En la actualidad
se puede cuidar la piel del sol, y evitar daños que serían
imperdonables porque ahora existen productos excelentes para su
protección. El sol no es bueno o malo, amigo o enemigo, todo
depende como nos relacionemos con él. Es importante tomar sol y
usar el protector solar que nuestra piel necesita; también, se
debe ayudar a la piel consumiendo alimentos con carotenos en
abundancia, ya que ellos producen melanina, sustancia de la que
depende la pigmentación de la piel. El más importante de ellos
es la zanahoria. Este alimento (se aprovecha mejor cuando se
ingiere cocido) junto con las frutas, son un alimento perfecto
para desintoxicar el organismo y, por lo tanto para barrer con
la celulitis.
El sol no es
saludable o perjudicial de manera absoluta. Así como nada en
esta vida es absoluto. Todo depende del tipo de piel (blanca /
mate / morena / gruesa / fina); de la intensidad de los rayos
(época del año / lugar /: altitud y latitud / clima: viento,
humedad; tipo de protección / frecuencia y duración de la
exposición al sol.
Cuando hablamos
de conducta para tomar el sol, pensamos en el mediodía de enero
en las playas: recuerde que los hijos aprenden los mismos
hábitos de los padres.
Antes de hablar
sobre los niveles o índices de protección solar, hablaremos
sobre lo que es la radiación solar:
Radiación solar
La energía
radiante es la producida por el sol (Fig. 1) y por fuentes
artificiales. Las ondas electromagnéticas, oscilan entre rayos
de muy corta longitud de onda llamados cósmicos, pasando por los
rayos X, los ultravioleta (RUV), la luz visible, los infrarrojos
hasta las ondas de radio. Las de nuestro interés son los RUV
entre los 280 nm hasta los 400 nm.
Los RUV son sólo
el 5% del espectro solar. Pero es la franja energética más
importante del sol. Se dividen en:
|
-
Ultravioletas A (UvA)
- longitud de onda larga 315 / 400 nm.
Zona de bronceado
-
Ultravioletas B (UvB)
- longitud de onda media 280 / 315 nm.
Zona de quemadura solar
-
Ultravioletas C (UvC)
- longitud de onda corta 100 / 280 nm
Zona de alteraciones (a largo
plazo) |
Fig.
1.- Las radiaciones solares tienen una alta actividad
biológica que produce cambios importantes en nuestra
piel, desde el enrojecimiento hasta el cáncer. |
Los
UvA
atraviesan el
vidrio y casi no producen enrojecimiento, pero tienen gran
capacidad para pigmentar la epidermis. Por eso usted se broncea
cuando le da el sol en el auto, o el micro, aún detrás de las
ventanillas.
Son los mismos
UvA
de las
lámparas y las camas solares.
No hay eritema
bajo la acción de los UvA,
cualquiera sea la fuente que los produce, pero penetran en
profundidad. Por eso provocan un bronceado más lento pero más
durable.
En el espectro
solar están mezclados con el resto de la radiación, pero
prevalecen desde el amancer hasta las 10 - 11 horas, y al
atardecer desde las 16 hs., en adelante, y según la época del
año.
Pequeñas
cantidades de infrarrojos (RIr),
que producen calor y eritema (enrojecimiento), estimulan la
circulación superficial, que favorece la producción de melanina.
Los
UvB, no atraviesan el vidrio, es decir que los
absorbe. Producen eritema y ampollas. Hacen posible la síntesis
de vitamina D en la piel, indispensable para la vida, Por eso es
necesario exponer al bebé al sol un tiempo prudencial, en
plazas, parques o el jardín del fondo.
No basta con que
le dé el sol a través de las ventanas; el vidrio, al absorber la
radiación UvB, no
permite la síntesis de vitamina D. El golpe de sol
es una consecuencia de una larga exposición a los
UvB (desde las 11 hasta
las 16 hs, en que predominan) y la quemadura consecuente.
Una exposición de
una hora y media, sin buena protección y cuando aún no estamos
bronceados, en los horarios en que abundan los
UvB, produce ampollas y
estado febril, comparables con una quemadura de segundo grado o
tipo AB (según la clasificación de Benaím). Repetir la
exposición con la piel en esas condicones, agrava las lesiones
ampollares, con el riesgo de cicatrices y daño acumulativo que
implica.
