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Virus
del papiloma humano
Lesiones
por condiloma en cerviz uterino
Existen
evidencias de que el virus del papiloma humano o verruga genital (VPH) tiene un
papel importante en el desarrollo de las neoplasias del tracto genital bajo.
Existen
por lo menos 70 tipos conocidos de VPH que son definidos por su secuencia de
ADN. Cada tipo tiene afinidad por una determinada superficie.
Así, el tipo 1 causa la verruga plantar, el tipo 2 la verruga común, el
6 y el 11 son los mayores causantes de la forma de condiloma acuminado y los
tipos 16, 18 y 31 parecen tener potencial de desarrollar cambios malignos y en
algunas ocasiones tal vez bajo la influencia
de factores como el tabaquismo, defensas bajas, sexualidad (número de
parejas), carencia de vitaminas, infecciones, medicamentos que pueden contribuir
directamente al desarrollo de enfermedades malignas.
Las
lesiones por VPH en vagina son asintomáticas. Secreción vaginal, ardor y picazón
pueden acompañar a una inflamación florida, ocasionalmente puede ocurrir
sangrado postcoital principalmente en las lesiones acuminadas con muchos vasos
sanguíneos.
Los
signos y síntomas son fluctuantes: unas veces la picazón es periódica siendo
causada por las lesiones acuminadas. En las lesiones planas, los síntomas
pueden ser intermitentes y pueden aumentarse cuando ocurren conjuntamente con
lesiones inflamatorias, como por ejemplo hongos o por fricción del área
durante la relación sexual.
A
veces pueden estar asociadas a la picazón de larga duración y son resistentes
al tratamiento o pueden estar asociadas a dolor debido a fisuras y lesiones del tejido vulvar.
En el hombre en menor frecuencia aparecen
episodios de quemazón.
En
lesiones micropapilares difusas, la paciente podría quejarse de vagina seca y
áspera.
En
el embarazo y pacientes con defensas bajas, las verrugas pueden ser exuberantes,
debido a que el estrógeno favorece la multiplicación viral.
El
diagnóstico se realiza a través de los síntomas, de la inspección de las
lesiones macroscópicas, de la palpación que puede detectar áreas endurecidas,
del estudio con el colposcopio e histopatológico.
La
evaluación de la vagina es importante pues
se puede tornar en un reservorio para el virus, facilitando la permanencia de la
infección. El examen se lo inicia
con ácido acético y luego con lugol en las lesiones más significativas,
especialmente cuando son en varios sitios.
Las biopsias deben ser realizadas en áreas importantes de lesión que no
captan la solución de lugol.
La
localización de la lesión es importante; los tercios superior e inferior de la
vagina están frecuentemente involucrados, así las lesiones de alto grado se
ubican en el tercio superior y las de bajo grado con mayor frecuencia
en el tercio inferior. Raramente la vagina puede estar comprometida en su
totalidad. Las infecciones activas pueden ser identificadas en tres tipos:
acuminadas, papulares y planas.
El
tratamiento debe ser planificado de acuerdo a la disposición de las lesiones:
focal, difusa o multicentrica. Aunque la mayoría responden bien al tratamiento,
hay un grupo que no responde y que puede hacer que la lesión persista o se
reactive la infección.
Se
utiliza ácido tricloroacético que es bien tolerado, no es tóxico y se lo
puede usar en el embarazo; ácido acético glacial con resorcina; policresuleno
que actúa adhiriéndose íntimamente a la mucosa vaginal, permitiendo la
descamación intensa. Podofilina:
es tóxica para el feto y puede causar problemas neurológicos.
La
cirugía es conveniente para las lesiones solitarias o para grandes lesiones
resistentes a la terapéutica. Electrocauterización
: para condilomas múltiples, después de bloqueo anestésico.
Laserterapia: indicado en casos de lesiones que no responden a la terapia
inicial con químicos locales.
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Dr.
Bernardo Calderón Aquí pulsando el
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