|
Hipertensión
en geriatría
La
presión arterial es uno de los signos vitales que más presta
atención las personas de tercera edad, pues lo consideran como un
indicativo del estado de su corazón. De ahí que sea solicitada su
medida al medico de su confianza.
Generalmente
ella debe de ascender ligeramente a partir de la sexta década de
vida pudiendo llegar como parámetro normal hasta 170/90 entre
octogenarios. No esta demás decir que los valores tensionáles son
una característica individual y por muy bajos que estos sean son
compatibles con la existencia. Dependen del peso, el endurecimiento
de las arterias y el metabolismo de cada uno.
En
envejecidos su aumento se debe precisamente a los factores anotados,
a los que habría que añadir el estado emocional, así como su
labilidad a estímulos geográficos ambientales (clima).
En
quienes tienen tendencia a que se eleve, su control debe hacerse dos
veces por semana, en diferentes horarios, y en ambos brazos. Si el
valor es de 180/90 o pasa de el, en varias tomas, hay que considerar
el uso de una medicación y la adopción de medidas colaterales como
el cuidado de la dieta, el medio físico en que se habita, y siempre
buscando los motivos
de la elevación.
En
todo caso, no todo viejo es hipertenso, ni viceversa. Hasta que no
se haya hecho un buen diagnostico, no deberán emplearse fármacos
que podrían provocar efectos secundarios futuros, porque dicho sea
de paso, las dosis tienen que ajustarse gradual y progresivamente de
acuerdo al caso.
|
Desea más información?
Búsquela
en medicosecuador.com |
|
|
Haga su consulta al
Dr. Aldo
Guevara Aquí pulsando el
botón enviar:
|