Sin embargo esto
es lo que hacen muchos en las playas, con el afán de quitarse
rápidamente el blanco papel, el color oficina, que proclama que
trabajamos encerrados. ¡Esto es lo que hay que evitar!
Por suerte, la
presencia de RIr nos
alerta, porque calientan y si prestamos atención a las señales
que la piel emite, se evidencian los daños. ¡A esas señales
hay que prestar atención!.
Los
UvC, dañan la capa basal
de la epidermis, allí donde se reproducen las células que luego
ascienden a la superficie (más o menos en 28 días). Producen
fotoenvejecimiento, cáncer de piel, cataratas, problemas
inmunitarios. Están en pequeñas cantidades en el espectro solar,
así que se necesitan años de irradiación, para que aparezca su
efecto: este es el verdader significado de "daño acumulativo".
Son detenidos por
la atmósfera y la capa de ozono. Por eso la disminución del
ozono nos sumerge en la desprotección creciente; a nosotros, a
los animlaes, las plantas, el ecosistema.
La piel expuesta
desde la niñez -tal como observamos en plazas, piscinas y
playas- y la juventud, mal o insuficientemente protegida, sufre
daños no solo acumulativos, sino irreparables, que ya
describimos.
Pero, además:
- No es capaz de
autorreparar sus lesiones.
- Disminuye sus
sitema de autodefensa ante el sol.
- Envejece
prematuramente, en una proporción de veinte años o más con
respecto a las zonas no expuestas (si le queda alguna, compare).
Sin embargo,
concedamos que un bronceado suave no es dañino.
Todo lo
contrario.
Los
UvA son beneficiosos,
aumentan los glóbulos blancos (linfocitos), por eso en primavera
nos sentimos fortalecidos, con más resistencia.
Las exposiciones
razonables al sol mejoran los estados depresivos. En la piel, la
exposición moderada, gradual y protegida favorece la disminución
de la seborrea no irritable, tiene efectos antisépticos que
mejoran el acné, la psoriasis y otras afecciones (por lo que
debemos consultar con el especialista de piel).
Son suficientes
razones para exponerse un poco al sol de la mañana, ya sea en la
ciudad, o en largas caminatas por la playa o las sierras.
|
Fototipo I
|
Individuos que presentan intensas quemaduras solares,
prácticamente no se pigmentan nunca y se descaman de
forma ostensible. |
Individuos de piel muy
clara, ojos azules, con pecas en la piel. Su piel,
habitualmente no expuesta al Sol, es blanco-lechosa.
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Ultra protección
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Fototipo II
|
Individuos que se queman fácil e intensamente, pigmentan
ligeramente y descaman de forma notoria. |
Individuos de piel
clara, pelo rubio o pelirrojos, ojos azules y pecas,
cuya piel, no expuesta habitualmente al Sol, es
blanca |
Ultra - Máxima
|
|
Fototipo III
|
Individuos que se queman moderadamente y se pigmentan.
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Razas caucásicas
(europeas), piel blanca no expuesta habitualmente al
Sol. |
Máxima - Extra
|
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Fototipo IV
|
Individuos que se queman moderada o mínimamente, se
pigmentan con bastante facilidad y de forma inmediata al
ponerse al Sol. |
Individuos de piel
blanca o ligeramente amarronada, pelo y ojos oscuros
(razas mediterráneas, mongólicas, orientales). Piel
habitualmente morena o algo amarronada.
|
Extra-Moderada
|
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Fototipo V
|
Individuos que se queman raras veces y se pigmentan con
facilidad e intensidad; siempre presentan reacción de
pigmentación inmediata. |
Individuos de piel
amarronada (amerindios, indostánicos, hispanos).
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Moderada - Mínima
|
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Fototipo VI
|
No se
queman nunca y se pigmentan intensamente. Siempre
presentan reacción de pigmentación inmediata.
|
Razas negras.
|
Mínima - No
|
Tabla N° 1.-
Clasificación de Fitzpatrick de los tipos de piel
reactivos al sol.
