO PAIS.

La obesidad, es una enfermedad crónica caracterizada por un exceso de la cantidad de peso corporal total de todos los tejidos (grasa, hueso, músculo), específicamente del tejido adiposo, asociada a problemas concomitantes serios (diabetes, dislipidemias, hipertensión) que conducen a una mayor morbilidad y mortalidad.

Su prevalencia en los países industrializados es cada vez mayor; un estudio de la Nacional Health and Nutrition Examination Survey demuestra que, en Estados Unidos, la obesidad ha registrado un aumento del 30 por ciento en adultos mayores de 20 años. Y aunque en Latinoamérica la prevalencia es menor, ya se la considera un problema de salud pública, al igual que la desnutrición.

A pesar de la amplia difusión de información respecto a lo que es la obesidad y los problemas médicos relacionados, el número de obesos en nuestro país, está en aumento, no solo en adultos, sino también en niños. Los gastos en salud pública son onerosos tanto en el control como la prevención.
 

Obesidad y sus consecuencias

La obesidad disminuye la expectativa de vida. Aumenta el riesgo de padecer enfermedades concomitantes como: diabetes, presión arterial elevada (hipertensión), dislipidemias (alteración de las grasas), enfermedades cardiovasculares, gota, osteoartrosis, síndrome del apnea del sueño, hígado graso y ciertos tipos de cáncer.

Además, varios estudios prospectivos llevados a cabo tanto en hombres como en mujeres dan cuenta de su relación con la diabetes tipo II, cuyo desarrollo se asocia no sólo a la obesidad per se, sino también al aumento de peso y la duración de la obesidad. La diabetes tipo II se relaciona especialmente con el exceso de tejido adiposo ubicado en la región abdominal y su incidencia aumenta con la circunferencia de la cintura.

La acumulación excesiva de grasa a nivel abdominal se asocia con resistencia a la acción de la insulina, intolerancia a los azúcares (glucosa) y una alteración en el perfil de las grasas (colesterol y triglicéridos), lo que aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular. La obesidad aumenta los trastornos metabólicos asociados con la diabetes tipo II y determina un crecimiento significativo en morbilidad y mortalidad.
 

Manejo de la obesidad.

Por su característica de enfermedad crónica y recidivante, la obesidad requiere de un tratamiento a largo plazo. Los avances recientes en el tratamiento farmacológico han brindado nuevas perspectivas en el tratamiento clínico.

La evaluación del paciente es de suma importancia, porque hay que conocer el grado de sobrepeso u obesidad. Para ello se utiliza el Índice De Masa Corporal, IMC, que relaciona el peso con la estatura. Su cálculo proviene de la división del peso en kilogramos y la estatura en metros elevado al cuadrado (IMC = peso/estatura2). El IMC es ampliamente aceptado para determinar el estado del peso corporal, grado de adiposidad y riesgo de enfermedades asociadas con el exceso de peso. También es utilizado para definir y clasificar la obesidad.

En la Tabla 1.- podemos observar la clasificación del sobrepeso y obesidad en base al índice de masa corporal (IMC).

Tabla 1.- Clasificación del sobrepeso y obesidad por el índice de masa corporal (IMC).-

Clasificación IMC (kg/m2) Riesgo de comorbilidad
Subpeso < 18,5 Bajo

Normal 18,5-24,9 Promedio

Sobrepeso 25-29,9 Aumentado

Obeso clase I 30-34.9 Moderado

Obeso clase II 35-39,9 Severo

Obeso clase III > 40 Muy severo

 

 

En general, la obesidad se define como un IMC de 30 kg/m2 o más, mientras que los sujetos con un IMC de 25-29.9 kg/m2 , se consideran que tienen sobrepeso.


 

La distribución de la grasa corporal es también un factor predictivo de riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad. Bajo ese concepto, se ha determinado que la circunferencia de la cintura, estrechamente relacionada con la acumulación de tejido adiposo abdominal, está directamente relacionada con el riesgo de enfermedad cardiovascular. Una circunferencia de la cintura mayor a 102 cm en los hombres y 88 cm en las mujeres es un indicador útil de aumento en el riesgo de complicaciones relacionadas con la obesidad.


 

Combatir la obesidad

Cambios en el estilo de vida, actividad física y una buena nutrición podrían considerarse estrategias importantes en el manejo de la obesidad. Pero son más exitosas a corto plazo cuando se combinan. Sin embargo, debido a la naturaleza crónica de la enfermedad, el cambio en el estilo de vida con relación al ejercicio y la ingesta de dietas muy bajas en calorías (con un déficit energético diario de aproximadamente 600 calorías) debe asociarse a un tratamiento farmacológico que permita mantener la pérdida de peso a un largo plazo. Sin embargo, el tratamiento farmacológico para la obesidad puede ser utilizado a largo plazo sólo en pacientes cuidadosamente seleccionados y bajo supervigilancia de un médico.

Se han empleado varias clases de medicamentos para reducir el peso, desde los de acción periférica –que poseen propiedades termogénicas (aumentan el gasto metabólico, queman calorías)-, hasta los de acción central (cerebral) que quitan el apetito –efecto anorexígeno- e incrementan la liberación de neurotransmisores. Entre este último grupo se encuentran la fenfluramina y la dexfenfluramina, que fueron retirados del mercado porque causaban lesión valvular y se los asoció con hipertensión pulmonar primaria.

Otros nuevos agentes anti-obesidad que tienen acción central dual, inhibiendo la recaptación de dos neurotransmisores (noradrenalina y serotonina ), Sibutramina, reduce el peso, incrementando la sensación de saciedad. Otros medicamentos no tienen acción sistémica, Orlistat, previene o impide la degradación y posterior absorción/ asimilación de aproximadamente 1/3 de las grasas que el individuo ingiere.

Ninguno de los enfoques terapéuticos hán sido exitosos cuando fueron aplicados en forma separada. La incorporación del tratamiento farmacológico al cambio en el estilo de vida para la pérdida de peso programada, aumenta las posibilidades de reducir el peso a corto plazo y mantener la pérdida de peso a largo plazo en pacientes obesos seleccionados, con enfermedades concomitantes.

Responsabilidad de todos

Gobiernos, profesionales de la salud, la industria alimenticia, medios de comunicación y consumidores deben contribuir al control del sobrepeso y la obesidad, un problema que ya ha tomado dimensiones gigantescas en nuestro país. Se trata de una responsabilidad compartida, que habla de vigilancia permanente y de la difusión de la importancia de un estilo de vida conveniente, dieta saludable y ejercicio físico regular.

Pero más allá de ello, aceptar o no la obesidad como un problema particular es una decisión personal, que debería ser asumida por todos –obesos o no- como un verdadero reto a favor de la humanidad.

 

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Autor:

Dr. BENÍTES SOLÍS JAIME GALO
Hospital Clínica Alcívar. Guayaquil, Ecuador.
Teléfono: (5934) 2343325   
E-mail: jabensol@gye.satnet.net   

Visite mi página web:

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