Existe una
clasificación (Tabla N° 1) hecha por un prestigioso dermatoólogo
norteamericano, el Dr. T. Fitzpatrick (1988), que
está hoy en día considerada como la adecuada para identificar
los diferentes fototipos cutáneos, basada en el color y la
respuesta a la luz solar; con esta clasificación pronostica la
sensibilidad al sol, susceptibilidad al fotodaño y capacidad
para la melanogénesis. Además este sistema clasifica la piel con
sus factores de riesgo para las complicaciones durante el
peeling químico.
Para interpretar
y describir un fototipo se tienen en cuenta; 1) Aparición de
pecas en el verano; 2) color epidérmico en invierno: lechoso
blanco o semimate, mate; 3) color adquiorido al broncearse:
dorado, moreno claro o dorado-moreno, oscuro o moreno, moreno
oscuro; 4) eritemas ante la exposición solar; eritema a los 21
días de exposición (Tabla N° 2)

Tabla N° 2.-
Interpretación de un fototipo
Niveles de protección
Las pantallas
son productos que -primero- son bloqueadores físicos, y además
contienen filtros para detener los rayos UvA y UvB. Una pantalla
es el mejor protector para las pieles muy sensibles, para las
pieles con problemas, para los que ya han tenido cáncer de piel,
para los niños, para pieles en proceso de tratamiento con ácido
retinoico, para hombres calvos de piel fina.
Pero siempre se
filtra una pequeña porción de radiación, por lo tanto la
protección puede ser máxima, pero hay que respetar las reglas de
precaucuón con respecto a la exposición gradual y los horarios
de "sombras largas".
Los filtros
solares son en realidad bronceadores, que contienen
sustancias que detienen la radiación UvB, permitiendo el paso de
los UvA que broncean sin quemadura solar.
Los aceleradores del bronceado son productos que contienen L-tirosina
que promueve la síntesis de melanina, provocando un bronceado
más rápido, y por lo tanto una mejor autoprotección de la piel.
Fotoenvejecimiento
La teoría más
aceptada en la actualidad sobre el envejecimiento de la piel es
la de los radicales libres de oxígeno (RLO).
Esta considera que los cambios degenerativos que ocurren en la
senectud se deben al acúmulo de productos químicos tóxicos
conocidos como RLO oxidrilo, hidroperóxido, que el
organismo fabrica permanentemente en sus células. Los blancos de
los RLO lo constituyen los lípidos de las
membranas celulares, polisacáridos, ácidos nucléicos, proteínas,
atacan la sustancia fundamental y el ácido hialurónico (AHA),
degradan el colágeno y la elastina dérmica. Los RLO
pueden agredir el material genético ADN lo que conduce al daño
de los cromosomas.
|
GRUPO I: leve (por lo general 28 a 35
años)
" No
arrugas". Cambios pigmentarios pequeños. No
queratosis. Pequeñas arrugas finas. |
Sin
cicatrices de acné.
Poco
o ningún maquillaje |
|
GRUPO II: moderado (comúnmente de 35 a 60
años)
"Arrugas en formación". Amarillez sutil de la piel.
Lentigos seniles tempranos visibles. Queratosis
actínica temprana (palpable pero no visible). Líneas
de sonrisas paralelas empiezan a aparecer. |
Cicatrización de acné leve.
Comienza a utilizar base o maquillaje corrector |
|
GRUPO III: avanzado (por lo regular de 65
a 75 años)
"Arrugas con el reposo". Discromía evidente y
telangiectasias. Queratosis visibles. Arrugas en
reposo siempre visibles. |
Cicatrización de acné moderada.
Uso
cotidiano de un grueso maquillaje corrector |
|
GRUPO IV: intensa (por lo común de 65 a
75 años de edad)
"
Sólo arrugas". Piel amarillo-grisácea. Piel
arrugada, no hay piel normal; gran cantidad de cutis
laxo de origen actínico, gravitacional y dinámico.
Han ocurrido queratosis actínica y cáncer de piel |
Cicatrización de acné intensa.
No
usa maquillaje corrector porque ya se agrieta o
si usa maquillaje, no cubre, pero que se utiliza en
plastas |
Tabla N° 3.-
Clasificación del fotoenvejecimiento según Glogau (1990).
Para
contrarrestar estas agresiones a las funciones celulares el
organismo cuenta con dos sistemas: 1) el enzimático:
superóxido dismutasas, catalasas y glutation peroxidasas; 2)
antioxidantes moleculares: liposolubles vitamina E,
ubiquinonas y carotenoides o hidrosolubles glutation reducido,
vitamina C, ácido úrico.
El
fotoenvejecimiento es igual que el envejecimiento fisiológico.
No existen diferencias clínicas, farmacológicas y bioquímicas en
ellos. Aunque ambos procesos se superponen en las áreas cutáneas
expuestas, el fotoenvejecimiento no sólo representa una
aceleración del ciclo de involución cutánea fisiológica. Ya no
hay dudas de que los RLO están involucrados en
ambos procesos y una de las fuentes que más contribuye al
envejecimiento es la exposición permanente a la luz solar y a
los agentes fotosensibilizantes.
Glogau
en 1990 (Tabla N° 3) presentó una clasificación para el
evejecimiento por exposición a la luz solar y divide a las
personas en cuatro grupos según el grado de queratosis actínica,
arrugas y cicatrización de acné, y la cantidad de maquillaje
empleado por la paciente. Esta clasificación ayuda a evaluar el
grado de lesión solar con o sin antecedentes de cicatrices de
acné, así como a decidir la terapéutica.
Momentos de aplicación de la pantalla solar
Cuando los rayos
del sol penetran en la Tierra, llegan con su carga ultravioleta
que para fines prácticos es la misma con o sin un cielo nublado;
excepto que esto último disminuirá la potencia, pero igual
penetrará la piel. Por lo tanto la aplicación de la pantalla
solar será:
Cielo
despejado: Cada 2 horas (por "luz amarillenta", bien luminoso)
Cielo nublado:
Cada 6 horas (poca luminosidad).
Este tipo de
aplicación se hará con o sin ningún tratamiento dérmico, es
decir que es para proteger la piel tratada y no tratada. En
cuanto a la piel tratada, se refiere a cualquier procedimiento
clínico (peelings, despigmentaciones, etc.), postquirúrgico
(cicatrices) o postraumático (abrasiones, laceraciones o
quemaduras). Lo que difiere de ambos esquemas es el porcentaje
de FPS. Por ejemplo:
Para peeling,
fototipo 2 se usa siempre un poco más fuerte, para este caso
podría ser FPS 40. Si la usa comúnmente se tratará con FPS 30.
Bibliografía:
1.
Constantini SE: Envejecimiento cutáneo. En: Dérmacó.
Dermatología & Cosmetología. Vol. 2(1): 4-8; Buenos Aires -
Argentina, enero/marzo 1998.
2.
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Cicatrización de heridas: Prefacio. En: Clínicas de Enfermería
de Norteamérica. Interamericana McGraw-Hill. Vol. 25 (1):
165-166, 1990.
3.
Escobar
CE: Fotodermatosis. En: Fundamentos de Medicina. Hernán
Vélez A., William Rojas M., Jaime Borrero R. Jorge Restrepo M.†.
Dermatología. Rafael Falabella F., Carlos E. Escobar R., Nelson
Girlado R. Corporación para investigaciones biológicas (CIB);
4ª ed.; págs.: 108-117; Medellín-Colombia, 1993 (reimpresión).
4.Lara T.:
Cicatrización de heridas cutáneas. Trabajo presentado en el
curso de especialización de Clínica Estética de la Asociación de
Clínica Estética, 2002.
5.
Lynch SA:
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Plastic Surgery Secrets. Hanley & Delfus, Inc. (1st ed.),
págs.: 318-321, Philadelphia-U.S.A., 1999.
6.
Mondani
A: Productos para el sol y niveles de protección. En:
Alicia Mondani: Cuerpos al sol. Lo que hay que saber para
conservar la piel sana, joven y bella. 1° edición; págs.:41-51.
Beas Ediciones. Buenos Aires-Argentina, 1994.